La termosolar reclama su espacio en la planificación de la nueva capacidad renovable a instalar en España

La necesidad de generación gestionable y de respaldo a tecnologías como la eólica o la fotovoltaica se ha convertido en un hecho incuestionable en España que aconseja, a juicio de Protermosolar, que la planificación de la nueva capacidad renovable en el país incluya también potencia gestionable, como la termosolar. Esta tecnología aporta un valor superior a las otras tecnologías fluyentes y, sin embargo, no puede competir con estas en las subastas cuando el precio del KWh es el único criterio.

Protermosolar estima que, incluso con la posición adoptada por el gobierno de neutralidad tecnológica, las subastas deberían tener dos áreas diferenciadas: renovables con y sin almacenamiento. La termosolar podría, así, competir en igualdad de condiciones con sistemas de energía eólica con bombeo o centrales fotovoltaicas con almacenamiento en baterías.

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El escenario energético previsible en España apunta a que toda la nueva generación que se instale hasta 2030 será renovable. En un eventual contexto, sin consenso político para alargar la vida de las centrales nucleares y con fecha de caducidad para la generación con carbón, las centrales termosolares constituyen una pieza indispensable del mix de generación del país.

Por segundo año consecutivo, las 50 centrales termosolares instaladas en España generaron más de 5 TWh de electricidad, que representó el 2,1% de la producción nacional total. En 2016, en concreto, la generación eléctrica de estas centrales alcanzó los 5,1 TWh. Durante los meses de verano de 2016, la producción mensual se situó por encima del 4% y, en muchos momentos, representó más del 8% de la demanda instantánea. En julio se alcanzó un nuevo record puntual de contribución con un 9,4%.

Asimismo, y desde el punto de vista operativo, las centrales termosolares han seguido en 2016 las consignas de Red Eléctrica Española (REE), adaptando su producción a las necesidades del sistema y contribuyendo a la estabilidad de la red, gracias a su aportación inercial, que junto con su gestionabilidad, las diferencia de otras tecnologías de generación renovable variables.

La gestionabilidad va a ser la clave en los sistemas eléctricos del futuro en el mundo, que estarán basados mayoritariamente en renovables. En este sentido, España tendría mucho que aportar si se consigue mantener el liderazgo en la tecnología termosolar para lo que haría falta un mercado de algunos cientos de MW hasta 2020, cuyo diferencial de coste sería muy reducido.