La eficiencia energética gana terreno a pesar de los bajos precios de la energía

Las políticas gubernamentales se están centrando en cumplir su compromiso para el ahorro energético y la reducción de las emisiones de carbono tras la ratificación del Acuerdo de París, según un nuevo informe de la Agencia Internacional de Energía (AIE), que subraya el progreso hecho por las políticas en eficiencia energética en todo el mundo durante el año pasado, particularmente en China y otras economías emergentes.

El informe de la AIE, Mercado de la Eficiencia Energética en 2016, examina el papel de la eficiencia energética en la transición energética mundial, resaltando que su importancia no es exagerada. En pocas palabras, no existe energía realista o asequible, ni política de cambio climático, sin un componente importante y enérgico de eficiencia energética.

 

La intensidad energética mundial – la cantidad de energía usada por unidad de producto interior bruto (PIB) – mejoró en un 1,8% el año pasado, lo que significa que la economía mundial necesitó menos energía para crecer. Es una buena noticia, superando el 1,5% de mejora de 2014 y triplicando la tasa anual registrada en la década anterior. Esta mejora es particularmente notable en el contexto de precios bajos de la energía, que generalmente merman el entusiasmo por el ahorro energético.

Sin embargo, el informe también muestra que el progreso global en intensidad energética es todavía demasiado lento a pesar de los logros conseguidos. Es necesario elevar inmediatamente las mejoras anuales de la intensidad energética a al menos un 2,6% cada año con el objetivo de situarnos mundialmente en un camino sostenible con sistemas energéticos descarbonizados.

La política gubernamental tiene como objetivo ofrecer el máximo beneficio social y económico de la energía que utilizamos. Por esta razón, estas políticas son herramientas esenciales para una acción gubernamental que tenga un efecto material en la demanda de energía. Por ejemplo, los ahorros totales en consumo de petróleo derivados de las normas nacionales de fueron de 2,3 millones de barriles por día el pasado año, equivalente a casi el 2,5% del suministro mundial de petróleo.

El 30% de la demanda final de energía a nivel mundial ha sido cubierta por las políticas de eficiencia obligatorias, frente al 11% en 2000. Los países de la AIE redujeron el gasto energético total de 2015 en 540.000 M$, como respuesta a las mejoras en eficiencia energética desde el año 2000.

Un país en particular mostró un progreso significativo, China, donde la intensidad energética mejoró un 5,6%. Superando la media anual del 3,1% de la década anterior, de acuerdo al informe. La demanda de energía primaria se incrementó un 0,9% en 2015, la menor tasa de crecimiento desde 1997, mientras que la economía creció un 6,9%. Sin los aumentos de eficiencia de China, la intensidad energética mundial habría mejorado solo un 1,4% en 2015.

La AIE considera la eficiencia energética como un “combustible” fundamental en la transición a una economía baja en carbono. Su análisis ha demostrado que más de un tercio de la reducción de emisiones necesaria para alcanzar los objetivos climáticos en 2040 debe provenir de políticas de eficiencia energética. El aumento en la eficiencia de los países miembros de la AIE fue lo suficiente como para alimentar energéticamente a Japón en 2015, convirtiendo la eficiencia en un componente esencial de un sistema de energía segura y sostenible.

El informe demuestra el papel principal de las políticas gubernamentales en el desarrollo de la eficiencia energética. Asegura que las políticas deben reforzarse y ampliarse para aumentar los beneficios potenciales de eficiencia energética.