La generación de electricidad mediante biomasa aumentará considerablemente hasta 2026

Instalación de procesamiento, almacenamiento de biomasa y planta de generación de energía eléctrica a partir de biomasa de 50 MW en Huelva (España). Foto cortesía de ENCE | Processing facilities, biomass storage and 50 MW biomass power plant in Huelva (Spain). Photo courtesy of ENCE

Según un nuevo informe de ecoprog, a principios de 2017 había en operación en todo el mundo 3.510 plantas de biomasa, que generaban electricidad y calor a partir de biomasa sólida, con una potencia instalada total de 52,8 GW. A fines de 2017, ecoprog estima que había alrededor de 3.700 centrales operativas, con una potencia de aproximadamente 56,2 GW. En solo un año, se pusieron en servicio casi 200 plantas de biomasa con una potencia de casi 3 GW. Las significativas tasas de crecimiento en Asia están compensando el desarrollo menos dinámico en los mercados clave europeos. Al mismo tiempo, en 2017 continuó la consolidación y la globalización entre los proveedores de tecnología.

El mercado de las centrales eléctricas de biomasa, el número de plantas y sus respectivas potencias, es resultado de los esquemas de subsidios y la disponibilidad de condiciones económicas positivas en lugares favorables, por ejemplo, en la industria azucarera o papelera. Los activos de regiones con altos subsidios políticos en forma de tarifas de inyección a red, son plantas relativamente jóvenes, que se caracterizan por ser de pequeña escala. Este es el caso en la mayoría de países europeos, donde actualmente, muchos sistemas subvencionan principalmente plantas de pequeña escala, debido a la sostenibilidad ecológica. Por tanto, las plantas europeas son, en promedio, más pequeñas que en otras regiones, como Norteamérica. Por el contrario, la disponibilidad de combustible es el factor determinante en América del Norte y del Sur, así como en muchos mercados asiáticos, ya que los niveles de subsidio suelen ser más bajos que en Europa.

Norteamérica y Europa utilizan principalmente madera para generar energía, mientras que los países de América del Sur incineran principalmente bagazo, un residuo de la industria de la caña de azúcar. Los residuos agrícolas como paja, cáscara de arroz y racimos vacíos de la industria del aceite de palma, representan los principales combustibles en Asia. Leer más…

Artículo publicado en: FuturENERGY Marzo 2018