Iberostar apuesta por la biomasa para calefactar piscinas descubiertas y reducir su huella de carbono

Cada vez con más frecuencia vemos noticias sobre el incremento de muertes y enfermedades relacionadas con las emisiones por el uso de los combustibles fósiles. Igualmente, estamos constatando en nuestras poblaciones el cambio climático. Carbón, Gas Natural, propano o gasoil son combustibles altamente contaminantes y su uso va en contra del principio de sostenibilidad. Es por este motivo que Dinamarca y Noruega ya han prohibido el uso de combustibles fósiles para la calefacción.

“En Iberostar la sostenibilidad y el respeto por el medio ambiente son una prioridad ante la toma de decisiones. Por este motivo, paulatinamente estamos sustituyendo en nuestros hoteles las calderas de combustibles fósiles por sistemas sostenibles como las calderas de biomasa”. afirma Soraya Romero, Responsable de Sostenibilidad en Iberostar.

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El Hotel Iberostar Playa Palma es un hotel de 5 estrellas que fue construido en los años 70 y que recientemente ha sido totalmente remodelado incluyendo mejoras arquitectónicas, sistemas de alta eficiencia energética y domótica de última generación.

Colau Vallori, Responsable de mantenimiento y Servicios Generales de Iberostar, explica que “el consumo energético se divide en tres partidas: iluminación, cocinas y climatización. Evidentemente, en el Playa Palma ya toda la iluminación es de leds. En las cocinas se han instalado también equipos de bajo consumo y en lo que respecta a la climatización, trabajamos mano a mano con los arquitectos y diseñadores porque la energía más verde es la que no se consume. Además, implementamos las soluciones energéticas más sostenibles en cada proyecto.”

El Hotel Iberostar Playa Palma cuenta con dos piscinas descubiertas que, para mayor confort de los huéspedes, se mantienen a una temperatura constante todo el año. “Para la calefacción de estas piscinas se optó por un sistema modular llamado BioBox que viene totalmente premontado con calderas de la marca austríaca Froling. Esta unidad de fácil y rápida instalación nos pareció la mejor opción tecnológica y además cumple nuestros criterios de sostenibilidad” indica el Sr. Vallori. “Las otras opciones existentes que cumplen con la normativa eran bombas de calor, pero las desestimamos porque funcionan a partir de electricidad que, como todos sabemos, en su mayoría no es generada con energías renovables. Además, la electricidad en nuestro país es de las más caras de Europa y con grandes variaciones en su precio. La otra opción era el uso de paneles solares, pero no disponíamos del espacio necesario y además requieren de bastante mantenimiento.”

Desde un punto de vista de sostenibilidad, recalca Soraya Romero, el uso de biomasa en lugar de combustibles fósiles para la calefacción de estas piscinas evita la emisión de más de 250 toneladas de CO2 al año. La biomasa que consumimos es kilómetro cero. Es decir, con el uso de biomasa estamos ayudando al mantenimiento de nuestros bosques y a evitar incendios de los mismos. También estamos generando puestos de trabajo locales.

Otro factor añadido del uso de calderas de biomasa con respecto a los fósiles es la estabilidad del precio de la biomasa con respecto a las subidas y bajadas que tiene el precio de los combustibles fósiles. Según el IDAE, el precio de la biomasa en nuestro país se ha mantenido prácticamente inalterable desde hace más de 10 años y no se prevén subidas ya que la biomasa se renueva año tras año. De hecho, como nos recuerda David Poveda, “España está exportando y hasta regalando biomasa al tiempo que importamos combustibles fósiles.”