Nuevos materiales basados en biocompuestos reducen la energía incorporada de los edificios

El proyecto BIOBUILD ha creado nuevas estructuras a base de biocompuestos que requieren menos energía para su producción que otras opciones utilizadas habitualmente. Su nuevo material presenta una vida útil de cuarenta años y no conlleva costes adicionales para los fabricantes.

El concepto de eficiencia energética de los edificios suele conllevar una reducción del consumo de energía en su fase de uso, que es uno de los objetivos clave en el paquete legislativo sobre la energía y el clima de la Unión Europea. La energía que se requiere para la producción de estos edificios (lo que se denomina energía incorporada) es igualmente importante al evaluar su impacto medioambiental. De hecho, es responsable de aproximadamente el 35% de la huella de carbono de un edificio. Reducir ese consumo de energía, desde la obtención y el procesamiento de los recursos hasta las etapas de fabricación y transporte, fue el objetivo principal del proyecto BIOBUILD. En este proyecto, finalizado en mayo de 2015, se crearon nuevos materiales a base de biocompuestos con el propósito de reducir la energía incorporada de la fachada, la estructura de soporte y los sistemas de división interna de un edificio en al menos un 50% con respecto a los materiales más avanzados, y todo ello sin encarecer el coste. Los resultados del proyecto fueron objeto de elogio en los JEC Europe Innovation Awards, premios a la innovación donde la nueva fachada de BIOBUILD se llevó el galardón al producto más innovador en el sector de la construcción.

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“Este producto amplía los límites de la ingeniería de fachadas y de materiales y permite fijar nuevas metas, gracias a que emplea biocompuestos en un sector de la construcción que es extremadamente exigente. Los biocompuestos ofrecen una libertad de diseño que puede tener una gran repercusión en el aspecto de los edificios”, aseguró Guglielmo Carra, responsable de diseño para BIOBUILD y representante de Arup Berlin, uno de los trece socios del proyecto, el cual es coordinado por NetComposites (Reino Unido).

Se trata de paneles para fachada que permiten sustituir los materiales de construcción convencionales (como el aluminio, el acero, los ladrillos y el hormigón) y que se componen de dos planchas de biocompuestos fabricadas mediante un proceso con molde abierto. Esas planchas están hechas con tejido de lino Biotex en forma de sarga (formando líneas diagonales) e impregnado en biopoliéster y presentan un aspecto singular: la plancha exterior posee un recubrimiento claro que deja visible el tejido natural, mientras que la plancha interior está pintada de blanco. El equipo del proyecto aclara que se pueden escoger distintos colores y acabados del recubrimiento superficial, en función de los requisitos del arquitecto.

Entre las dos planchas hay un material que dota al panel de prestaciones superiores de aislamiento acústico y físico. Los paneles pueden fabricarse con distintos grosores y valen para edificios tanto de viviendas como comerciales, igual que otros productos creados en BIOBUILD, por ejemplo sus propuestas para las divisiones internas y de techos suspendidos.