Los costes de las baterías en aplicaciones estacionarias podrían caer hasta en un 66%

Al igual que los paneles solares fotovoltaicos hace una década, los sistemas de almacenamiento de electricidad en baterías ofrecen un enorme potencial de despliegue y de reducción de costes, según un nuevo informe publicado por IRENA. Para 2030, los costes totales de instalación podrían caer entre un 50% y un 60% (y los costes de las celdas de las baterías aún más, hasta un 66%), impulsados por la optimización de las instalaciones de fabricación, junto a mejores combinaciones y un menor uso de materiales. Los menores costes de instalación, las vidas más largas, el aumento del número de ciclos y el rendimiento mejorado reducirán aún más el coste de los servicios de la electricidad almacenada. El informe, Almacenamiento de Electricidad y Renovables: Costes y Mercados para 2030, también encontró que la capacidad mundial de almacenamiento podría triplicarse si los países duplicaran la participación de las energías renovables en sus sistemas energéticos.

El informe, que está enfocado en aplicaciones estacionarias, destaca que mientras que los sistemas de bombeo dominan actualmente la capacidad total instalada de almacenamiento de energía, con un 96% de la capacidad de almacenamiento de electricidad instalada en el mundo, las economías de escala y los avances tecnológicos apoyarán el desarrollo acelerado y la adopción de tecnologías de almacenamiento alternativo, como baterías de iones de litio y baterías de flujo. El almacenamiento en baterías para aplicaciones estacionarias podría crecer de solo 2 GW en todo el mundo en 2017 a alrededor de 175 GW, rivalizando con el almacenamiento por bombeo, cuyas previsiones indican que podría para alcanzar los 235 GW en 2030.

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El almacenamiento estacionario de electricidad puede conducir directamente a una rápida descarbonización en otros segmentos clave de uso de energía, como en el sector del transporte donde la viabilidad del almacenamiento en baterías para vehículos eléctricos está mejorando rápidamente. A finales de 2016, el coste de las baterías de iones de litio había disminuido hasta en un 73% para las aplicaciones de transporte respecto de 2010.

Mientras que las baterías de iones de litio en aplicaciones estacionarias tienen un coste de instalación mayor que las usadas en vehículos eléctricos, en Alemania, los sistemas de baterías de iones de litio de pequeña escala también han visto caer sus costes totales de instalación un 60% entre el cuarto trimestre de 2014 y el segundo de 2017.

El crecimiento del uso de baterías de iones de litio en vehículos eléctricos y en el sector transporte en los próximos 10 a 15 años es una sinergia importante, que ayudará a reducir los costes de la baterías para las aplicaciones de almacenamiento estacionario. La tendencia hacia la movilidad eléctrica también abrirá oportunidades para que los vehículos eléctricos proporcionen servicios V2G, ayudando a alimentar un círculo virtuoso de energía renovable e integración del almacenamiento.

Para 2030, la vida útil de las baterías de iones de litio también podría aumentar aproximadamente en un 50%, mientras que la cantidad de ciclos completos posibles podría aumentar hasta en un 90%. Otras tecnologías de almacenamiento en baterías también ofrecen un gran potencial de reducción de costes. Las baterías de sodio-azufre de alta temperatura podrían reducir sus costes hasta en un 60%, mientras que el coste total de instalación de las baterías de flujo podría caer dos tercios para 2030. Aunque están sujetos a mayores costes iniciales en comparación con otras tecnologías , las baterías de flujo a menudo superan los 10.000 ciclos completos, equilibrando los costes con rendimientos energéticos muy elevados de por vida.