El AMB lanza una aplicación para conocer, a través de la matrícula, la etiqueta de la DGT que corresponde a cada vehículo

La herramienta está disponible para todo ciudadano que desee conocer el tipo de adhesivo y las afectaciones por restricciones de tráfico a consecuencia de la contaminación atmosférica.

El Área Metropolitana de Barcelona (AMB) ha lanzado esta semana una sencilla aplicación, disponible en la web http://www.amb.cat/es , que permite que todos los ciudadanos de España conozcan el tipo de etiqueta ambiental de la DGT que corresponde a su vehículo. Estos adhesivos son el instrumento que sirve para clasificar los vehículos según el grado de contaminación que generan y que está facilitando a las administraciones competentes, como es el caso del AMB, la restricción de la circulación de los vehículos más contaminantes.

Esta herramienta, que solo requiere introducir la matrícula del vehículo, está pensada para dar respuesta a los casos en los que los propietarios aún no hayan recibido de la DGT la etiqueta ambiental correspondiente, facilitándoles que puedan conocer si podrán usar su vehículo en los momentos en que la circulación en la metrópolis de Barcelona esté restringida por motivos de contaminación. Tal y como anunció el organismo metropolitano la semana pasada, en un primer momento, estas restricciones se llevarán a cabo en episodios de elevada contaminación atmosférica y, a partir del año 2020, de manera permanente en el anillo formado por las rondas y en el interior de su perímetro.

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Una vez introducida la matrícula en la aplicación web, la búsqueda determinará 6 posibles resultados: el tipo de etiqueta (Cero, Eco, C o B), la especificación de que se trata de un vehículo pendiente de clasificación o la opción “sin etiqueta”, en el caso de los coches más contaminantes.

La aplicación, diseñada por el AMB basándose en los datos de la DGT, es de carácter informativo y forma parte de las medidas y acciones del AMB para establecer zonas de bajas emisiones en el área metropolitana de Barcelona, como las que ya existen en más de 220 ciudades de Europa, y conseguir así reducir la elevada contaminación atmosférica en la metrópolis.