¿Eres energeticamente eficiente? La iluminación ayuda mucho

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Hoy en día el concepto de eficiencia energética va estrechamente ligado a cualquier proyecto de iluminación que se precie. Desde la construcción de una casa que opta por realizar una iluminación del hogar aprovechando todas las ventajas que nos ofrece el LED hasta la puesta en marcha de un proyecto de iluminación en un edificio de oficinas para cumplir con el nuevo código técnico de edificación.

Ser más eficiente energéticamente no significa que instalemos menos puntos de luz o que la calidad de la iluminación disminuya para reducir el consumo ni mucho menos, más bien lo contrario. Y es que el campo de la iluminación ha sufrido un drástico cambio en las últimas décadas. Durante 150 años hemos utilizado la mítica bombilla incandescente que tanto revolucionó los hogares de millones de personas y que tan poco eficiente es (sólo convierte el 10%-15% de la energía que consume en luz visible). Y en poco tiempo hemos pasado a usar, en casi todos los ámbitos de la iluminación, la tecnología LED, capaz de consumir un 90% menos de energía que la “anticuada y obsoleta” bombilla de incandescencia. Pero no la den por muerta, ya que estudiantes del MIT (Instituto Tecnológico de Massachussets) están trabajando en un prototipo de incandescencia que podría igualar la eficiencia del LED.

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Y es que la mejor forma de ser eficiente energéticamente sería, obviamente, no consumiendo energía, y de eso se trata, de aprovechar los recursos que tenemos para disminuir el consumo. En el caso del uso de la iluminación, cuando se realiza un estudio lo primero que se hace es intentar aprovechar la luz natural que tenemos del entorno. De hecho, el IDAE (Instituto para la diversificación y ahorro de energía) ha publicado una guía técnica sobre el “aprovechamiento de la luz natural en la iluminación de edificios” de, nada más y nada menos, que 177 páginas en las que asesoran sobre aspectos técnicos a la hora de diseñar un edificio para un óptimo aprovechamiento de la luz natural y cómo se complementa con sistemas de iluminación artificial y regulación. Si lo extrapolamos al diseño de una casa unifamiliar no sólo consistiría en instalar más ventanas y más grandes para que entre más luz, también hay pequeños “trucos” como pintar paredes y marcos de puertas y ventanas de blanco o tonos pastel, instalación de espejos, despejar las estancias de muebles que interrumpan el paso de la luz natural, etc.

He trabajado durante muchos años para una empresa multinacional especializada en la iluminación y nunca han dejado de sorprenderme los avances que se daban año tras año en este campo. Cuando entré a trabajar, el LED se estaba empezando a abrir paso y cuando solicité mi excedencia hace 3 años, ya estaba consolidado en el mercado. En mis comienzos comercializábamos casi exclusivamente lámparas LED tipo “ojo de buey” y a unos precios fuera de mercado, y cuando abandoné la compañía prácticamente existía una lámpara equivalente en LED para cualquier uso posible, desde el hogar con lámparas sustitutivas de la incandescente hasta los grandes proyectores que vemos en los campos de fútbol. Uno de los últimos proyectos que ha dejado con la boca abierta a medio mundo ha sido la iluminación del nuevo estadio del Atlético de Madrid, el Wanda Metropolitano. El primer estadio 100% LED del mundo donde su iluminación dinámica, junto con la posibilidad de reproducción de 16 millones de colores, hacen que la experiencia del espectador cuando va a ver un partido se multiplique exponencialmente. Según reza la nota de prensa del propio club: “La iluminación dinámica permitirá proyectar los colores de los equipos en cada partido animando a los seguidores desde el acceso al estadio, cambiar el color cuando se anote un gol o realizar espectáculos luminosos diseñados para cada ocasión”. ¡¡¡Y todo ello ahorrando más de un 60% de energía!!

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Pero no sólo le LED ha conseguido que seamos más eficientes a la hora de consumir energía. Hay numerosas “herramientas” que nos ayudan a que el impacto de la iluminación en el consumo energético se reduzca día a día. Se ha avanzado muchísimo en el diseño de las luminarias, por ejemplo, se prioriza que el reflector y el cuerpo de la luminaria maximicen su rendimiento evitando el deslumbramiento y optimizando el confort visual. Gracias a las etiquetas de eficiencia energética los usuarios pueden conocer de antemano cuáles son las luminarias y lámparas más eficientes y escogerlas frente a las menos eficientes. Por otro lado, cada vez se tiende más, mediante diversas directivas europeas, a prohibir equipos electromagnéticos para las lámparas, y se tienden a sustituir por equipos electrónicos que ofrecen un mayor ahorro energético además de numerosas ventajas. Adicionalmente, los sistemas de regulación y control, como los detectores de presencia, ayudan a que el ahorro energético se multiplique. Y, por si fuera poco, el Código Técnico de la Edificación exige un plan de mantenimiento de la iluminación cuando se construyen edificios, de esta forma se controla la sustitución de lámparas según su vida útil y se realiza un chequeo periódico de la limpieza y el envejecimiento de las luminarias, evitando así la pérdida de rendimiento de la instalación.

Pero, ¿cómo podemos contribuir nosotros a ser más eficientes en nuestra iluminación del hogar? Además de poder realizar la sustitución de los puntos actuales de luz por una versión en LED y aprovechar más la luz natural, tenemos ciertas herramientas que nos pueden ayudar a disminuir nuestro consumo energético en iluminación:

Lo primero que debes hacer es un análisis del número de puntos de luz, ubicación y tipo de luminaria que necesitas para tu hogar. Algo muy típico en las reformas de los últimos años es poner muchísimos focos con el consiguiente despilfarro de energía, basta con ubicarlos con sentido común para conseguir una iluminación perfecta. Por ejemplo, la luz principal en un salón-comedor debe situarse sobre la mesa y colocar luminarias auxiliares para ver la televisión, por ejemplo. Si es necesario puedes consultar con un arquitecto o profesional de la iluminación que te asesore en este campo.

Lo segundo que debes hacer es un mantenimiento periódico de tu instalación, tanto en limpieza como en la revisión de las luminarias, la suciedad o el mal estado de las mismas puede ocasionar pérdidas de hasta un 50% de luminosidad.

Y, por último, necesitas adentrarte en el fascinante mundo de la domótica. Existen numerosas marcas que comercializan dispositivos sencillos para realizar una instalación domótica básica por mucho menos de lo que crees. De esta forma podremos automatizar el encendido y apagado de las luces por zonas, horarios de uso, presencia, etc. E incluso podremos regular la intensidad de iluminación mediante reguladores y detectores de presencia, y según la actividad que estemos haciendo en ese momento (como por ejemplo reducir la iluminación cuando vamos a ver una película).

Después de leer esto no tienes excusa, ponte las pilas y empieza a ahorrar, es bueno para tu bolsillo y para tu planeta.

Santiago Menéndez Villarrubia, Ingeniero Industrial y Docente.