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Europa

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La energía eólica tiene el potencial de proporcionar hasta el 30% de la energía de Europa en 2030 según cifras publicadas recientemente por WindEurope en sus informes Outlook to 2020 y Scenarios for 2030.

De acuerdo con las proyecciones de WindEurope, Europa podría estar en camino de alcanzar una tasa de instalación promedio de 12,6 GW/año hasta 2020. Esto llevaría a Europa a un total de 204 GW en 2020, la eólica marina representará la cuarta parte de las instalaciones. Para esta fecha la eólica sería la mayor energía renovable de Europa, superando a la hidroeléctrica y suministrando el 16,5% de la demanda de electricidad de Europa.

 

Con una cuarta parte del mercado mundial en el próximo período de cuatro años, la UE podría atraer más instalaciones que  EE.UU e India, aunque significativamente menos que China. Es probable que este crecimiento se concentre en sólo seis países (Alemania, Reino Unido, Francia, España, Holanda y Bélgica), que podrían acoger las tres cuartas partes de las instalaciones totales de los próximos cuatro años, mientras que Europa Central y Oriental están rezagadas.

El informe Scenarios for 2030 ilustra que la energía eólica todavía tiene un enorme potencial de crecimiento. El Escenario Central muestra que la eólica podría alcanzar un total de 323 GW, 253 GW en tierra y 70 GW en el mar. Esto incluiría también la repotenciación o ampliación de la vida de aproximadamente la mitad de la potencia eólica existente en la UE, que va a llegar al final de su vida útil antes de 2030. Esto significaría más que duplicar la potencia instalada a finales de 2016 (160 GW). Con esta potencia la eólica podría producir 888 TWh de electricidad, equivalente al 30% de la demanda de la UE.

Llegar a este hito será posible si están en vigor las políticas correctas y hay cambios significativos en el sistema energético. Esto incluye una mayor seguridad en la estabilidad de los ingresos a largo plazo; avances significativos en la integración de sistemas de renovables variables, incluyendo la construcción de redes e interconexiones; y compromisos políticos claros en materia de electrificación.

El Escenario High de WindEurope supone condiciones favorables de mercado y políticas, incluyendo el logro de un objetivo del 35% de energía renovable en la UE. En este escenario, en 2030 habría instalados en la UE 397 GW de potencia eólica, 298,5 GW en tierra y 99 GW en el mar. Esto supondría un 23% más de potencia que en el Escenario Central y dos veces y media más que la actualmente instalada en la UE.

En el Escenario Low, sin embargo, habrían 256,4 GW de potencia eólica en 2030, 207 GW en tierra y 49 GW en el mar, produciendo el 21,6% de la demanda de energía de la UE en 2030. Eso es un 20% menos de capacidad que en el Escenario Central.

Alemania, Francia y Reino Unido tendrían la mayor potencia instalada, con 85 GW, 43 GW y 38 GW respectivamente. Francia adelantaría a Reino Unido y España para colocarse en segundo lugar, gracias a las políticas que está poniendo en marcha el nuevo gobierno. Mientras tanto, Dinamarca, Irlanda, Estonia y Holanda formarán un club exclusivo de países que abastecen más del 50% de su electricidad a partir de la eólica en 2030.

Este crecimiento significaría 382 t de emisiones de CO2 evitadas anualmente y desbloqueará 239.000 M€ de inversión en el período 2017-2030, lo que permitirá a la industria eólica apoyar 569.000 empleos europeos para 2030. También evitaría la importación de 13.200 M€ de combustibles fósiles al año .

El CEO de WindEurope, Giles Dickson, declara: “La energía eólica está ahora firmemente establecida como la forma más barata de nueva generación de energía. Pero las perspectivas para 2020 son inciertas. La industria necesita planes vinculantes y ambiciosos de Acción Nacional sobre Energía y Clima que proporcionen claridad sobre los volúmenes posteriores a 2020, lo que permitirá que continúen las reducciones de costes. Esto requiere un buen resultado del Paquete de Energía Limpia de la UE. Con un ambicioso objetivo europeo de energías renovables de al menos el 35% para 2030, la industria eólica podría entregar volúmenes aún mayores a un coste competitivo.

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En el primer semestre de 2017 se instalaron en Europa 6,1 GW de potencia extra de energía eólica, según las cifras publicadas por WindEurope, cifra que pone a Europa en el rumbo hacia un gran año para las instalaciones, aunque esconde algunas tendencias preocupantes.

En el primer semestre de 2017 se instalaron un total de 4,8 GW de potencia eólica terrestre, aunque se concentraron en Alemania (2,2 GW), Reino Unido (1,2 GW) y Francia (492 MW). También ha habido una ráfaga de actividad en el sector de la energía eólica marina: 18 proyectos en cuatro Estados miembros de la UE (Alemania, Reino Unido, Bélgica y Finlandia), con un total de 1,3 GW instalados.

 

En cuanto a inversiones, en el primer semestre del año se invirtieron 8.300 M€ en nueva financiación de activos: 5.400 M€ en eólica terrestre y 2.900 M€ en eólica marina, esta última desde un máximo récord de 14.000 M€ en el mismo periodo en 2016. De nuevo, se observa la tendencia a la concentración del mercado, con un 53% del total de inversiones (en eólica terrestre y marina) efectuadas en Alemania y sin inversiones en eólica marina en Reino Unido.

Europa está en camino de un buen año en instalaciones de eólica, pero el crecimiento es impulsado por un puñado de mercados. Al menos diez países de la UE todavía no han instalado un solo MW en lo que va del año. En el caso de la energía eólica terrestre, el fin del régimen Renewable Obligation de Reino Unido conducirá a una mayor concentración del mercado en Alemania, España y Francia. En eólica marina, el nivel de actividad financiera es una preocupación. Aunque esto no se traducirá en instalaciones más bajas durante unos cuantos años, la industria necesita claridad sobre los volúmenes para el período posterior a 2020 para mantener la actual tendencia de reducción de costes.

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* Para Suecia, las cifras se basan en pedidos

El Banco Europeo de Inversiones (BEI) y Banco Santander han firmado dos acuerdos, bajo la garantía del Plan de Inversiones para Europa, destinados, por un lado, a facilitar financiación a las PYMES españolas y, por otro, a contribuir al desarrollo de inversiones en energías renovables.

El primero de los acuerdos es un nuevo instrumento del BEI para compartir riesgo crediticio entre ambas instituciones. Este instrumento financiero permitirá al Banco Santander ampliar su capacidad de préstamo para financiar nuevas inversiones de PYMES españolas que, de esta forma, podrán beneficiarse de las condiciones favorables de financiación facilitadas por el BEI, tanto en términos de plazos de amortización como en tipos de interés.

 

En concreto, la participación del BEI en una cartera de préstamos de 500 M€ contribuirá a que Banco Santander pueda facilitar financiación por un importe de 1.000 M€ a proyectos de las PYMES. El objetivo de esta financiación es apoyar la competitividad de las empresas españolas para impulsar el crecimiento económico y la creación del empleo.

El Plan de Inversiones para Europa, conocido como el Plan Juncker, es una de las prioridades absolutas de la Comisión Europea. Se centra en impulsar las inversiones para crear empleo y crecimiento mediante un uso más inteligente de recursos financieros nuevos y ya disponibles, eliminando obstáculos a la inversión y proporcionando visibilidad y asistencia técnica a proyectos de inversión.

El Fondo Europeo para Inversiones Estratégicas (FEIE) es el principal pilar del Plan Juncker y proporciona garantías a primeras pérdidas, lo cual hace posible que el BEI pueda invertir en más proyectos que a menudo llevan aparejado un riesgo mayor. Ya se han observado resultados concretos derivados del FEIE. Se prevé que los proyectos y acuerdos aprobados para su financiación al amparo del FEIE movilicen más de 209.000 M€ en inversiones y apoyen a cerca de 427.000 PYMES de los 28 Estados miembros.

Apoyo a las energías renovables y a las infraestructuras

Además, el BEI y el Banco Santander han firmado otro acuerdo de riesgo compartido para contribuir a que Banco Santander financie nuevos proyectos en energía renovables con un coste de inversión de al menos 400 M€. Además, bajo esta operación el BEI asumirá una participación en una cartera de préstamos de Banco de Santander por un importe de 200 M€ de proyectos en energías renovables e infraestructuras.

Los dos acuerdos se han firmado bajo la garantía del Plan de Inversiones para Europa, lo que permitirá al BEI, a través del Banco Santander, facilitar a las pymes españolas y a nuevos proyectos la financiación necesaria para que puedan acelerar sus inversiones en actividades económicas a las que el crédito no llega con facilidad.

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Los gobiernos de los principales mercados de energía eólica marina, Alemania, Bélgica y Dinamarca se han unido a líderes de la industria para firmar una Declaración Conjunta para promover el despliegue de la energía eólica marina en Europa. La ceremonia de firma tuvo lugar en la inauguración de Offshore Wind Energy 2017, el evento de la industria co-organizado por WindEurope y RenewableUK en Londres.

Los gobiernos firmantes, representados por Marie-Christine Marghem, Ministra de Energía, Medio Ambiente y Desarrollo Sostenible de Bélgica, Rainer Baake Secretario de Estado de Energía, Ministerio Federal de Economía y Energía de Alemania, y Kristoffer Böttzauw, Secretario Permanente Adjunto del Ministerio de Energía, Servicios Públicos y Clima de Dinamarca, reafirmaron su compromiso para desplegar un volumen significativo de energía eólica marina en Europa entre 2020 y 2030.

 

Los gobiernos firmantes acogieron con beneplácito las reducciones de costes conseguidas hasta la fecha por la eólica marina, y la intención de la industria de que la eólica marina siga reduciendo sus costes, para que Europa siga siendo el líder mundial del sector.

La industria ha experimentado una pronunciada curva de reducción de costes y ha alcanzado su objetivo auto-impuesto de 100 €/MWh antes de 2020. Las ofertas ganadoras en las subastas de Holanda, Alemania y Dinamarca arrojaron hasta un 48% de reducción de costes en comparación con los proyectos de hace apenas 2 años.

Para lograr nuevas reducciones de costes se requerirá el despliegue de volúmenes significativos de nueva potencia eólica marina. Sin embargo, la mayoría de los gobiernos europeos aún tienen que definir planes claros para determinar cuánto nueva potencia eólica marina pretenden desplegar, especialmente más allá de 2023. Por tanto, la industria solicita a los gobiernos europeos que garanticen colectivamente 60 GW o al menos 4 GW por año de nuevo despliegue en la década posterior a 2020. 4 GW por año permitirían a la industria ser totalmente competitiva con la generación convencional antes de 2030.

Para cumplir con estos volúmenes, los gobiernos y líderes industriales firmantes se han comprometido a aprovechar la cooperación público-privada para facilitar las inversiones en proyectos y la infraestructura asociada. Fundamentalmente, se comprometieron a trabajar en favor del marco europeo necesario para apoyar las trayectorias comunes de energía renovable de Europa, en parte invitando a la Comisión Europea a movilizar fondos específicos para proyectos estratégicos conjuntos de energía eólica marina.

Los 60 GW, que la industria pretende desplegar entre 2020 y 2030, representan sólo una fracción del potencial de eólica marina en Europa. De acuerdo con un estudio de BVG Associates y WindEurope, la eólica marina podría generar en teoría entre 2.600 TWh y 6.000 TWh al año a un coste competitivo, 65 €/MWh o menos, incluyendo la conexión a la red y utilizando las tecnologías que se habrán desarrollado para 2030. Este potencial de recursos económicamente atractivo representaría entre el 80% y el 180% de la demanda total de electricidad de la UE.

Esta iniciativa conjunta nos recuerda que las principales empresas y gobiernos europeos están unidos en su determinación de acelerar la transición hacia la energía baja en carbono, para obtener los beneficios económicos que se derivarán de ello y en el proceso de mantener la no negociable Carta y espíritu del Acuerdo Climático de París.

El objetivo de la UE de uso de renovables –hasta representar el 20% del consumo en 2020- ya ha sido alcanzado por muchos Estados miembros, pero otros como España están rezagados y deben hacer más, señala el Parlamento en una resolución aprobada el pasado jueves. Para aumentar la eficiencia energética un 20% para 2020 los países deben aplicar la legislación más rápidamente y de manera completa, afirma la Cámara en otra resolución.

“Nos preocupa la duplicación legislativa y los obstáculos derivados de las distintas políticas nacionales. Como resultado, los consumidores de energía cada vez se encuentran más obstáculos. Necesitamos mejor coordinación dentro de la Comisión y con las autoridades nacionales y pedimos que los objetivos de impulso a las renovables a nivel nacional y comunitario no se entorpezcan mutuamente”, señaló el ponente del texto, Markus Pieper (PPE, Alemania).

“La UE debe continuar a la cabeza en desarrollo de renovables. Esto significa que los Estados miembros deben redoblar sus esfuerzos para 2020 y que tenemos que fijar un umbral mínimo de uso de renovables del 30% para 2030, también a nivel nacional”, afirmó Paloma López Bermejo (GUE/NGL, España), responsable del texto sobre energías limpias.

Cuota superior de renovables después de 2020

Los eurodiputados recalcan la importancia de utilizar todos los mecanismos de financiación, para garantizar acceso al capital, y lograr así alcanzar el objetivo del 20% de energía procedente de renovables para 2020. El texto también insiste en fijar un objetivo vinculante del 30% para 2030.

Aplicación de la legislación sobre eficiencia energética

La Cámara advierte, por otro lado, de que el incremento de la eficiencia energética en un 20% para 2020 no se conseguirá sin aplicar todas las normas comunitarias al completo. Los eurodiputados insisten en pedir un objetivo de eficiencia energética del 40% para 2030, y hacen hincapié en que la obligatoriedad es esencial para comprometer a los países.

Beneficios para los consumidores

El Parlamento subraya que la autogeneración y el autoconsumo son “derechos básicos” y piden medidas para impulsar la inversión en este ámbito. En la resolución, los eurodiputados recuerdan que un mercado más integrado es clave para el desarrollo de las renovables y para reducir los costes. Piden más inversión en información y programas de apoyo en los Estados miembros para promover la participación en mecanismos de eficiencia energética de los actores locales, así como impulsar avances para reducir el consumo en refrigeración, iluminación, aislamiento, etc.

En opinión de la Cámara, los consumidores deben jugar un papel más decisivo en la consecución de los objetivos de eficiencia, por ejemplo, mediante la modernización de los edificios, y mediante proyectos colectivos de calefacción y refrigeración. Los eurodiputados consideran prioritario renovar los edificios para hacerlos más eficientes desde el punto de vista energético, para así ayudar a los hogares más pobres. Apuestan, en este contexto, por establecer objetivos de eficiencia energético para los edificios residenciales.

La resolución sobre eficiencia energética salió adelante con 253 votos a favor, 193 en contra y 4 abstenciones. El texto sobre energías renovables se aprobó con 444 votos afirmativos, 103 negativos y 23 abstenciones.

Próximos pasos

Estas recomendaciones son la contribución de la Cámara para los preparativos de futuras propuestas legislativas sobre la unión energética.

Un informe elaborado por Iniciativa de Innovación Industrial para la Competitividad (i24c) y Capgemini Consulting pone de relieve que, si bien se han realizado avances notables en I+D de tecnologías de bajas emisiones de carbono, a Europa le sigue resultando difícil dar aplicación industrial a las innovaciones en materia energética y corre el riesgo de perder su posición de liderazgo mundial. El informe analiza y evalúa la evolución en Europa de la innovación en el campo de la energía, examinando las barreras y los factores clave para la transición hacia a una economía competitiva de bajas emisiones. Además, el informe formula cinco recomendaciones que tanto el sector público como el privado deberían poner en práctica antes del cierre de la Consulta Pública de la Comisión Europea sobre el desarrollo de una estrategia integrada de Investigación, Innovación y Competitividad para la Unión de la Energía en Europa.

 El objetivo a largo plazo fijado por la UE de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) un 80-95%, recogido en el Plan de trabajo de la energía europea para 2050, tiene como fin proteger el medio ambiente y ayudar en la transición de Europa hacia una economía competitiva de bajas emisiones. Establecidos sus más ambiciosos objetivos de estabilización de la temperatura y de reducción de emisiones a “cero neto” para mitad de siglo, el interés que suscita esta agenda es ahora incluso mayor y el papel de liderazgo de Europa se va a ver sometido a un grado de escrutinio y crítica como nunca antes ha experimentado. Dar más fuerza a sus políticas y poner el foco en los ámbitos de la innovación y la competitividad serán dos elementos cruciales para el éxito de su empeño. Según las conclusiones del informe, Europa ha avanzado considerablemente realizando una inversión en I+D de más de 4.300 millones de dólares, lo que la convierte en el mayor inversor mundial en tecnología verde. El estudio también reconoce a Europa como líder mundial en innovación energética, destacando que aglutina casi una quinta parte de los proyectos de innovación en cambio climático y la creación de cerca de 1,2 millones de puestos de trabajo relacionados con las energías renovables.

Necesidad de una estrategia para la aplicación comercial de las innovaciones energéticas

El informe de i24c y Capgemini Consulting señala que, si bien estos esfuerzos constituyen una sólida base para Europa, está resultando difícil llevar a la práctica con éxito las innovaciones debido a la ausencia de una estrategia económica, reguladora e industrial suficientemente cohesiva. Una estrategia de ámbito comunitario debería centrarse no sólo en el sector energético, sino también en promover la colaboración entre industrias relacionadas, como el transporte, la agricultura, las infraestructuras, la tecnología digital, la producción fabril y los servicios. Además, debería, establecer un marco que permita la colaboración transfronteriza para promover sinergias en la actividad innovadora y propiciar crecimiento económico, prosperidad y ventaja competitiva para todos los Estados miembros.

La falta de iniciativas de aplicación comercial es en parte el resultado de una regulación obsoleta o no adaptada a la realidad actual y de la percepción de la comunidad inversora del alto riesgo de estos proyectos, especialmente por el elevado nivel de inversión inicial que requieren las iniciativas energéticas.

Estando en curso el proceso de Consulta Pública de la Comisión Europea sobre el desarrollo de una estrategia integrada de Investigación, Innovación y Competitividad para la Unión de la Energía en Europa, el informe de i24c y Capgemini Consulting advierte de que una estrategia energética no sólo debe dar acceso a capital a la incipiente base de start-ups europeas, sino que también debe promover el establecimiento de un nuevo marco regulador que transforme un mercado fragmentado y que apoye la aplicación comercial de innovaciones tecnológicas.

Pascal Lamy, miembro del Grupo i24c High Level, ha comentado: “Este estudio confirma la necesidad de adoptar un enfoque integrado y sistemático para la investigación, la innovación y la competitividad, por lo que la iniciativa de la CE llega en buen momento. Los logros conseguidos hasta ahora son garantía de futuro, pues otras economías están trabajando para desarrollar sus propias industrias relacionadas con la energía a fin de explotar las ingentes oportunidades que ofrece la transición a una economía sostenible. Sin embargo, con la creación de un marco adecuado, que ponga al consumidor en el centro y ofrezca opciones estratégicas inteligentes, Europa puede demostrar su liderazgo en un entorno industrial de éxito, además de dar un papel más prominente a las energías limpias.”

Por su parte, Nicolas Clinckx, Vicepresidente de Energía y Utillities de Capgemini Consulting, ha explicado que: “La posición predilecta que ocupa Europa en I+D de tecnologías de bajas emisiones de carbono puede sentar las bases para la consecución de los objetivos sobre el cambio climático establecidos en COP21 y de su Plan de trabajo de la energía europea para 2050, pero siempre y cuando se dediquen más esfuerzos para solventar las deficiencias en materia de aplicación comercial. No se trata solo de un problema relacionado con la energía. Europa necesita una estrategia cohesiva para la innovación y la ejecución de proyectos energéticos que integre a todos los sectores vinculados y los esfuerzos de los países para impulsar a los proyectos prometedores, de manera que salgan del conocido valle de la muerte para lograr la puesta en producción. La EU puede desempeñar un papel principal con un marco regulador que promueva tanto la inversión como el desarrollo comercial de las iniciativas.”

En los últimos años, el rápido crecimiento de cuatro megatendencias interrelacionadas —sostenibilidad, digitalización, integración de servicios y empoderamiento local— y su impacto en el ecosistema de la innovación, exigen cambios a Europa. Estas tendencias han suscitado cambios disruptivos en el sector de la energía, modificando las expectativas y las demandas de los consumidores y así como la presiones de negocio y prioridades de las empresas. Estas tendencias son base para la formulación de las recomendaciones del informe de i24c y Capgemini Consulting.

El estudio ofrece cinco premisas clave para ayudar a resolver el déficit práctico comentado e impulsar la transición de Europa hacia la energía limpia:

  1. Proporcionar claridad sobre la dirección a largo plazo

Las empresas y entidades a nivel comunitario y nacional necesitan una visión y un marco claro sobre el que trabajar. Esto sólo es posible con una estrategia de innovación industrial de dimensión europea.

  1. Crear las condiciones de mercado adecuadas para que los proyectos de innovación energética superen el “valle de la muerte” y consigan la aplicación comercial de dicha innovación

La innovación en el sector energético requiere un gran volumen de inversión que solo se consigue si los inversores ven con claridad el camino para pasar de la investigación a la producción. Europa necesita crear las condiciones de mercado y la regulación adecuadas para hacerlo realidad.

  1. Acelerar el empoderamiento de las autoridades locales

El poder de los datos contribuye al crecimiento de Internet de las Cosas (IoT) y, en particular, de ciudades inteligentes. Lugares como Singapur están demostrando cómo una concepción integradora y holística de la ciudad  contribuye a dar más poder a los gobiernos regionales.

  1. Empoderamiento de clientes y ciudadanos

La implicación de la ciudadanía es clave para crear un deseo y una demanda de cambio. Los gobiernos deben ayudar a las organizaciones privadas a movilizar a las personas desde abajo para hacer avanzar a Europa.

  1. Mayor orientación a resultados y carácter más selectivo en la promoción de actividades innovadoras en materia energética

Cuando los presupuestos son limitados, una iniciativa de innovación no debería recibir ayuda si no va a desembocar en alguna acción práctica concreta. El denominador común de cualquier proyecto de I+D debería ser la eficiencia de la inversión.

El informe de i24c y Capgemini Consulting es el resultado de cuatro meses durante los que se han realizado más de 30 entrevistas, dos seminarios exhaustivos con 25 agentes clave del sector público y privado, un análisis en profundidad de 11 proyectos de innovación energética y una encuesta a 80 líderes europeos. Los principales responsables del estudio son: Julia Reinaud (i24c), Nicolas Clinckx, Katia Ronzeau y Paul Faraggi (Capgemini Consulting).

Las inversiones en eólica marina en Europa se duplicaron en 2015 para alcanzar una cifra de 13.300 M€, en un año récord tanto en financiación como en conexión a red de instalaciones. Un total de 3.019 MW de nueva potencia eólica marina entraron en servicio en aguas europeas en 2015, más del doble de la que se conectó en 2014. La potencia eólica marina instalada en Europa actualmente asciende a 11.027 MW. Otros 3.034 MW de capacidad, repartidos en 10 proyectos, alcanzaron la decisión final de inversión, el doble respecto de 2014. Estas son algunas de las principales cifras se recogen en el informe “The European offshore wind industry – key trends and statistics 2015”, publicado por EWEA.

3.019 MW de potencia neta conectada a red, se sumaron en 2015, un 108% más que en 2014. Alemania (2.282 MW), Reino Unido (556 MW) y Holanda (180 MW) fueron los países que conectaron parques eólicos marinos a la red en 2015. El 75,4% de la potencia neta entró en servicio en Alemania, cuadriplicando la potencia conectada a red en 2014. Esto fue debido en parte al retraso en las conexiones a red que finalmente entraron en servicio en Alemania en 2015. El segundo mayor mercado fue Reino Unido, con una cuota del 18,7%, seguido de Holanda, con un 5,9%. De los 3.019 MW conectados el año pasado en aguas europeas, el 86,1% están situados en el Marte del Norte, el 9,2% en el Mar Báltico y el 4,7% en el Mar de Irlanda.

754 aerogeneradores marinos en 15 parques eólicos fueron conectados a red entre el 1 de Enero y el 31 de Diciembre de 2015. Se instalaron 419 nuevos aerogeneradores en 2015. Siete aerogeneradores fueron desmantelados en Reino Unido y Suecia, lo que da un resultado neto de 412 aerogeneradores. 53 de estos aerogeneradores están esperando a ser conectados a red. Leer más…

Artículo publicado en: FuturENERGY Enero-Febrero 2016

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La energía eólica podrá cubrir una cuarta parte de la demanda de electricidad europea en el año 2030 si los estados miembros cumplen los objetivos climáticos y energéticos y se alcanzan los 320 GW de potencia instalada eólica, según las previsiones de la Asociación Europea de Energía Eólica (EWEA).

Durante los próximos 15 años, EWA estima que las instalaciones de energía eólica en Europa alcancen 320 GW de capacidad, cubriendo un 24,4% de la electricidad de demanda en la región. Hoy en día los 128,8 GW instalados en Europa pueden satisfacer más del 10%  del consumo de la región en un año normal de viento.

Los recientes desarrollos económicos y regulatorios de la UE han modificado significativamente la perspectiva de la energía eólica para los próximos 15 años. EWEA ha elaborado un informe sobre la visión de la industria eólica para el 2030 en Europa, Wind Energy Scenarios for 2030.

De esta capacidad instalada, EWEA estima que 254 GW serán eólica terrestre y 66 GW provenientes de eólica marina. Si este escenario se cumple, la industria eólica europea dará empleo a unos 334.000 personas en 2030.

Sin embargo, EWEA determina que estas previsiones están supeditadas a una serie de factores políticos y regulatorios que incluyen una estructura de gobierno clara para toda la UE con el fin de cumplir el objetivo de energías renovables del 27% para 2030, que fue acordado el pasado año.

Se necesitaría una dirección clara por parte de la Comisión Europea para garantizar que los estados miembros propongan sólidos planes de acción para las energías renovables y continúen en el camino de cumplir el objetivo común.

Según EWEA, hay tres retos clave: una nueva directiva de energías renovables que contenga una sólida base legal para estas energías tras 2020, un mercado de energía reformado y adaptado a la integración de las energías renovables y un revitalizado Sistema de Comercio de Emisiones que proporcione una clara señal a los inversores sobre el precio que supone la contaminación con CO2.

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Parque eólico de Gamesa en Alemania

Los esquemas de apoyo a las energías renovables, tales como las tarifas de inyección (FiTs), las obligaciones de cuotas, las subvenciones de capital y los subsidios, seguirán siendo decisivos en la promoción del crecimiento de la industria europea de las energías renovables en 2020, según la firma de investigación y consultoría, GlobalData. El último informe de la compañía, Renewable Energy Policy Handbook 2015, establece que de los diversos mecanismos de apoyo en Europa, las tarifas de inyección se han convertido en una forma particularmente eficaz de promover la industria de las renovables, siendo la eólica y la solar las que más se benefician de estas medidas.

La directiva de la UE en materia de energía renovable, que ha fijado un objetivo para del 20% del consumo total en 2020 para cada Estado miembro a fin de aumentar su cuota de energías renovables, sigue siendo crucial para el continuo crecimiento de la industria. El Plan de Acción Nacional de Energías Renovables ofrece objetivos obligatorios para cada Estado miembro de la UE para la cuota de fuentes renovables en el consumo bruto de energía, y se tiene como objetivo una cuota del 10% de energías renovables en el transporte por 2020. Para lograr estos objetivos, se están utilizando las tarifas de inyección para promover las energías renovables en Alemania, Francia, Italia, Reino Unido, España, Austria, Países Bajos y Turquía. Algunos países europeos también están utilizando obligaciones de cuotas, primas, incentivos fiscales, apoyo a la inversión, la medición neta, y certificados verdes.

El informe de GlobalData también recoge que las energías renovables representaron alrededor del 40% de la capacidad de generación total de la UE en 2014, con Alemania como líder indiscutible en capacidad instalada. El sector alemán de las energías renovables fue impulsado inicialmente por la introducción de la Ley de alimentación a la red eléctrica en 1991 y, además, fue ayudado por varias políticas clave ya que, incluyendo la ley de Fuentes Renovables de Energía de 2000 (Erneuerbare Energie Gesetz, EEG). Los principales objetivos de la Ley EEG, que fue modificada en 2004, 2009 y 2011, han sido el desarrollo de un suministro de energía sostenible a un coste reducido, proteger el clima mediante la reducción de emisiones, y promover las energías renovables.

El impacto de las políticas de energías renovables de Alemania se ve claramente. El país ocupa el tercer lugar a nivel mundial en 2014, en términos de capacidad renovable instalada acumulada, incluyendo la energía hidroeléctrica, con 90,3 GW a finales de año. Además, Alemania ocupó el primer lugar en el acumulado de potencia fotovoltaica y el tercero en potencia eólica.

La Semana Europea de la Energía Sostenible (www.eusew.eu) que tuvo lugar en Bruselas, del 15 a 19 junio proporcionó un aprendizaje e intercambio en un foro abierto para los ahorradores de energía de toda Europa motivado en tomar parte activa en la formación de la Unión de Energía.

De acuerdo con la Estrategia UE 2020 el cambio hacia una economía baja en carbono se caracteriza por un crecimiento inteligente, sostenible e integrador. El crecimiento inteligente ha de lograrse a través de la inversión efectiva en las acciones de educación, investigación e innovación, el despliegue de las TIC, y mejorar la competitividad de las PYME. El crecimiento sostenible se logrará gracias a la adaptación al cambio climático y el fortalecimiento de la protección del medio ambiente. La creación de empleo y el alivio de la pobreza energética harán este crecimiento más inclusivo.

Para esta estrategia, las acciones de políticas entre los niveles de la UE y los Estados miembros deben ser coordinadas, y la eficiencia energética tiene que integrarse de manera más eficaz en los edificios, el transporte y la industria. Entre las muchas herramientas existentes han sido dos las de mayor importancia que  se han destacado durante EUSEW 2015, la concesión a la eficiencia energética y Los proyectos de agregación de diferentes niveles regionales y locales para la ampliación de la escala a través de la replicación de los ejemplos de buenas prácticas.

Hoy en día la financiación de la UE para la eficiencia energética claramente está dirigida y limitada a los proyectos que desencadenan la movilización de la inversión privada. Sin embargo, los enfoques ad hoc no suelen ser lo suficientemente eficiente así, que es necesario fomentar masivamente la normalización y la creación de capacidad. Esta necesidad se expresa no sólo por la propia Comisión, sino también por el EEFIG, EU.ESCO, EFIEES y coordinadores de varios proyectos financiados por la UE como TRANSPARENSE, EESI2020 e ICP Europe.

Con respecto a las dificultades encontradas al aplicar la Eficiencia Energética según la Directiva 2012/27/UE, y en particular el artículo 8 sobre las auditorías energéticas, se presentaron varias sugerencias  a la Comisión con vistas a mejorar el texto para su revisión. Por ejemplo, sustituir los criterios de clasificación de las empresas, actualmente según su estado / número  de empleados, por el criterio de uso de energía. De hecho, los ahorros de energía potenciales y mejoras en la eficiencia no se correlacionan entre el uso de energía y/o el número de empleados o el volumen de negocios anual de una empresa.

Por otra parte, representantes de la industria pidieron una guía de implementación práctica que sirve como manual para el cumplimiento efectivo. La actual falta de estandarización asume el riesgo de las principales grandes empresas para llevar a cabo estas auditorías lo más rápido posible antes de la fecha límite del 5 de diciembre de 2015, de todos y cada uno de sus entidades ubicadas en el territorio de la UE acaba de entregar el cumplimiento, falta sin embargo, los beneficios de un enfoque sistemático. De hecho, para los datos de rendimiento de energía para ser fiable y comparable el proceso de auditoría energética debe aplicarse de acuerdo a las normas comunes, y los requisitos mínimos en cuanto a la cualificación profesional de los auditores de energía.

Cuando los Estados miembros no lo hacen, le corresponde a los agentes del sector de la mano de actores de la sociedad civil para llenar ese vacío. En esta línea de actuación la Asociación Española de Auditores y Certificadores Energéticos ENACE contribuye a garantizar dentro de España y en el mercado interior de la UE la disponibilidad de un número suficiente de auditores energéticos para la realización de auditorías de alta calidad que contribuyan a ahorrar energía.

SEDICAL
COMEVAL