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Schneider Electric ha sido seleccionada por la Empresa de Electricidad de Madeira S.A. (EEM) para el desarrollo e implementación de soluciones innovadoras para la red eléctrica de la isla de Porto Santo. El proyecto Porto Santo Sostenible, ya en curso, tiene como objetivo convertir la isla en el primer territorio europeo sin combustibles fósiles y con emisiones casi nulas de dióxido de carbono, en una estrategia que pretende garantizar, a medio y largo plazo, la sostenibilidad medioambiental de la isla.

Los factores determinantes para la selección de Schneider Electric como partner en este proyecto, tras un concurso a nivel internacional, fueron su experiencia y reconocimiento internacional, específicamente con respecto a sus soluciones de Smart Metering y Smart Grid, la valoración de sus soluciones técnicas integradas y una estructura global que permite la implementación del proyecto en el plazo esperado. Estos factores están alineados con las expectativas y necesidades presentadas por EEM:

  • Desarrollo de una red eléctrica inteligente para la isla de Porto Santo, que proporcionará una mayor visibilidad de la misma
  • Prestación de servicios de cliente sin necesidad presencial de un equipo técnico ni del cliente
  • Facturación mensual basada en el valor real de la energía consumida, eliminando la facturación estimada y la lectura presencial
  • Mejora de la operabilidad de la red, optimización la eficiencia energética y reducción del consumo energético
  • Monitorización, registro, almacenamiento y procesamiento de todas las magnitudes eléctricas y eventualidades en la entrada de las instalaciones del cliente
  • Incremento de la penetración de las renovables en la red y en su gestión.

 

La apuesta de EEM por las soluciones Smart Grid y Smart Metering de Schneider Electric, implementadas en colaboración con Construção e Manutenção Electromecânica, S.A (CME), permitirá dotar de inteligencia a la red de Porto Santo, asegurando un elevado nivel de eficiencia. La solución se basará en EcoStruxure Grid, la arquitectura integrada de Schneider Electric, en la que se agruparán, entre otros elementos: sensores de baja y media tensión; la innovadora solución de automatización de redes inteligentes, Easergy T300; dos centros de datos (uno para telecomunicaciones y otro para procesos); contadores inteligentes y el sistema AMI/MDM, que será totalmente integrado con los actuales sistemas corporativos de gestión de EEM. Esta solución permitirá implementar funciones avanzadas de monitorización, control y automatización, y aplicará la última tecnología de comunicación para operaciones locales y remotas, haciendo posible minimizar las interrupciones en el suministro, optimizar el desempeño de la red y reducir costes operacionales en la isla.

“En un proyecto de esta relevancia y exigencia, es fundamental la elección de un partner que nos garantice una solución llave en mano, implementando tecnologías innovadoras totalmente integrables con la tecnología existente, y que responda a nuestras necesidades de modernización y optimización de la red asegurando una mayor y más fácil integración de las energías renovables, dentro del exigente plazo impuesto. Schneider Electric, por la calidad de sus soluciones técnicas integradas y por la experiencia demostrada en proyectos de Smart Metering a nivel internacional, reúne todas las condiciones para ser el partner que nos ayudará a implementar la energía sostenible en Porto Santo y contribuir al objetivo final de una Smart Fossil Free Island”, declara Rui Faria Rebelo, Presidente del Consejo de Administración de la Empresa de Electricidad de Madeira.

Se prevé que el proyecto se termine durante el primer semestre del 2019.

La compañía ha anunciado este lanzamiento coincidiendo con la celebración de Windpower 2018, evento organizado por la American Wind Energy Association (AWEA) que reunió del 7 al 10 de mayo a inversores, expertos y técnicos de la industria eólica en Chicago, Ilinois (EEUU).

Según Beltrán Calvo, CEO de Isotrol, “es el momento idóneo para lanzar Bluence, una marca capaz de representar la dimensión y el grado de especialización que la firma ha alcanzado en este sector”.

Isotrol se fundó en 1984 y, tras sus 34 años de historia, se ha convertido en uno de los principales actores a nivel internacional en el campo de la monitorización y control de energías renovables. En la actualidad, los sistemas de Isotrol se encuentran presentes en 35 países, más de 1.500 plantas y centros de control, que son utilizados a día de hoy en la operación de 25 GW de potencia eléctrica en todo el mundo.

La nueva identidad será portadora del legado que ha impulsado a la firma tecnológica a su posición actual. Beltrán Calvo insiste que la nueva marca continuará utilizando las décadas de experiencia de Isotrol en el desarrollo de soluciones para este sector, y ayudará a impulsar la posición de colaborador tecnológico de confianza que mantiene con grandes actores del negocio renovables: “Bluence es sinónimo de calidad, de innovación, y de la capacidad de respuesta que los clientes siempre han recibido de nuestra empresa”.

Como valor diferencial, bajo la marca Bluence se comercializarán soluciones que abarcan toda la vida útil de una planta renovable. Este hecho la convierte en una marca única, capaz de responder de forma integral a las necesidades de mejora de eficiencia y rentabilidad que hoy tienen los inversores sobre sus activos renovables.

La nueva identidad supone por tanto un paso adelante en el proceso de transformación que la compañía ha diseñado en su plan estratégico 2018-2020, reforzando la línea de innovación, crecimiento y posición conseguidas en los últimos años.

“Este y otros cambios que iremos generando son imprescindibles para seguir liderando el mercado de las energías renovables” comenta Beltrán Calvo – “es una apuesta necesaria para mantener el máximo nivel de competitividad y potenciar nuestra posición de referencia a nivel internacional.”

Las nuevas ciudades inteligentes están cambiando el mapa urbano de todo el mundo. Pero, ¿qué es una ciudad inteligente? En este número, Jonathan Wilkins, director de marketing del proveedor de piezas industriales obsoletas EU Automation, nos explica cómo debe cambiarse la tecnología de las redes eléctricas para crear ciudades inteligentes.

No existe un listado oficial de cosas necesarias para que una ciudad se considere inteligente; cada ciudad tiene necesidades particulares en función de su ubicación y sus habitantes. Cisco explica que una ciudad inteligente es un espacio que utiliza la tecnología digital para conectar, proteger y mejorar las vidas de aquellos que la habitan. Los ámbitos en los que los urbanistas pueden decidir implementar estas tecnologías cambian para adaptarse a su ubicación y su población.

Distribución de la energía

Las ciudades inteligentes necesitan una amplia infraestructura de tecnología sofisticada. Cuanta más tecnología tiene una ciudad, más energía hace falta para alimentar dicha tecnología.

Las ciudades cuentan tradicionalmente con una red eléctrica que distribuye sus suministros públicos (incluyendo el agua, el gas y la electricidad). La quema de combustibles fósiles ha generado habitualmente la energía de la red eléctrica, lo cual ha contribuido a las emisiones de gas invernadero que perjudican al planeta.

¿Por qué necesitamos una nueva red eléctrica?

Si los sistemas eléctricos que vemos en todo el mundo han funcionado bien durante décadas, ¿por qué muchas ciudades están decidiendo implantar infraestructuras más complejas?

Los gobiernos de todo el mundo están realizando cambios para reducir las emisiones de carbono, con el fin de reducir radicalmente la dependencia de los combustibles fósiles antes del 2020. Cambiar el sector del suministro eléctrico es la contribución más importante que se puede hacer para alcanzar dichos objetivos de reducción. La infraestructura actual no es capaz de gestionar la cantidad de datos necesaria para aumentar la inteligencia en los procesos de las ciudades.

Las redes eléctricas inteligentes fomentan la transición de la quema de combustibles fósiles a la obtención de energía a partir de tecnologías renovables.

El cambio de la red eléctrica

La creación de una red eléctrica inteligente es fundamental para respaldar la infraestructura de una ciudad inteligente. Las redes eléctricas inteligentes son redes modernizadas que interactúan con la tecnología y la infraestructura para aumentar la transparencia del uso energético de los consumidores.

Antes de invertir en tecnología inteligente para la red eléctrica, las autoridades locales deben comprender las necesidades de sus ciudadanos. La instalación de sensores inteligentes conectados al Internet de las cosas (IoT) por toda la ciudad permite recopilar y analizar los datos para que las autoridades locales puedan dar respuesta a los cambios o necesidades de su población.

Las redes inteligentes utilizan sensores que recopilan datos acerca del uso y de las necesidades energéticas de los consumidores. En otras palabras, una ciudad inteligente resulta más barata, fiable, sostenible y segura. Permite entablar una comunicación en tiempo real entre la tecnología y los consumidores para crear un servicio más personalizado.

Las personas con un medidor inteligente de energía ya disfrutan de las ventajas de una red eléctrica más inteligente, ya que pueden ver cuánto gastan exactamente en suministros públicos, en lugar de pagar una tarifa estándar.

Pero la red eléctrica inteligente no solo controla los suministros públicos, también controla la energía, distribuye la banda ancha para mejorar la conectividad y controla procesos como el tráfico urbano. Los datos recopilados en tiempo real también pueden contribuir a que las autoridades locales y los ayuntamientos evalúen el uso energético y realicen cambios en pos de una mayor eficiencia.

Ventajas de la red eléctrica inteligente

Cuanto más inteligente es una red, más inteligente es su ciudad y de mayor calidad es la vida de sus habitantes. Al aumentar la inteligencia de la infraestructura, los ciudadanos tienen la posibilidad de controlar tanto sus suministros públicos como las tecnologías y los servicios con los que interactúan a diario.

Las redes eléctricas inteligentes tienen muchas ventajas: permiten ayudarnos a alcanzar los objetivos de reducción de carbono y fomento de energías renovables, mejoran la eficiencia económica y optimizan la distribución de la energía.

Ninguna ciudad se parece a otra, y lo mismo ocurre con las ciudades inteligentes. Las autoridades locales pueden analizar ejemplos como los de Seúl, Singapur y Barcelona para inspirarse en la forma en que la tecnología puede mejorar la calidad de vida. Pero, en última instancia, una ciudad inteligente no es posible sin una red energética más inteligente.

El Banco Europeo de Inversiones ha dado hoy un nuevo paso fomentar la producción de energías limpias en España. Con el apoyo del Plan de Inversiones para Europa, el Banco de la UE ha firmado un préstamo de 50 millones de euros para la financiación de un proyecto eólico desarrollado por la compañía española Forestalia Renovables. El proyecto, llamado Goya, cuenta en su accionariado con Mirova, filial de Natixis dedicada a inversion responsable, GE, Engie y la propia Forestalia. Esta compañía aragonesa, especializada en el desarrollo de la energía solar, eólica y de biomasa, consiguió ser la mayor adjudicataria en la primera subasta de nuevas instalaciones de producción de energía eléctrica a partir de fuentes renovables, realizada en España a principios de 2016. Fue la primera adjudicación eólica sin subsidios ni primas públicas.

La financiación del BEI, junto al préstamo sindicado de 120 millones de euros facilitado por varias entidades financieras, permitirá construir y operar 9 plantas eólicas que suman una potencia total del 300 MW.

Los nuevos parques eólicos (Argovento, Cañacoloma, El Saso, Sierra Luna, y Las Majas I, II, III, IV y V) estarán localizados en Aragón, en concreto en las comarcas de Campo de Belchite, Daroca y  Cariñena. En total se instalarán 82 turbinas de viento capaces de producir más de 900 GWh de electricidad al año sin generar ningún tipo de emisión contaminante. Además, el proyecto financiado por el BEI contribuirá a la generación de empleo: requerirá la contratación de 700 personas durante la fase de implementación y permitirá la creación de 50 puestos de trabajo de carácter permanente cuando entre en funcionamiento.

El Comisario de Acción por el Clima y Energía, Miguel Arias Cañete, ha declarado: “Desde la Comisión Europea damos la bienvenida a la financiación de estos nueve parques eólicos en Aragón. Europa siempre apoyará proyectos que inviertan en la transición a energías limpias y en la creación de puestos de trabajo. Invertir en energías renovables significa invertir en trabajos de calidad.  España tiene el potencial de convertirse en un referente en energías renovables y en la creación de empleo sostenible y de larga duración. Estos proyectos son un ejemplo de dicho potencial y puedo asegurar que no serán los últimos.

El apoyo a las energías renovables es una de las prioridades del Banco de la UE, cuyo objetivo es fomentar el uso de energía limpias que permitan reducir la dependencia de otras fuentes más contaminantes.

El BEI facilita este préstamo bajo el marco del Plan de Inversiones para Europa, conocido como “Plan Juncker”. Su apoyo permite incrementar la capacidad del Grupo BEI para financiar proyectos de inversión que, en línea con los criterios del “Plan Juncker”, desarrollen actividades que por su estructura o naturaleza tengan un perfil de riesgo más elevado y fomenten la competitividad de las empresas y la creación de nuevos puestos de trabajo. Este proyecto no contará con apoyo del sector público y es uno de los primeros que se ponen en marcha bajo la nueva regulación del sector aprobada en España en el año 2013.

El BEI y la acción contra al cambio climático

El Banco de la UE es la institución multilateral que más financiación facilita en todo el mundo para luchar contra el cambio climático. A esta prioridad el BEI dedicó el año pasado más del 25% de su actividad total.   

En 2017, el BEI facilitó 870 millones de euros en España para financiar proyectos destinados al desarrollo de medios de transporte más limpios y a la puesta en marcha de nuevos procesos productivos menos contaminantes y más respetuosos con el medio ambiente.

El Ministerio de Energía, Turismo y Agenda Digital ha identificado todos los proyectos concretos que fueron adjudicados en la segunda subasta de renovables celebrada el pasado mes de julio de 2017.

Esta segunda subasta se saldó con la adjudicación de 5.037 MW de nuevas instalaciones renovables sin coste para el consumidor eléctrico en el escenario de precios medios de referencia.

Una vez adjudicada la subasta, los promotores tenían un plazo para identificar los proyectos concretos a realizar. Trascurrido el plazo, se han identificado un total de 206 proyectos concretos, fotovoltaicos en su gran mayoría (143 proyectos), pero también eólicos y que corresponden a un total de 40 promotores.

Los 206 proyectos identificados se localizan en 13 Comunidades Autónomas: Aragón (39 proyectos), Galicia (17), Castilla y León (35), Castilla la Mancha (25), Andalucía (29), Navarra (8), Cataluña (1), Murcia (15), País Vasco (1), Extremadura (23), Comunidad Valenciana (2), La Rioja (1) y Asturias (10).

En esta fase del procedimiento, los promotores tienen la flexibilidad de identificar proyectos en un volumen hasta un 50% adicional a la potencia adjudicada de entre los cuales deberán seleccionar, en una fase posterior, aquéllos a ejecutar para cubrir la potencia que realmente les corresponda.

Las solicitudes presentadas en las dos subastas celebradas en 2017 por un total de 8.000 MW confirman el interés de los inversores por el sector de las energías renovables en España.

La nueva potencia renovable estará en funcionamiento antes de 2020 y contribuirá a mejorar la competencia en el mercado eléctrico y reducir la dependencia energética del exterior.

Esta nueva potencia supone un paso decisivo para la consecución del objetivo del 20% de renovables en el 2020. En este sentido, España se encuentra actualmente por encima de la senda prevista de penetración de renovables, al situarse en 2016 en un 17,3%.

El secretario de Estado de Energía, Daniel Navia,  asistieron los días 18 y 19, en Sofía (Bulgaria) al Consejo Informal de Energía de la UE donde se debatió sobre los objetivos en materia de renovables y eficiencia energética para el año 2030. Además, se habló de las medidas para alcanzar una gobernanza europea en materia de energía y clima, así como de la revisión de competencias de la Agencia para la Cooperación de los Reguladores de Energía (ACER).

La presidencia búlgara del Consejo se ha marcado como objetivo alcanzar un acuerdo con el Parlamento Europeo sobre la Directiva de Renovables, la Directiva de Eficiencia Energética y el Reglamento de Gobernanza antes del verano. En este sentido, se han celebrado varios trílogos para aproximar posiciones del Consejo con el Parlamento Europeo y la Comisión.

Daniel Navia expresó su apuesta por un objetivo ambicioso, aunque realista, en materia de renovables y recordó que dicho objetivo debe venir acompañado de un refuerzo muy significativo de las interconexiones así como de medidas tanto en eficiencia energética como en electrificación de demanda final que permitan la incorporación eficiente de nueva potencia renovable.

En este sentido, el secretario de Estado reclamó que se puedan aplicar cuanto antes las nuevas reglas de Eurostat sobre la contabilidad pública de nuevas inversiones en eficiencia, así como mayores fondos europeos dedicados a eficiencia energética.

Durante su intervención, Daniel Navia destacó la importancia de garantizar que la transición energética sea eficiente, ofrezca unos precios competitivos de la energía y esté basada en reglas claras y bien definidas de antemano.

Por primera vez en la historia, el coste de producción de las renovables ya se encuentra por debajo del rango de coste de las fuentes convencionales. Los combustibles de origen fósil y nuclear presentaron costes de entre 49 y 174 dólares por MWh durante 2017, mientras que los proyectos en energías renovables se situaron entre los 35 y 54 dólares. El coste medio internacional de los proyectos hidroeléctricos se situó, sin subsidios, alrededor de los 50 dólares por MWh, los eólicos en 51 y los solares fotovoltaicos 54.

Esto es lo que muestra un análisis de la compañía alemana Kaiserwetter. La investigación calcula los riesgos inversores en 54 paises hasta 2030, y analiza datos de Bloomberg, UN Environment, Frankfurt School y de la Renewable Cost Database de la Agencia Internacional de Energías Renovables (IRENA), que agrupa los costes de 15.000 proyectos comerciales.

De hecho, la energía renovable no sólo iguala el coste de los combustibles fósiles, sino que es ya incluso más barata. Las últimas subastas de energía fotovoltaica en Dubai, México, Chile, Abu Dabi o Arabia Saudí, y de energía eólica onshore en Brasil, Canadá, India o Marruecos en 2017 apuntan a que el coste normalizado de la energía se puede reducir a 30 dólares por MWh a partir de 2018.

La alternativa a la descarbonización: ¿nucleares o renovables?

La firma del Acuerdo de París obliga a que, para 2050, las emisiones contaminantes se hayan reducido entre un 80% y un 95% con respecto a los niveles de 1990. La práctica totalidad del planeta, 161 países, ha suscrito este acuerdo que presenta la necesidad de descarbonizar las economías mundiales. Sólo un quinto de estos países emplean energía nuclear, pero la dependencia energética de la generación nuclear en los países avanzados es alta en un escenario de eliminación de fuentes fósiles. Por ejemplo, según REE, la mayor parte de la electricidad producida en 2016 en España tuvo origen nuclear (22,9%). No obstante, descarbonizar mediante energía nuclear plantea un camino costoso, potencialmente peligroso e impopular que pocos países están persiguiendo.

Precisamente, el análisis de Kaiserwetter apunta a que cubrir el vacío de las fuentes fósiles con energías renovables se presenta como una opción mas económica que la inversión millonaria que supondría la actualización del parque de centrales nucleares. En los países avanzados, éstas ya han superado (o están a punto) su vida útil de 40 años y se verán abocadas al cierre o a una actualización. Estados Unidos, por ejemplo, ha garantizado renovaciones hasta los 60 años a casi todos sus 100 generadores. No hay legislación que impida renovarlos hasta una vida útil de 80 años, y de no hacerlo el país perdería en torno al 20% de su suministro eléctrico en 2030, pero el coste es inmenso. Los últimos datos del departamento de Energía americano revelan gastos anuales de 6,4 mil millones de dólares en el acondionamiento y modernización de este tipo de reactores.

Sólo 14 países se plantean construir nuevos reactores actualmente y sólo 3 están en construcción desde 2016. Estas plantas (3 GW) aún tardarán años en producir energía y presentan un coste elevado de construcción. Poniendo como ejemplo el Reino Unido, los dos nuevos reactores de Hinkley Point presentan costes de construcción (sin gastos de financiación) de 26,2 mil millones de dólares, y aventuran un coste de producción de 118 dólares por MWh. En esta línea, la Asociación Europea de la Energía Eólica (EWEA), prevén coste nuclear medio (y en ascenso) de 102 euros el MWh en 2020 en la UE, sin incluir la factura multimillanaria de desmontar una planta al final de su vida útil, ni de ocuparse de los residuos nucleares.

Por su parte, Alemania comenzó en 2011 su plan de cierre progresivo de centrales nucleares, que concluirá en 2022 (Atomausstieg). Francia, que genera un 75%, se ha propuesto bajar este porcentaje al 50% para 2025, cerrando 17 de sus 58 reactores para esa fecha. Los expertos señalan que las licencias de las siete centrales que operan en España expirarán entre los años 2021 y 2024, lo que reforzará la necesidad de una transformación energética. El ‘informe de los 14 sabios’ (‘Análisis y propuestas para la descarbonización’), encargado por el Ministerio de Energía señaló este mes que, incluso en el peor de los escenarios de cierre nuclear, España podría producir para 2030 más del 58% de su generación eléctrica mediante renovables (64% en el mejor escenario) y cubrir el 27,9% de su demanda energética final con las mismas (30,6% en el mejor caso).

Como contraste, mientras la energía nuclear apenas cuenta con nuos proyectos planeados y arroja una factura millonaria, la nueva potencia eléctrica renovable presenta su coste de instalación más bajo de la historia. En 2016 sumó 161 GW de nueva potencia, nuevo record frente al año anterior, precisando menor financiación. Esto supuso que el 62% de la nueva capacidad energética instalada en el mundo fuese energía limpia, alcanzando en la UE el 86%, siendo la eólica la clara campeona, representando la mitad de esta cifra.

La disminución de costes de las renovables

Esta disminución del coste de la energía renovable, que ronda el 80% desde 2010 (por ejemplo en el sector de la solar fotovoltaica), se ha producido por varias razones. Desde las mejoras tecnológicas y la simplicidad competitiva de las renovables, pasando poruna amplia base de desarrolladores de proyectos, especialmente fondos de inversión y bancos, optimistas sobre el futuro imparable de un mercado cuya rentabilidad sigue disparándose incluso una vez han cesado las subvenciones, y con un gran el apoyo social y político.

La optimización de plantas eólicas o solares viene de la mano de tecnologías digitales punteras como el Internet de las Cosas (IoT) y la conjunción de empresas como SAP, líder en software a la vanguardia del Smart Data Analytics, y Kaiserwetter, que emplea esta tecnología para ofrecer ‘Smart Data como servicio’ (DaaS) mediante su plataforma Aristoteles a inversores y gestores en el sector de las renovables. Estos avances digitales son una de las razones por las que estas energías son ahora más competitivas, eficientes y baratas.

Hanno Schoklitsch, CEO de Kaiserwetter, declara a raíz de esta investigación: “Nos encontramos en un escenario en que la energía renovable es ya menos costosa que la energía convencional. A partir de ahora, las plataformas digitales que utilizan el IoT y Smart Data serán el siguiente factor clave para alcanzar los objetivos del Acuerdo Climático de París y atraer más inversores”.

La Fundación Renovables considera que el informe que la Comisión de Expertos para la Transición Energética hizo público el pasado lunes carece de ambición en los objetivos a 2030 que deben marcar la senda de las descarbonización de la energía en 2050, no aporta ni compromisos ni medidas concretas como requieren los retos planteados para nuestro país y que fruto del esfuerzo por lograr un consenso, en cualquier caso limitado, se diluyen las propuestas con demasiadas alternativas planteadas, con excesivos condicionantes que lo descartan como guía para afrontar la Transición Energética. En el plano positivo la Fundación Renovables destaca la importancia que se le da a la fiscalidad como herramienta de este proceso, fijación de un precio mínimo para el CO2, incremento de la fiscalidad de los carburantes y corrección de los desequilibrios existentes, pero aquí el informe tampoco detalla y concreta las medidas y deja abiertas demasiadas puertas. También se valora positivamente que se pida la supresión del “impuesto al sol” que dificulta, junto con otros elementos restrictivos del RD 900, el desarrollo del autoconsumo en nuestro país.

Para la Fundación Renovables lo más sorprendente del documento es la afirmación de que “no se han tenido en cuenta cambios en el comportamiento de consumidores” a la hora de fijar los escenarios, aunque en varias ocasiones se hable del papel de los ciudadanos “si reciben las señales de precio y regulatorias oportunas para reducir la demanda”. Para la Fundación el cambio de comportamientos de ciudadanos, empresas e instituciones es, precisamente, el pilar de un cambio de modelo energético y así lo desarrolla en su propuesta “Hacia una Transición Energética Sostenible” presentada hace tres semanas y, por tanto, tenía que haber sido tenido en cuenta como input en la elaboración de escenarios y fijación de objetivos.

En cuanto a los objetivos renovables sorprende a la Fundación Renovables que los expertos consideren complicado lograr el objetivo del 27% de cobertura de la demanda final con energías renovables a 2030, quizás como justificación para hablar que en sus dos escenarios estrella no pasa del 28,4% en el denominado Transición Sostenible o el 29,7% en de Generación Distribuida muy lejos  de la propuesta del Parlamento Europeo del 35%, y, por supuesto, del 50% que plantea la  Fundación Renovables en su propuesta y que ha demostrado que además de necesario es alcanzable. Llama la atención también sobre los objetivos ridículos de aporte renovable sobre generación de electricidad en las islas: Canarias un 23% y Baleares un 13%, cuando en ellas se dan las condiciones para ser mucho más ambiciosos.

En cuanto a las tecnologías, la apuesta renovable de los expertos se circunscribe a la fotovoltaica, que sin duda tendrá un papel preeminente como apunta el documento de la Fundación pero no se considera apropiado dejar al margen al resto de tecnologías. No tiene sentido que la eólica solo vaya a contar con 3.323MW adicionales 10 años después de las subastas cuando solo la necesaria repotenciación puede multiplicar por tres esa cantidad. La Fundación lamenta que el informe considere que “una elevada potencia renovable es un riesgo para el sistema”, lo que recuerda a amenazas de tiempos pasados que el tiempo demostró injustificadas.

En el ámbito medioambiental se considera inapropiado el optimismo en la consecución de reducir las emisiones sin medidas concretas del cumplimiento de los objetivos respecto al 2005. La internalización de costes medioambientales CO2, y su consideración que no afectan a la demanda se entiende al no ser trasladados de forma transparente al consumidor.

Por otra parte, aunque los expertos reconocen la necesidad de electrificar la demanda no fijan, una vez más, objetivos, lo que convierten este deseo en una simple declaración de intenciones. Coincide el informe con la propuesta de la Fundación Renovables, planteada desde su creación, de que las primas de las renovables deben ser pagadas por todos los vectores energéticos, pero no comparte en absoluto la otra posibilidad que plantean los expertos —que no se decantan por ninguna— que es su traslado a los Presupuestos Generales del Estado. Desde Fundación Renovables se insiste en que ese esfuerzo para conseguir un objetivo, que implica a todo el sector energético, hasta hoy soportado exclusivamente por los consumidores eléctricos, debe repartirse entre todos los vectores energéticos y especialmente por el uso de los combustibles fósiles.

En el tema nuclear la propuesta de los expertos choca con la de Fundación Renovables puesto que mientras los primeros piden prorrogar la vida útil de las centrales, el think tank renovable reclama su cierre al término de la vigencia de las actuales licencias de funcionamiento. Los expertos, eso sí, reconocen que es insuficiente la tasa sobre residuos, pero no mencionan cual es la solución para poder financiar el cierre, tratamiento de residuos y desmantelamiento de las centrales nucleares. La apuesta nuclear del Informe no cuantifica esa tasa ni señala cuáles son los costes para mantener competitiva a esta tecnología en relación con las renovables, pero recoge las tesis del Ministro de Energía de que su cierre supondría un aumento de la tarifa eléctrica de 2.000 o 3.000 M€ y justifica la apuesta por el hecho de no emitir CO2 sin referencia al problema medioambiental de los residuos ni del riesgo de dichas instalaciones. Sorprende la consideración de potencia firme y gestionable 100% que se le da a la generación nuclear.

Respecto a la movilidad la Fundación Renovables discrepa de la apuesta por el gas que descarta en su propuesta y echa de menos una cuantificación de la penetración del vehículo eléctrico y, en general, una profundización en el desarrollo de la movilidad sostenible en el ámbito urbano. Para la Fundación recuperar la dimensión humana de las ciudades en materia energética es básico y en el Informe no se habla ni de peatonalización, ni de bicicleta, ni de recuperación urbana.

Otros apuntes de la Fundación respecto a su valoración del Informe de la Comisión de Expertos:

  • Vivienda: las propuestas son mínimas pese a reconocer el desastre que supone que el 85% del parque inmobiliario de nuestro país tienen una calificación energética peor que la letra E. Solo hay una apuesta por un nuevo código de edificación y obligatoriedad del certificado energético, pero sin medidas específicas.
  • Pobreza energética: el Informe mantiene el Bono social (La Fundación propugna una tarifa social) reclaman difusión e información para que sea efectivo y aunque reconocen el mal estado de las viviendas no hay propuestas concretas.
  • Transición justa: El informe recoge la postura de la OIT de salvaguardar los intereses de los trabajadores de la minería, mientras que la Fundación considera que lo prioritario es que la transición sea justa para el conjunto de la sociedad, necesitamos un pacto global para poder cambiar en profundidad el actual modelo.

Por último, la Fundación Renovables no concibe como a la hora de “asegurar inversiones de largo plazo” no se haga ninguna mención al expolio que han sufrido los inversores en renovables mientras se ha abierto el camino a la consolidación de inversiones reguladas como producto financiero. No es de recibo que, con la extrema volatilidad que hemos tenido en el sector energético en los últimos 10 años, los expertos no sean capaces de mencionar en las quinientas páginas ni una línea sobre la necesidad de erradicar la inseguridad jurídica de la regulación y revertir los daños que dicha inseguridad ha causado, reivindicación que sí asume la Fundación Renovables como condición ineludible en la transición energética.

En 2017 el sector de la energía solar dominó como nunca antes la nueva capacidad de generación eléctrica, así como las inversiones globales. El mundo instaló un récord de 98 GW de nueva capacidad solar, un aporte más alto que el de las otras tecnologías. Las otras fuentes renovables añadieron 59 GW en conjunto, las plantas de carbón 35 GW, las de gas 38 GW, las de petróleo 3 GW y la energía nuclear contribuyó con 11 GW de capacidad de generación.

La energía solar también atrajo mucha más inversión: 160.800 M$, es decir un 18% más en comparación con el año anterior, y más que cualquier otra tecnología. Recibió el 57% de la inversión total del año para todas las energías renovables, excluyendo las grandes hidroeléctricas -279.800 M$- y obtuvo más inversiones para nueva capacidad de generación que el carbón y el gas, con un estimado de 103.000 M$.

La fuerza impulsora detrás de la oleada de inversión solar del año pasado fue China, que agregó 53 GW -más de la mitad del total mundial- e invirtió 86.500 M$, un aumento de 58% con relación al año anterior.

El informe “Tendencias globales en la inversión en energías renovables 2018”, publicado el pasado 5 de abril por ONU Medio Ambiente, su centro de colaboración con la Escuela de Fráncfort y Bloomberg New Energy Finance, revela que los costes decrecientes de la electricidad solar y en cierta medida de la energía eólica continúan impulsando el aumento en las inversiones. El año pasado fue el octavo consecutivo en que la inversión mundial en energías renovables (1) excedió los 200.000 M$. Desde 2004, el mundo ha invertido 2,9 b$ en estas fuentes de energía.

En general, China fue el mayor país inversor en energías renovables, con un récord de 126.600 M$, un 31% más que en 2016. También hubo amplios incrementos en la inversión en Australia (147%, hasta 8.500 M$), México (810%, hasta 6.000 M$) y en Suecia (127%, hasta 3.700 M$).

El año pasado se puso en marcha un récord de 157 GW de energía renovable, frente a los 143 GW de 2016, y se superaron ampliamente los 70 GW de capacidad generadora añadida de combustibles fósiles (tras el ajuste por el cierre de algunas plantas existentes).

Algunos grandes mercados vieron disminuciones en la inversión en energías renovables. En Estados Unidos la inversión cayó un 6%, llegando hasta 40.500 M$. En Europa hubo una caída del 36%, hasta los 40.900 M$, con grandes caídas en Reino Unido (65%, con 7.600 M$) y Alemania (35%, con 10.400 M$). La inversión en Japón cayó un 28%, hasta los 13.400 M$.

Las inversiones mundiales en energías renovables entre 2007 y 2017 (11 años)
2,7 b$- han aumentado del 5,2% al 12,1% la proporción mundial de electricidad generada por energía eólica, solar, geotérmica, marina, de biomasa o por valorización energética de residuos, y de pequeñas centrales hidroeléctricas.

El nivel actual de electricidad generada por las energías renovables corresponde a aproximadamente 1,8 Gt de emisiones de dióxido de carbono, lo que equivale a las emisiones producidas por todo el sistema de transporte de Estados Unidos.

(1) Excluyendo los proyectos hidroeléctricos grandes de más de 50 MW

Según los datos de REN (operador del sistema de transmisión portugués), la electricidad renovable producida en marzo (4.812 GWh) superó el consumo de la parte continental de Portugal (4.647 GWh). La producción de electricidad renovable representó el 103,6% del consumo de electricidad, un valor sin igual en los últimos 40 años. Sin embargo, hubo algunas horas en que se requirieron centrales eléctricas de combustibles fósiles y/o importaciones para complementar el suministro de electricidad de Portugal, pero estos períodos fueron totalmente compensados por otros de mayor producción renovable.

En el período bajo análisis, la participación diaria de la electricidad renovable en el consumo tuvo un mínimo del 86%, el 7 de marzo, y un máximo del 143%, el 11 de marzo. También se debe resaltar un período de 70 horas, comenzando el día 9, cuando el consumo estuvo completamente cubierto por fuentes renovables y otro período de 69 horas, comenzando el día 12.

Estos datos, además de indicar un hito histórico en el sector eléctrico portugués, demuestran la viabilidad técnica, la seguridad y la fiabilidad del funcionamiento del sistema eléctrico, con una gran parte de la electricidad renovable. El máximo anterior ocurrió en febrero de 2014 con un 99,2%.

En términos de recursos, el foco se dirige a las energías hidroeléctrica y eólica, que representaron, respectivamente, el 55% y el 42% del consumo mensual. La producción total de renovables en marzo también evitó la emisión de 1,8 millones de toneladas de CO2, lo que se tradujo en un ahorro de 21 M€ en la adquisición de derechos de emisión. En este análisis también vale la pena señalar el elevado saldo de exportación mensual del 19% del consumo de electricidad de Portugal continental (878 GWh).

Esta cuota de renovables tuvo una influencia positiva en la reducción del precio diario promedio del mercado mayorista, que fue de 39,75 €/MWh, precio muy inferior al mismo periodo del año anterior (43,94 €/MWh) cuando el peso de las energías renovables en el consumo de electricidad fue solo del 62%.

El logro del mes pasado es un ejemplo de lo que sucederá con más frecuencia en un futuro cercano. De hecho, se espera que para 2040 la producción de electricidad renovable pueda garantizar, de manera rentable, el consumo anual total de electricidad de la parte continental de Portugal. Sin embargo, eventualmente será necesario, de vez en cuando, el uso de centrales eléctricas de gas natural, sumadas a las interconexiones y al almacenamiento.

APREN y ZERO – Sustainable Earth System Association consideran vital que las políticas públicas nacionales y el marco europeo denominado “Energía limpia para todos los europeos”, que se encuentra actualmente en la fase final de decisión, permitan a Portugal alcanzar sus objetivos de carbono neutral para 2050, garantizando la fuerte expansión de la energía solar y la descarbonización a través del aumento de la demanda de electricidad en el transporte y en los sectores de calefacción y refrigeración.

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