Güímar proyecta la primera central eléctrica geotérmica de España

El municipio canario de Güímar (en el sureste de la isla de Tenerife) proyecta albergar la primera central eléctrica geotérmica de alta temperatura de España, que será desarrollada por la empresa eslovaca Arllen Development con la que el Ayuntamiento de Güímar lleva meses trabajando para sacar adelante un ambicioso proyecto, que no sólo producirá electricidad, también incluirá una estación depuradora de aguas residuales para la agricultura y una desaladora de agua de mar para convertirla en agua potable aprovechando esta energía limpia.

La alcaldesa de Güímar, Carmen Luisa Castro, explica que “aprovecharíamos la naturaleza volcánica de nuestro entorno y produciríamos energía limpia para el municipio y toda la comarca, pero también conseguiríamos agua sin temor a seguir agotando nuestros acuíferos y sin contaminar”.

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La central geotérmica de Güímar empleará la tecnología HDR (o de roca seca caliente), que aprovecha el calor contenido en una formación geológica de alta temperatura sin ningún contenido de agua, mediante la creación de un depósito geotérmico artificial al perforar pozos profundos en la roca, por lo que la existencia del enorme hueco de la arenera constituye un importante atractivo.

El agua se inyecta desde la superficie hacia el pozo, donde aumenta su temperatura, y luego es extraída como vapor a presión para generar electricidad mediante turbinas. Al depurar y desalar agua al mismo tiempo con esta energía, la central dispone de su propia reserva.

La depuradora tratará las aguas procedentes de este municipio de casi 20.000 habitantes y de las industrias del polígono industrial Valle de Güímar, produciendo así agua dulce para la agricultura.
Esta central geotérmica tiene entre sus ventajas, el funcionamiento ininterrumpido, un rendimiento estable y un alto grado de ecología. La producción estimada es de 4.000 gigawatios hora (GWh) al año, con una capacidad de producción de agua de 26.000 metros cúbicos al día.

Se espera que el proyecto comience a funcionar a finales del año 2018, tras los preceptivos estudios de impacto medioambiental.