ALSA apuesta por la energía renovable y cierra 2014 con una reducción del 14,76% en su consumo eléctrico

ALSA, primera empresa española del sector en estar certificada según la norma internacional ISO 50001 de Sistemas de Gestión de Energía, se propuso hace ya más de diez años poner en marcha una serie de medidas encaminadas hacia la reducción de los impactos ambientales de su actividad, el uso de energías renovables y tecnologías limpias que redujeran las emisiones y la implantación de medidas de eficiencia y ahorro energético.

A modo de experiencia piloto, en 2011 encargó a la empresa de gestión energética externalizada Creara un primer estudio del cálculo de la huella de carbono que se certificó de acuerdo a la norma ISO 14064, que posteriormente extendió al conjunto de la organización. Ese mismo año, ALSA puso en marcha un estudio del rendimiento energético de sus instalaciones y vehículos, que dio lugar a un plan de gestión integral que ha supuesto, desde entonces, importantes ahorros en la energía consumida.

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Basadas en la norma ISO 50001, las medidas de gestión energética acometidas por Creara incluyen, además de la mejora continua a través de la identificación y puesta en marcha de medidas de ahorro en sus centros de trabajo y vehículos, la negociación del precio de la energía, la optimización de la potencia contratada y reactiva, y la detección de errores en la facturación.

Como señala Ángel Hernández, director de Infraestructuras y Medio Ambiente de ALSA, “contar con un servicio integral de gestión energética que se traduzca en ahorros, al tiempo que nos ofrece los datos de emisiones CO2 generadas y otros indicadores para comparar el consumo de energía de nuestros suministros, nos permite conocer en qué punto nos encontramos y tomar decisiones para gestionar de una forma eficaz nuestro plan de ecoeficiencia”.

Eficiencia energética y reducción de emisiones en el transporte de viajeros

Aunque el transporte de viajeros por carretera ofrece indudables beneficios ambientales con respecto al uso del vehículo privado, el sector de transporte es un consumidor intensivo de energía y el incremento de la demanda lo convierte en un segmento estratégico a abordar en los planes de reducción de emisiones de Gases de Efecto Invernadero (GEI).

Las soluciones relativas a la eficiencia energética se suman a otras medidas impulsadas por ALSA en el marco de su responsabilidad ambiental, como la formación personalizada en conducción eficiente de los conductores de la compañía; o la incorporación a su flota de vehículos híbridos que consumen hasta un 38% menos de gasoil que los convencionales, proyecto seleccionado por el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente en la primera Convocatoria de Proyectos Clima.

Gracias a todo ello, ALSA consiguió ya el pasado año una reducción de su huella de carbono del 7% medida como ratio de Tm./100 Km. toneladas de CO2, que se traduce en 24.925 toneladas de CO2 que han dejado de emitirse.

Además, desde marzo de 2014, ALSA sólo consume energía de origen 100% renovable garantizada, por lo que las previsiones para 2015 son optimistas y se espera que la reducción de emisiones por km. sea aún mayor.