El sector terciario reclama un Plan específico de rehabilitación energética

En esta nueva etapa económica, el sector no residencial tiene la voluntad de invertir en eficiencia energética por ser un factor que determina su posición en el mercado. Esta es la principal razón que ha impulsado la celebración de la jornada sobre “Financiación de la rehabilitación energética en el sector terciario” organizada por la Comunidad de Madrid y ASIPA, asociación que representa a las inmobiliarias patrimonialistas y que reúne a la parte más significativa delparque de edificios terciario, el pasado 22 de abril.

La energía representa un porcentaje creciente en los costes de explotación de un edificio, mientras que el potencial de ahorro es elevado. La relación entre estos dos componentes determina la revalorización del edificio a través de la mejora de la calificación energética. “No obstante, sin la financiación y los incentivos adecuados, este tipo de inversión está lejos aún de ser rentable. Para hacerla viable económicamente el sector demanda de la Administración la sensibilidad para asignar recursos y del sector financiero la creación de fórmulas ad hoc”, declaraba Fernando Lacadena, Presidente de ASIPA.

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Inaugurada por la Viceconsejera de Innovación, Industria, Comercio y Consumo, Doña Rocío Albert López-Ibor y el Presidente de ASIPA, D. Fernando Lacadenay clausurada por el Director General de Industria, Energía y Minas, D. Carlos López Jimeno, esta jornada sobre rehabilitación del sector terciario contó también con la participación de diversos representantes de la Administración Central y Autonómica, la Confederación Nacional de la Construcción, empresas del sector terciario, expertos en política energética y entidades financieras.

El sector terciario representa el 35% del consumo de energía del parque de edificios con un potencial de ahorro entre el 35% y el 50%

El sector terciario, dentro del cual destacan los edificios de oficinas y comerciales, representa el 35% del consumo de energía del conjunto del parque de edificios, con un potencial de ahorro que oscila entre el 35% y el 50% según la tipología. Se caracteriza por necesitar retornos más rápidos a la inversión y la mayor importancia de las medidas pasivas; tiene una mayor tasa de rehabilitación por razones corporativas y necesita compatibilizar la inversión en eficiencia energética con el régimen de alquiler, tal y como propone la Directiva de eficiencia energética.

En la jornada se abordó la falta de información que las Administraciones Públicas tienen sobre las características específicas de los edificios no residenciales y que se refleja en un tratamiento insuficiente en los planes de eficiencia energética y rehabilitación.

Igualmente, se puso de manifiesto que la rehabilitación de edificios es una prioridad de los fondos europeos para el periodo 2014-2020 y del Banco Europeo de Inversiones (BEI). Se expusieron las ventajas derivadas de la inversión en eficiencia energética en los edificios, tanto para propietarios y usuarios, como para el conjunto de la sociedad, al ser un sector íntimamente ligado a la producción de empleo y a la calidad medioambiental. “Existen recursos para financiar la eficiencia energética de edificios y lo que urge es crear demanda de proyectos para aprovechar esos recursos y construir las vías que permitan a los propietarios españoles acceder a las mejores condiciones posibles de financiación”, aseguran fuentes de ASIPA.

En la misma línea se planteó en la jornada la propuesta de una fiscalidad específica para la rehabilitación que tenga en cuenta el balance coste-beneficio de los incentivos fiscales a las inversiones en eficiencia energética de edificios, así como la conveniencia de contar con una legislación única a nivel nacional que proporcione seguridad jurídica en este ámbito y una Agencia de Rehabilitación que facilite y simplifique la tramitación de los proyectos.

Como conclusión, la jornada ha supuesto un avance significativo en tres objetivos:

1. Mejorar la comunicación entre las Administraciones Públicas y el sector terciario para intercambiar el mejor conocimiento de un sector que ha de contribuir significativamente a los objetivos de ahorro de energía y reducción de emisiones de CO2.

2. Destacar la importancia de las actuaciones de eficiencia energética en el sector no residencial por su visibilidad, su capacidad para ser reproducidas en diferentes contextos y su carácter ejemplarizante para que tenga un tratamiento específico en los planes de rehabilitación de las distintas administraciones.

3. Dar un primer paso para la movilización de la inversión privada hacia la rehabilitación a través de la colaboración público-privada entre las administraciones públicas, las entidades financieras y las empresas del sector que han decidido mejorar la eficiencia energética de sus edificios.