El sistema gasista español está garantizando el suministro eléctrico

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Cuando la energía eólica y la hidráulica escasean por falta de viento y lluvia, el gas natural es la única energía limpia que permite a los ciudadanos españoles mantener su consumo de electricidad sin restricción alguna

En un escenario de ola de frío como el que vive España y el resto de Europa, el rol de las infraestructuras gasistas y de los ciclos combinados está siendo esencial para la seguridad de suministro eléctrico, es decir, para que los ciudadanos y ciudadanas puedan seguir utilizando la electricidad sin ningún tipo de restricción y gracias a su flexibilidad. Por esa razón la Comisión Europea posiciona al gas natural como el principal back up de las energías renovables en su recién publicado Paquete de Medidas para la Energía Limpia de los Europeos-Winter Package, a sabiendas de que el gas natural es una garantía constante de suministro eléctrico cuando las condiciones climatológicas impiden el funcionamiento de las energías renovables.

Cabe destacar que, el pasado jueves 19 de enero, la demanda de gas natural en España volvió a batir un récord, alcanzando niveles que no se daban desde 2012 y situándose en 1.589 GWh. Este hito se pudo cubrir gracias a la alta utilización del gas natural para la generación de electricidad a través de los ciclos combinados, que ayer alcanzaron un 29% de utilización que contrasta con la media del 2016, que fue del 10%. En lo que llevamos de año, la demanda de gas natural para la generación eléctrica se ha incrementado en un 49%, respecto a enero de 2016. Esta es la que es la forma que tiene el sistema eléctrico de poder cubrir una demanda que es excepcionalmente alta, comparada con inviernos anteriores.

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Sobre el precio del gas natural

En cuanto a la conformación de la tarifa del gas, el 99% del gas consumido en nuestro país procede de importaciones al no ser España un país productor de esta materia prima, por lo que su precio viene directamente marcado por la situación del mercado internacional gasista y por la relación entre su oferta y su demanda.

Para el año 2016, la demanda de gas natural en España se vio incrementada en un 4,5% alcanzando los 27 bcm, procediendo este suministro de 8 países distintos: Argelia, Francia, Nigeria, Trinidad y Tobago, Países del Golfo, Noruega y Perú. Los contratos de gas con los suministradores son contratos a largo plazo (10-20 años) referenciados a una cesta de productos derivados del petróleo, y fijados por los productores.

Sólo en lo que llevamos del año 2017 la demanda de gas ha sido de 24,9% superior al mismo periodo del 2016. Este aumento de la demanda de gas viene dado por la demanda del sector residencial para calefacción, por la demanda del sector de generación eléctrica, dada la ola de frío y las exportaciones de electricidad a Francia.

La gestión de la compra de gas para cubrir demandas en punta supone una gestión logística y de aprovisionamiento muy complicada. Mientras que la demanda media de gas se gestiona con contratos de largo plazo, las puntas de demanda se deben gestionar con los mercados de corto plazo o spot, cuyo precio varía sustancialmente con las puntas de demanda, favoreciendo siempre a los productores de gas que son quienes fijan el precio mediante subasta entre los posibles compradores mundiales.

Ante un invierno seco sin lluvias y una escasez de energía eólica por falta de viento, se ha incrementado la demanda de gas prevista para la generación de electricidad. Con el fin de cubrir esta demanda inesperada, los comercializadores de gas, tanto en España como en el resto de Europa, están haciendo sus mejores esfuerzos para aprovisionarse en el mercado internacional de gas a corto plazo, compitiendo por cubrir una demanda muy exigente. Este mercado ya tenía una tendencia alcista siguiendo los precios del barril del petróleo, con un incremento del 77% del índice de referencia europeo NBP, en línea con el aumento que se está viendo en el mercado español, y del 51% del Henry Hub, su homónimo estadounidense, desde enero del año pasado. La demanda europea acumulada ha propiciado el aumento, todavía más, de los precios, como ocurre en cualquier economía de mercado.

Por todo ello, la situación es muy diferente a la de invierno del año anterior, tanto en condiciones de generación como de consumo. El sector gasista español está comprometido a seguir trabajando para suministrar el gas necesario para garantizar el suministro energético en nuestros hogares.