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Los presupuestos de 2018, recientemente debatidos en el parlamento portugués, incluirán un impuesto para desalentar a las compañías generadoras de electricidad de utilizar carbón barato importado como una alternativa al gas natural.

La medida, que elimina la exención actual para el carbón del impuesto existente sobre los combustibles fósiles, entrará en vigor en 2018 y se estima que supondrá una recaudación de entre 6,8 y 7,2 M€ anuales. La mitad de los ingresos se destinarán a financiar inversiones ambientales a través del Fondo Ambiental de Portugal.

Actualmente, el precio bajo mundial proporciona un incentivo para que los operadores utilicen carbón para generar electricidad. Esta medida es parte de la hoja de ruta para alcanzar el compromiso del Gobierno portugués de carbono neutral, aunque se pretende hacer más cambios en la política fiscal”, por ejemplo, para eliminar los incentivos a los combustibles fósiles, ha señalado un portavoz del Ministerio de Medio Ambiente de este país.

La introducción de un impuesto al carbón sigue la promesa de una acción fiscal sobre los combustibles fósiles por parte del primer ministro, Antonio Costa, tal y como señaló en la presentación del lanzamiento de la hoja de ruta 2050 portuguesa para carbono neutral. El primer ministro Costa también garantizó que la generación de electricidad a partir de carbón se eliminará para el 2030.

Otras medidas de protección ambiental en las propuestas presupuestarias incluyen un compromiso para reforzar la política fiscal verde para eliminar el plástico del consumo y la introducción de exenciones al impuesto sobre la renta e IVA por promover el uso compartido del automóvil y bicicletas.

El Gobierno mantiene un descuento de 2250 € en la compra de coches eléctricos

El Gobierno va a repetir en 2018 la medida destinada a incentivar la adquisición de vehículos eléctricos. La medida, que se introdujo en la propuesta de presupuestos de 2017, consiste en un descuento de 2.250 € en la compra de un vehículo nuevo, 100% eléctrico, sin necesidad de entregar a cambio un vehículo viejo. Al igual que el año pasado, la medida costará 2,3 M€, que serán garantizados por el Fondo Ambiental.

De este mismo fondo (que se creó el verano pasado, juntando los ingresos del Fondo de Intervención Ambiental, del Fondo de Protección de los Recursos Hídricos y del Fondo para la conservación de la naturaleza y la biodiversidad), saldrán otros 2,3 M€ que el Gobierno portugués utilizará para financiar la introducción de al menos 200 vehículos eléctricos en los organismos de la Administración Pública.

Esta medida está en línea con los objetivos del proyecto ECO.mob, para la inclusión de 1.200 vehículos eléctricos en el parque de vehículos del Estado hasta 2019.

La estrategia de incentivo a la movilidad eléctrica pasará por el refuerzo de las infraestructuras de carga, con la instalación de al menos 250 nuevos puntos de carga en el territorio nacional.

De acuerdo con el Ministerio de Medio Ambiente, además de la financiación de los 200 vehículos destinados a la flota de la administración central, todavía se prevé una inversión de un 1 M€ en la adquisición de vehículos eléctricos para “sistemas multimunicipales” (agrupación de entidades locales).

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La Fundación Renovables aplaude el anuncio de Iberdrola de solicitar el cierre de sus dos últimas centrales térmicas de carbón, ubicadas en Asturias y Palencia, responsables de la emisión de 2 millones de toneladas de CO2 al año.

Esta decisión, reclamada en numerosas ocasiones por la Fundación Renovables y otras muchas organizaciones sociales y ecologistas, viene motivada por la inviabilidad económica de las propias centrales, al no poder cumplir con las nuevas exigencias fijadas por la Comisión Europea que limitan las emisiones de gases contaminantes para las centrales térmicas a 550 gramos CO2 emitido por kWh generado. Consideramos este un paso decisivo, pero remarcamos la necesidad de que se haga extensible, necesariamente, a todo el parque ya que su rentabilidad está basada en la no valoración de los elementos perversos que su funcionamiento tiene sobre la salud y el medioambiente.

Así mismo, la Fundación Renovables manifiesta su total rechazo al borrador de Real Decreto lanzado por el Ministerio de Energía que hace retroactiva la ley de clausura del carbón con el fin de vetar los planes de cierre de las eléctricas. Con esta postura, el Gobierno, en vez de planificar un futuro sin emisiones, eficiente y renovable, se reafirma en su fósil postura y decide intervenir contra natura para mantener un parque de generación que ni los propietarios de las centrales quieren, estableciendo mecanismos de subasta carentes de cualquier tipo de planificación y abriendo la puerta a un “esquema de compensación” si nadie adquiere las centrales, mecanismo que fue negado en el caso de las renovables.

Es inadmisible que la ministra de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente, Isabel García Tejerina, asegure en la Cumbre del Clima de Bonn que España está “en la senda de cumplimiento” de los objetivos de reducción de emisiones a 2020 mientras el ministro de Energía, Turismo y Agenda Digital, Álvaro Nadal, mantiene un pulso con las eléctricas por mantener activas las centrales más contaminantes.

España es el único país de Europa occidental que no se ha planteado el abandono del carbón, por lo que pedimos un plan de cierre progresivo de las centrales térmicas de carbón en España, que se produzca antes de 2025 e incluya el compromiso de inversión necesario para garantizar el cumplimiento de los límites de emisiones aplicables en cada momento; la eliminación de todas las subvenciones al carbón, como al resto de las energías sucias e ineficientes, incluyendo los incentivos procedentes de fondos públicos a la inversión medioambiental por ser un mecanismo supeditado a la continuidad de uso de combustible fósil y un calendario de abandono progresivo de las mismas. Todo ello acompañado de planes de “transición justa” y validado por la Organización Internacional del Trabajo.

La Fundación Renovables pide al Gobierno que lleve a cabo una verdadera reforma en la que se establezcan los precios reales para cada tecnología en base a los criterios de no dependencia, sostenibilidad y eficiencia, que abandone el papel de intervencionismo inverso y contra natura que viene adoptando y que, en un ejercicio de responsabilidad, siga el ejemplo de países vecinos e inicie una lucha decidida contra el cambio climático y cumpla con el ineludible objetivo de descarbonización, cuya expresión más clara es el cierre de las centrales de carbón y el abandono de la minería.

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En línea con su firme compromiso medioambiental, Iberdrola ha decidido completar el proceso de cierre de todas sus centrales eléctricas de carbón en el mundo, fuente de energía que representa, actualmente, solo el 1,8% de la capacidad total del grupo, que asciende a 48.062 MW, y el 1,5% de la producción eléctrica en los nueve primeros meses del año en curso: 1.596 GWh vs. 102.494 GWh. En este sentido, la compañía ha solicitado en España la autorización de cierre de las centrales térmicas de Lada (Asturias) y Velilla (Palencia) ante el Ministerio de Energía, Turismo y Agenda Digital, plantas que suman una potencia de 874 MW, una decisión mediante la que ratifica su compromiso de reducción de la intensidad de emisiones de CO2 en un 50% en el año 2030 respecto a los niveles de 2007 y de ser neutra en carbono en 2050.

En contraste, y como reflejo de su apuesta por las energías limpias y la sostenibilidad energética, el grupo Iberdrola ya cuenta con 28.778 MW de capacidad operativa a través de fuentes renovables de producción de energía, fundamentalmente eólica, tanto terrestre como marina (15.902 MW), e hidroeléctrica (12.756 MW).

En esta línea, recientemente, y junto a otras relevantes compañías eléctricas europeas, Iberdrola ha pedido a la Comisión y Parlamento Europeo que apruebe unos objetivos medioambientales más ambiciosos para el año 2030, incrementando la cuota de energías renovables hasta el 35% frente a la propuesta actual del 27%.

Tras el cierre de las últimas plantas de carbón operativas de Iberdrola, que no incidirá en la seguridad del suministro eléctrico -la compañía cuenta con 5.695 MW de capacidad de respaldo en ciclos combinados de gas-, el porcentaje de la capacidad de producción de electricidad libre de emisiones del grupo quedará en el 68%, elevándose en España hasta el 76%.

En el caso concreto de las centrales españolas de Lada y Velilla, su cierre no afectará al firme y demostrado compromiso de la compañía con el empleo, ya que Iberdrola recolocará al 100% de la plantilla -90 empleados en Lada y 80 en Velilla- tanto en las labores de desmantelamiento de ambas plantas, que se extenderán durante cuatro años desde la fecha de aprobación de cierre por parte del Ministerio de Energía y supondrán una inversión cercana a los 35 millones de euros, como en otras instalaciones de la empresa. Las zonas ocupadas por Lada y Velilla serán objeto de una restauración paisajística.

Cabe recordar que desde el año 2001 la compañía ha clausurado en todo el mundo centrales térmicas que suman casi 7.500 MW de capacidad instalada -ver cuadro adjunto-. Destacan el cierre en 2013 y 2016, respectivamente, de dos grandes centrales de carbón en Reino Unido, Cockenzie y Longannet, cuya potencia conjunta ascendía a 3.600 MW. Asimismo, el desmantelamiento en este periodo de tiempo de casi 3.200 MW de plantas de fuel oil.

Gracias a la progresiva descarbonización de su mix de generación eléctrica, Iberdrola lleva ya más de 15 años siendo un referente mundial en la lucha contra el cambio climático, tras haber realizado inversiones por 90.000 millones de euros en el periodo.

Esto le ha llevado a ser, a día de hoy, líder mundial por potencia eólica terrestre instalada, al tiempo que ha reducido sus emisiones en Europa en un 75% desde el año 2000, alcanzando niveles que están un 70% por debajo de la media de las empresas europeas del sector.

Compromiso contra el cambio climático

Iberdrola aprobó ya en 2009 una Política corporativa contra el cambio climático mediante la que se comprometió a, entre otras medidas, apoyar un objetivo ambicioso global de reducción de emisiones; impulsar el desarrollo de tecnologías eficientes desde el punto de vista de las emisiones de gases de efecto invernadero; abogar por un mercado global de emisiones integrado y equitativo y fomentar un uso eficiente y responsable de la energía, involucrando a todos los grupos de interés relacionados con la compañía.

Asimismo, Iberdrola considera imprescindible para fomentar la reducción de emisiones que se dé una señal real de los precios del CO2 y que esta afecte a todos los sectores económicos. La empresa entiende, además, que con políticas climáticas adecuadas que den señales consistentes al mercado, la lucha para mitigar las emisiones, así como los procesos de adaptación al calentamiento global pueden ser una oportunidad de crecimiento económico.

Finalmente, cabe destacar que la compañía ha trabajado con Naciones Unidas a través de su Convención Marco sobre Cambio Climático y que, como ya ha hecho en ediciones precedentes, está teniendo una presencia activa en la COP 23 que se celebra en estos días en Bonn, de la que es colaborador oficial.

La edición de 2017 del informe BP Statistical Review of World Energy, publicada el 13 de junio, muestra que los mercados energéticos mundiales continúan sufriendo cambios a largo plazo, mientras también se adaptan a los desafíos de precio a corto plazo. Los datos publicados en el informe – la 66ª edición anual – muestran claramente las transiciones a largo plazo en curso en los mercados, con un cambio hacia un crecimiento más lento de la demanda de energía mundial, la demanda moviéndose hacia las economías en rápido crecimiento de Asia y una marcado cambio hacia combustibles con menores niveles de carbono ya que las energías renovables continúan creciendo fuertemente y el uso del carbón cae.

Al mismo tiempo, los mercados energéticos se están adaptando eficazmente a los desafíos a corto plazo, con el mercado del petróleo, en particular, ajustándose en 2016 a la sobreoferta que ha dominado el mercado en los últimos años.

 

En 2016, la demanda mundial de energía fue débil por tercer año consecutivo, creciendo sólo un 1%, alrededor de la mitad de la tasa de crecimiento promedio de la década pasada. Una vez más, casi todo este crecimiento provino de economías en desarrollo de rápido crecimiento, con China y e India juntas representando la mitad de todo el crecimiento.

Los bajos precios del año impulsaron la demanda de petróleo en un 1,6%, mientras que el crecimiento en la producción se limitó a sólo el 0,5%. Como resultado, el mercado del petróleo recuperó ampliamente el equilibrio hacia mediados de año, pero los precios continuaron deprimidos por el gran exceso de existencias acumuladas. La producción de gas natural también se vio afectada por los bajos precios, que crecieron sólo un 0,3%. La producción de gas estadounidense cayó en 2016, la primera reducción desde el advenimiento de la revolución del gas de esquisto a mediados de los 2000.

Las energías renovables volvieron a ser la fuente de energía de crecimiento más rápido, con un aumento del 12%. Aunque en 2016 sólo proporcionaron todavía el 4% de la energía primaria, el crecimiento de las energías renovables representó casi un tercio del crecimiento total de la demanda de energía. Por el contrario, el carbón – el combustible fósil de mayor contenido en carbono – descendió por segundo año consecutivo, un 1,7%, debido principalmente a la caída de la demanda tanto en EE.UU. como en China.

La combinación de un débil crecimiento de la demanda de energía y la mezcla cambiante de combustibles significó que las emisiones globales de carbono se estima que crecieron sólo un 0,1% – haciendo que 2016 sea el tercer año consecutivo de emisiones planas o decrecientes. Esto representa el promedio más bajo de tres años para el crecimiento de emisiones desde 1981-83.

Conclusiones principales

Energía primaria

• La demanda energética mundial creció un 1% en 2016, similar a los incrementos del 0,9% y el 1% observados en 2015 y 2014, respectivamente, y significativamente inferior a la tasa media de crecimiento a 10 años del 1,8%.
• Casi todo el crecimiento provino de economías en desarrollo de rápido crecimiento; China e India representaron en conjunto alrededor de la mitad de todo el crecimiento.
• La demanda energética de India creció un 5,4%, tasa similar a la observada en los últimos años.
• Sin embargo, la demanda de energía en China creció un 1,3%. Esto se aproxima al aumento del 1,2% en la demanda de energía en 2015 y alrededor de un cuarto de su crecimiento promedio a 10 años. El crecimiento promedio durante 2015 y 2016 fue el más bajo en un período de dos años desde 1997-98. A pesar de esta desaceleración, el aumento incremental de la demanda en China lo convirtió en el mercado energético de mayor crecimiento del mundo por decimosexto año consecutivo.
• La demanda de los países desarrollados de la OCDE se mantuvo prácticamente plana (aumentando sólo el 0,2%).

Petróleo

• El Brent cotizó en promedio a 44 $/barril en 2016, menos de los 52 $ de 2015 y el precio medio anual más bajo desde 2004.
• El consumo mundial de petróleo creció fuertemente, aumentando un 1,6%, o 1,6 millones de barriles diarios (mmb/d), por encima de la tasa promedio a 10 años por segundo año consecutivo. Se observaron fuertes aumentos de la demanda en India (0,3 mmb/d) y Europa (0,3 mmb/d), mientras que aunque la demanda de China siguió creciendo (0,4 mmb/d), fue inferior a la de los últimos años.
• Los precios bajos afectaron el crecimiento de la producción global de petróleo, que aumentó apenas un 0,5% o 0,4 mmb/d, el menor incremento desde 2009.
• En este total, la producción de la OPEP aumentó 1,2 mmb/d, con aumentos significativos de Irán (0,7 mmb/d), Irak (0,4 mmb/d) y Arabia Saudí (0,4 mmb/d).
• Por el contrario, la producción de petróleo no OPEP se redujo en 0,8 mmb/d, el mayor descenso anual en alrededor de 25 años. Las caídas más grandes fueron en EE.UU. (0,4 mmb/d), China y de Nigeria (0,3 mmb/d cada una).

Gas natural

• El consumo mundial de gas natural aumentó un 1,5% en 2016, más lento que el promedio de 10 años del 2,3%. Sin embargo, hubo fuertes aumentos en el consumo de gas en Europa (6%), Oriente Medio (3,5%) y China (7,7%).
• La producción mundial de gas natural aumentó sólo un 0,3% – el crecimiento más débil de la producción de gas en 34 años, fuera de la crisis financiera. Con los menores precios del gas, la producción de gas en EE.UU. cayó por primera vez desde que empezó la revolución del gas de esquisto. La producción de gas australiano aumentó significativamente a medida que las nuevas instalaciones de GNL entraron en funcionamiento.
• Las importaciones/exportaciones mundiales de GNL crecieron un 6,2%, impulsadas por la nueva producción australiana. Se prevé que la producción de GNL crecerá alrededor de un 30% en los próximos tres años, a medida que vayan entrando en funcionamiento nuevos proyectos.
• El aumento del comercio de GNL refleja un cambio continuo en curso fundamental en los mercados mundiales de gas hacia una mayor integración, pero también hacia mercados más competitivos y flexibles -con volúmenes crecientes de GNL bajo contratos más cortos o más pequeños o no contratados.

Carbón

• El consumo mundial de carbón cayó por segundo año consecutivo, con un descenso del 1,7% o 53 millones de toneladas de petróleo equivalente (Mtep). Esta disminución llevó la participación del carbón en la producción de energía primaria al 28,1%, su menor participación desde 2004.
• El descenso del consumo fue impulsado principalmente por EE.UU. (-8,8%, 33 Mtep) y China (-6,6%, 26 Mtep).
• La producción mundial de carbón cayó un 6,2% o 231Mtep, la mayor disminución anual registrada. Las caídas de la producción fueron nuevamente impulsadas por China (-7,9% ó 140 Mtep) y EE.UU. (-19% o 85 Mtep).
• En Reino Unido, el consumo de carbón se redujo a la mitad (-52,5%). El consumo de carbón en Reino Unido ha caído ahora a los niveles vistos por última vez al inicio de la Revolución Industrial hace unos 200 años. El sector energético de Reino Unido registró su primer día sin carbón en abril de 2017.

Renovables

• Una vez más, las energías renovables fueron la fuente de energía de más rápido crecimiento en 2016. Sin incluir la energía hidroeléctrica, las energías renovables crecieron un 12%. Si bien la tasa media de crecimiento de las energías renovables a 10 años fue del 15,7%, esto siguió representando el aumento incremental anual más alto de la producción registrada (un aumento de 55 Mtep, más que la disminución del consumo de carbón).
• Las energías renovables ahora proporcionan una proporción de poco menos del 4% de la energía primaria.
• Más de la mitad del crecimiento de la energía renovable provino de la energía eólica, que aumentó un 16% en el año. La energía solar creció un 30%. A pesar de que la energía solar representa sólo el 18% de la producción de energía renovable, el crecimiento de la energía solar representó alrededor de un tercio del crecimiento global de la energía renovable.
• En 2016, China se convirtió en el mayor productor de energía renovable del mundo, superando a EE.UU. y la región Asia-Pacífico superó a Europa y Eurasia para convertirse en la mayor región productora de energía renovable.

Otros combustibles

• La generación de energía nuclear creció un 1,3%, o 9,3 Mtep, en 2016. Un aumento anual del 24,5% de la producción nuclear china representó todo el crecimiento neto de la energía nuclear. El aumento incremental de China de 9.6 Mtoe fue el más grande de cualquier país desde 2004.
• La generación de energía hidroeléctrica aumentó un 2,8% en 2016, aumentando en 27,1 Mtep. El crecimiento incremental más grande vino otra vez de China y después de EE.UU.

Con una capacidad instalada de 173 MW, la Central Termoeléctrica de Paipa, se ha convertido en una de las centrales generadoras de energía a carbón del país con un perfil sustentable al suministrar aproximadamente el 10% de toda la electricidad que requiere el país. Termopaipa es la única planta que cuenta con un cerramiento del patio del carbón, una estructura que sirve de barrera para frenar la mitigación de las partículas que se generan cuando el viento corre sobre las pilas de carbón utilizadas para generar energía.

Ahora, el equipo de GE Power Services de Colombia busca llevar el perfil sustentable y el rendimiento de la planta a otro nivel. La experiencia de Alstom y la tecnología de GE han encontrado el mejor escenario y la estructura ideal para realizar un plan de repotenciación e incremento de capacidad.

 

Las turbinas y los generadores anteriores permitían que la Unidad 1 suministrara 31 MW a la red eléctrica. En una primera fase de upgrade o modernización, la Unidad I pasará a suministrar 36 MW tras la modificación del generador y la turbina de vapor. En la segunda fase, se harán cambios adicionales en la caldera y en el precipitador electrostático, con lo cual, la potencia podrá llegar a los 39 MW.

GE Colombia 1

Conesta estrategia para aumentar la potencia, modernización y automatización de los sistemas, se está logrando también reducir la cantidad de trabajo de los operadores, así como disminuir los tiempos de interrupción, que tienen un impacto significativo para el medio ambiente.

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La generación de electricidad mediante carbón y gas durante el pasado año supuso menos de la mitad de la inversión record realizada en energías solar, eólica y otras renovables – una de las primeras e importantes primicias sobre energía verde anunciadas en un informe respaldado por la ONU.

El informe “Tendencias Mundiales de la Inversión en Energías Renovables 2016”, la 10ª edición del informe anual del PNUMA (Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente), publicado por la Escuela de Frankfurt-Centro Colaborador del PNUMA para el Clima y la Finaciación de Energía Sostenible y Bloomberg New Energy Finance (BNEF), concluye que la inversión mundial anual en nueva potencia renovable en 2015 fue de 266 M$, más del doble que los 130 M$ estimados invertidos en centrales eléctricas de carbón y gas.

Todas las inversiones en energías renovables, incluidas tecnologías en fase inicial e I + D, así como el gasto en nueva potencia, ascendió a 286 M$ en 2015, un 3% más que el anterior récord en 2011. Desde 2004, el mundo ha invertido 2,3 b$ en energía renovable ( sin ajuste por inflación).

Igualmente significativo, por primera vez en 2015 las inversiones en renovables de los países en vías de desarrollo superaron las de los países desarrollados. Con la ayuda de nuevas caídas en los costes de generación por MWh, sobre todo en  fotovoltaica, las energías renovables, excluyendo las grandes centrales hidroeléctricas, ya representan el 54% de los GW de potencia añadida de todas las tecnologías el pasado año. Es la primera vez que la nueva potencia instalada de energías renovables supera la potencia añadida de las tecnologías convencionales.GTR_infogr-02-baja

Los 134 GW de potencia renovable añadida en 2015 en todo el mundo, se pueden comparar con los 106 GW de 2014 y los 87 GW de 2013. Si no fuera por las energías renovables, excluyendo las grandes centrales hidroeléctricas, las emisiones mundiales anuales de CO2 podrían haber sido de 1,5 Gt más en 2015.

El director ejecutivo del PNUMA, Achim Steiner, dijo, “Las energías renovables son cada vez más relevantes en nuestro estilo de vida de baja emisión de carbono, y las inversiones récord en 2015 son una prueba más de esta tendencia. Es importante destacar que, por primera vez en 2015, las inversiones en energías renovables fueron mayores en los países en desarrollo que en los desarrollados“.

El acceso a la energía limpia y moderna es de enorme valor para todas las sociedades, pero especialmente en las regiones donde el acceso fiable a la energía puede ofrecer profundas mejoras en la calidad de vida, el desarrollo económico y la sostenibilidad ambiental. La inversión constante y creciente en energías renovables no sólo es buena para las personas y el planeta, sino que también será un elemento clave en la consecución de los objetivos internacionales sobre el cambio climático y el desarrollo sostenible.”
Con la adopción de los Objetivos de Desarrollo Sostenible del año pasado, el mundo se comprometió a acabar con la pobreza, promover el desarrollo sostenible, y asegurar una vida más saludable y acceso a una energía asequible, sostenible y limpia para todos. Una inversión constante y creciente en energías renovables será una parte importante para cumplir esa promesa“.

Michael Liebreich, Presidente del Consejo Asesor en BNEF, dijo: “La inversión mundial en renovables ha alcanzado un nuevo récord en 2015, superando por mucho a la generación mediante combustibles fósiles a pesar de la caída de los precios del petróleo, gas y carbón. Se han extendido a un mayor número  cada vez mayor de países en desarrollo, ayudadas por la fuerte reducción de los costes y los beneficios de la producción de energía local por encima de la dependencia de los productos importados“.inversion-anual-baja
Al igual que en años anteriores, el informe muestra que el mercado de las energías renovables en 2015 fue dominado por la solar fotovoltaica y la eólica, que juntas añadieron 118 GW de potencia, muy por encima del récord anterior de 94 GW del 2014. La eólica ha añadido 62 GW y la fotovoltaica 56 GW. Cantidades más modestas fueron aportadas por la biomasa y los residuos, la energía geotérmica, la termosolar y las pequeñas centrales hidroeléctricas.

En el 2015 se dedicó una mayor atención al almacenamiento en baterías como un complemento a los proyectos de energía solar y eólica y a sistemas fotovoltaicos a pequeña escala.

El almacenamiento de energía es de gran importancia, ya que es una forma de proporcionar una respuesta rápida para equilibrar la red, ya sea para hacer frente a los picos de demanda o a la generación variable de energía a partir de eólica y solar. El año pasado, se instalaron en todo el mundo unos 250 MW de almacenamiento de electricidad para servicio público (excluyendo hidroeléctrica y baterías de plomo-ácido), frente a los 160 MW del 2014.

Los países en desarrollo en aumento, liderados por China e India

En 2015, por primera vez, las inversiones en energía renovable en países en desarrollo y economías emergentes ( 156.000 M$, un 19% en comparación con 2014) superaron a las de los países desarrollados (130.000 M$ un 8% en comparación con 2014). Gran parte de estas inversiones récord tuvieron lugar en China (+ 17% con 102.900 M$, o el 36% del total mundial).

Otros países en desarrollo que muestran una mayor inversión incluyen India (+22%, 10.200 M$), Sudáfrica (+329%, 4.500 M$), México (+105%, 4.000 M$) y Chile (+151%, 3.400 M$). Marruecos, Turquía y Uruguay se unieron a la lista de países que invirtieron más de 1.000 M$. En general la inversión de países en desarrollo el año pasado fue 17 veces mayor que en 2004.

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Entre los países desarrollados, la inversión en Europa descendió un 21%, pasando de 62.000 M$ en 2014 a 48.800 M$ en 2015, la cifra más baja del continente durante nueve años a pesar de las inversiones récord en proyectos de energía eólica marina. EE.UU. subió un 19% con 44.100 m$, y la inversión en Japón fue la misma que el año anterior con 36.200 M$.

El cambio entre la inversión en los países en desarrollo y las economías desarrolladas puede atribuirse a varios factores: el lanzamiento de China en  energía eólica y solar, el rápido aumento de la demanda eléctrica en los países emergentes, la reducción del coste de las energías renovables para satisfacer esa demanda, el lento crecimiento económico en el mundo desarrollado y los recortes en los subsidios de apoyo en Europa.

Todavía un largo camino por recorrer

Que la potencia renovable añadida superase a la potencia añadida de fuentes convencionales en 2015, muestra que el cambio estructural está en marcha.

Las energías renovables, excluidas las grandes centrales hidroeléctricas, aún representan una pequeña minoría de la potencia total instalada en el mundo (alrededor de un sexto, o el 16,2%), pero la cifra sigue subiendo (frente al 15,2% en 2014). Mientras la electricidad actual generada por las energías renovables fue de un 10,3% de la producción mundial en 2015 (frente al 9,1% en 2014).

A pesar de las ambiciosas señales de la COP 21de París y el crecimiento de la potencia renovable instalada, todavía hay un largo camino por recorrer“, dijo el Prof. Dr. Udo Steffens, presidente de la Frankfurt School.

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Las centrales eléctricas que queman carbón y otras plantas de energía convencionales tienen una larga vida útil. Sin una mayor intervención política, las emisiones de dióxido de carbono que alteran el clima aumentarán durante al menos una década.”

La reciente gran caída de los precios del carbón, petróleo y gas hace más atractiva la generación de electricidad convencional“, añadió el Dr. Steffens. “Sin embargo, los compromisos asumidos por todas las naciones en la Cumbre Climática de París en diciembre, haciéndose eco de las declaraciones de la Cumbre del G7 del pasado año, requieren unas emisiones de carbono muy bajas o nulas del sistema eléctrico.”

(Todas las cifras de energías renovables en este comunicado incluyen eólica, solar, biomasa y energía a partir de residuos, biocombustibles, geotérmica, marina y pequeñas centrales hidroeléctricas, pero no los grandes proyectos hidroeléctricos de más de 50 MW).

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En un nuevo informe del Grupo Banco Mundial se enuncian tres principios que los países pueden aplicar para reducir a cero las emisiones netas de gases de efecto invernadero y estabilizar el cambio climático: planificar teniendo en cuenta el objetivo final y no solo el corto plazo; corregir los precios, como parte de un conjunto amplio de políticas que produzcan cambios en las inversiones y el comportamiento; y facilitar la transición para los más afectados.

Las medidas necesarias para la transición hacia la eliminación total de emisiones netas son económicamente accesibles, si los gobiernos ponen manos a la obra hoy mismo, se afirma en el informe titulado Decarbonizing Development: Three Steps to a Zero Carbon Future(Desarrollo sin emisiones de carbono: tres pasos hacia un futuro con cero emisiones), aunque se advierte que, si las autoridades demoran en actuar, los costos aumentarán. Esperar hasta 2030 incrementaría el costo total en un 50%.

“Como la ciencia ha indicado, para que las emisiones netas lleguen a cero antes del fin del siglo es preciso reorganizar la economía mundial; por ello, en el Grupo Banco Mundial nos estamos concentrando cada vez más en las políticas por las que los gobiernos y las empresas pueden optar ahora. Nuestra función es ayudar a los países que son nuestros clientes y a otros interesados a volcarse hacia un desarrollo con bajo nivel de emisiones. Las elecciones de hoy pueden determinar las trayectorias de las emisiones en los años por venir y dejar a las comunidades en situación de vulnerabilidad ante los efectos del cambio climático. Cuando podamos, respaldaremos la adopción de decisiones fundadas”, dijoRachel Kyte, vicepresidente y enviada especial, Cambio Climático, Grupo Banco Mundial.

Planificar a largo plazo

El informe está concebido para ayudar a las autoridades de los países desarrollados y los países en desarrollo a establecer prioridades a medida que reducen las emisiones de gases de efecto invernadero con el propósito de llevar a cero las emisiones mundiales netas. Es preciso empezar por planificar a largo plazo invirtiendo hoy en la investigación y la tecnología que se necesitarán dentro de varias décadas y evitando decisiones que puedan consolidar patrones de crecimiento con elevadas emisiones de carbono e inversiones en infraestructura que quedarán obsoletas en un futuro donde el nivel de emisiones sea bajo.

En el informe se describe la forma en que los países pueden llegar a la meta de cero emisiones netas abandonando los combustibles fósiles para incrementar el uso de electricidad, pero generada por fuentes de energía limpia. Aumentar la eficiencia energética es importante para contribuir a reducir la demanda, y mantener en buenas condiciones los sumideros naturales de carbono por medio de una buena gestión de los bosques y la tierra ayuda a compensar las emisiones restantes mediante la absorción y el almacenamiento del carbono.

“El objetivo no consiste en reducir marginalmente las emisiones en las próximas décadas, sino en llegar a 2100 sin emisiones. Ello implica adoptar una serie de medidas muy diferentes, que redunden en la transformación estructural y espacial de nuestras economías”, dijo Marianne Fay, economista jefe, Cambio Climático, y autora principal del Grupo Banco Mundial.

Corregir los precios como parte de un conjunto amplio de políticas

También se necesita un conjunto amplio de políticas, incluida la fijación del precio del carbono, para incentivar la implementación de planes de crecimiento con bajos niveles de carbono y el financiamiento de proyectos a este fin.

En el informe se explica que tal fijación a través de un impuesto sobre el carbono o un mercado del carbono es una forma eficiente de obtener ingresos y, al mismo tiempo, alentar la disminución de las emisiones; también se exponen las razones por las cuales un impuesto de esa índole puede ser más sencillo de administrar y más difícil de evadir que otros. La determinación del precio del carbono es una opción válida para los países en todos los niveles de ingreso, siempre que lo recaudado se utilice para financiar el desarrollo y poner fin a la pobreza.

Sin embargo, se necesita un conjunto más amplio de políticas para acompañar la determinación del precio del carbono o allanar el camino para su introducción. En el informe se analizan políticas complementarias que pueden estimular la inversión necesaria para llegar a cero emisiones netas, como normas de desempeño en materia de eficiencia energética, rebajas en el precio de los vehículos de uso eficiente del combustible, disminución de los aranceles que gravan las tecnologías de baja emisión de carbono y normas relativas a la generación proveniente de fuentes renovables, que imponen a los proveedores de electricidad la obligación de obtener de fuentes renovables un determinado porcentaje de la energía eléctrica que suministran.

Facilitar la transición

La transición hacia un crecimiento con bajos niveles de carbono tendrá consecuencias económicas. En el informe se describen las medidas que los gobiernos pueden adoptar a fin de facilitar la transición para los más afectados e intensificar el apoyo a los cambios protegiendo a los hogares pobres contra los efectos de los aumentos de precios y ayudando a las empresas a reconvertirse para actuar en un mundo más limpio.

“Los datos de 22 países en desarrollo muestran que, si las subvenciones a los combustibles fósiles se reemplazaran por transferencias universales de efectivo, la población que representa el 60 % inferior en la escala de ingresos se beneficiaría de la reforma”, señaló Stephane Hallegatte, economista superior, Cambio Climático, y autora principal del informe.

Eliminar las subvenciones a los combustibles fósiles, que benefician principalmente a los ricos, e instrumentar impuestos sobre el carbono o sistemas de fijación de límites máximos e intercambio son dos formas de generar los ingresos que se necesitan para la educación, la salud y la infraestructura, y reducir, al mismo tiempo, las emisiones de carbono.

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