El aseguramiento de la calidad respalda la confianza de las inversiones en el mercado fotovoltaico mundial

El aseguramiento de la calidad juega un papel crucial en el logro de un mercado fotovoltaico sólido y la confianza de los inversores, los responsables políticos y los consumidores, según un nuevo informe lanzado por la Agencia Internacional de Energías Renovables (IRENA).

El informe titulado, Impulsando los Mercados Solares Fotovoltaicos: El papel de la Infraestructura de Calidad, describe cómo una infraestructura de calidad puede soportar la tendencia alcista de la nueva capacidad fotovoltaica instalada. De menos de 10 GW en todo el mundo en 2006, la potencia instalada de energía solar fotovoltaica llegó a casi 300 GW en 2016. Se agregaron más de 71 GW en 2016, con más de 113.000 M$ invertidos en tecnologías de energía solar: Esta tendencia se mantendrá en el tiempo, a medida que los nuevos mercados como Latinoamérica, Oriente Medio, Norte de África y Asia Meridional continúan expandiéndose. IRENA proyecta que para 2030 la potencia fotovoltaica total instalada podría oscilar entre 1.760 GW y 2.500 GW.

 

A medida que los sistemas de energía solar fotovoltaica se vuelven cada vez más competitivos, el crecimiento continuo del mercado depende de las garantías de rendimiento y durabilidad. El aseguramiento de la calidad protege y acelera las futuras inversiones en tecnología fotovoltaica, reduce los costes de capital, mejora el rendimiento, prolonga la vida útil de los módulos y reduce los costes de electricidad resultantes.

Sin embargo, la garantía de calidad integral requiere de infraestructura física e institucional. Esta denominada Infraestructura de Calidad, comprende la red institucional total y el marco legal que formula e implementa estándares. También incluye pruebas, certificación, metrología y acreditación.

La implementación de infraestructura de calidad puede permitir una ruta efectiva para alcanzar los objetivos políticos de las energías renovables, ya que tiene un impacto positivo en cada una de las etapas del ciclo de vida de la tecnología. Una infraestructura de calidad adecuada, acompañada de políticas gubernamentales apropiadas, puede contribuir a mejoras significativas en el rendimiento y la longevidad de los sistemas fotovoltaicos solares.