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En 2017, la industria eólica invirtió 51.200 M€ en Europa, incluyendo inversiones en nuevos activos, operaciones de refinanciación, fusiones y adquisiciones a nivel de proyecto y corporativo, transacciones en el mercado público y el capital privado recaudado. La energía eólica representó la mayor oportunidad de inversión en el sector eléctrico, representando la mitad de todas las inversiones en 2017. La tecnología se considera un importante motor para adelantar a los combustibles fósiles y los activos energéticos convencionales. La competitividad de los costes y las percepciones de riesgo reducidas han atraído a los actores del mercado nacional e internacional, que buscan diversificar sus carteras y / o alinearse con sus objetivos de sostenibilidad.

En 2017 Europa invirtió un total de 51.200 M€ en energía eólica, re¬presentando la mitad de todas las inversiones en el sector energé¬tico en dicho año. La cifra de inversión total fue un 9% superior a la de 2016. El desarrollo de nuevos parques eólicos representó 22.300 M€ de dicha cantidad. Esto datos están recogidos en el informe de WindEurope “Tendencias de Financiación e Inversión” reciente¬mente publicado. Estos más de 22.000 M€ invertidos en nuevos parques eólicos bajaron de los 28.000 M€ invertidos en 2016, pero cubrieron más potencia, 11,5 GW en comparación con 10,3 GW del año anterior, lo que refleja la caída de costes de la energía eólica.

El resto de la inversión se destinó a la refinanciación de parques eólicos existentes, la adquisición de proyectos y de compañías in¬volucradas en el sector eólico y en la recaudación de fondos en el mercado público. Leer más…

Artículo publicado en: FuturENERGY Abril 2018

El sector energético desempeñará un papel crucial en la consecución de los objetivos climáticos europeos, que apuntan a reducir los gases de efecto invernadero en al menos un 40% para 2030, en comparación con 1990. El seguimiento del progreso en el sector energético es, por tanto, de suma importancia. Por cuarto año consecutivo, segundo año consecutivo con Agora Energiewende, Sanbag ha presentado el estado de la transición energética en el sector eléctrico europeo, para actualizar lo que sucedió en 2017, con el informe The EU Power Sector Review 2017, lanzado a finales de enero en Bruselas. Los temas clave incluyen el crecimiento de las energías renovables, la generación de energía convencional, el consumo de energía y las emisiones de CO2.

El informe celebra cómo eólica, solar y biomasa superaron al carbón, en el suministro de electricidad en Europa en 2017, pero también resaltan algunos de los fallos de la actual transición eléctrica y ofrecen una imagen mixta: las energías renovables en la UE dependen cada vez más de la historia de éxito de la eólica en Alemania, Reino Unido y Dinamarca, que ha sido inspiradora. Pero otros países necesitan hacer más. El despliegue solar es sorprendentemente bajo y debe responder a las caídas masivas de costes. Y con el aumento del consumo de electricidad por tercer año, los países deben volver a evaluar sus esfuerzos en materia de eficiencia energética.

Pero para hacer la mayor diferencia con respecto a las emisiones, los países deben retirar sus plantas de carbón. El estudio pronostica que las 258 plantas de carbón operativas en Europa emitieron en 2017 el 38% de todas las emisiones del sistema ETS de la UE, o el 15% del total de gases de efecto invernadero de la UE. En 2017, Holanda, Italia y Portugal agregaron sus nombres a la lista de países que eliminarán el carbón, lo cual es excelente. Necesitamos una eliminación de carbón rápida y completa en Europa: la idea de recargar losa vehículos eléctricos en la década de 2030 con carbón simplemente no cuenta. Un objetivo de energías renovables del 35% haría posible una eliminación gradual del carbón en 2030.

Los hallazgos clave incluyen:

• La nueva generación de energías renovables aumentó drásticamente en 2017, con eólica, solar y biomasa superando al carbón por primera vez. Dado que el potencial hidroeléctrico de Europa se aprovecha en gran medida, el aumento de las energías renovables proviene de la generación eólica, solar y de biomasa. Aumentaron un 12% en 2017 a 679 TWh, por primera vez colocando a eólica, solar y biomasa por encima de la generación con carbón. Este es un progreso increíble, considerando que hace solo cinco años, la generación con carbón era más del doble que la de eólica, solar y biomasa.

• Pero el crecimiento de las energías renovables se ha vuelto aún más desigual. Solo Alemania y Reino Unido contribuyeron al 56% del crecimiento de las energías renovables en los últimos tres años. También hay un sesgo a favor de la eólica: en 2017 tuvo lugar un aumento masivo del 19% en la generación eólica debido a las buenas condiciones de viento y la gran inversión en parques eólicos. Esta es una buena noticia ya que el boom de la biomasa ha terminado, pero la mala noticia es que la energía solar fue responsable de solo el 14% del crecimiento de las energías renovables de 2014 a 2017.

• El consumo de electricidad aumentó en un 0,7% en 2017, marcando el tercer año consecutivo de crecimiento. Con la economía de Europa nuevamente en una senda de crecimiento, la demanda de energía también está aumentando. Esto sugiere que los esfuerzos de eficiencia energética de Europa no son suficientes y, por tanto, la política de eficiencia energética de la UE necesita un mayor fortalecimiento.

• Las emisiones de CO2 del sector eléctrico no se modificaron en 2017, y aumentaron en toda la economía. La baja generación de energía hidroeléctrica y nuclear, junto con el aumento de la demanda, llevaron a una mayor generación de mediante combustibles fósiles. Por tanto, a pesar del gran aumento en la generación eólica, se estima que las emisiones de CO2 del sector energético se mantuvieron sin cambios en 1.019 millones de toneladas. Sin embargo, las emisiones estacionarias globales en los sectores de comercio de emisiones de la UE aumentaron ligeramente de 1.750 a 1.755 millones de toneladas debido a la mayor producción industrial, especialmente por el aumento de la producción de acero. Junto con los aumentos adicionales en la demanda de gas y petróleo no ETS, se estima que las emisiones globales de gases de efecto invernadero en la UE aumentaron alrededor del 1% en 2017.

• Europa occidental está eliminando gradualmente el carbón, pero Europa Oriental se está apegando a él. Otros tres Estados miembros anunciaron la eliminación del carbón en 2017: Holanda, Italia y Portugal, se unen a Francia y Reino Unido para comprometerse a eliminar el carbón, mientras que los países de Europa del Este se quedan con el carbón. El debate en Alemania, el mayor consumidor de carbón y lignito de Europa, está en curso y solo se decidirá en 2019.

Los expertos recomiendan introducir incentivos económicos e institucionales a largo plazo para impulsar el ahorro energético y facilitar la inversión en tecnologías renovables eficientes

El cumplimiento de los objetivos de descarbonización establecidos para 2030 es relativamente sencillo para España bajo escenarios económicos y políticos diversos. Sin embargo, alcanzar un modelo libre de combustibles fósiles en 2050 plantea numerosos retos tecnológicos, regulatorios, de inversión y de configuración de un mix energético eficiente y sostenible. Entre ellos, destaca alcanzar soluciones que hagan viable la electrificación –y su alimentación con fuentes renovables en lugar de fósiles–, junto con el suministro necesario de energía térmica para la industria al margen del carbón, el petróleo y el gas.

Estas son algunas de las conclusiones recogidas en el último informe del Centro de Investigación Economics for Energy, presentado por sus directores, Pedro Linares y Xavier Labandeira, en la Fundación Ramón Areces, en Madrid. La decisión sobre el grado de descarbonización deseable de la economía española dentro de lo que permiten los acuerdos internacionales– implica decisiones que la sociedad en su conjunto (administraciones públicas, empresas y consumidores) debe valorar de manera informada para lograr una transición energética que permita responder a retos tan evidentes y urgentes como el cambio climático.

Con el fin de contribuir a este proceso, en el informe se detallan las consecuencias económicas, ambientales y tecnológicas que implicarían para el sector energético español cuatro escenarios de evolución diferentes: descarbonización, mantenimiento de las políticas energéticas actuales, avance tecnológico acelerado y estancamiento económico a largo plazo.

La electricidad, protagonista

La descarbonización en el horizonte de 2050 implica que para entonces los combustibles fósiles (carbón, petróleo y gas) habrán de desaparecer del mix energético español. En su lugar, la electricidad con origen en fuentes renovables sería la protagonista absoluta del nuevo mix. La electrificación del suministro en el proceso de transición energética conlleva en términos generales un incremento significativo de la demanda de electricidad, que ha de resolverse al margen de los combustibles fósiles. Excepto en el escenario en el que la reducción de emisiones es menos ambiciosa, la generación de electricidad se descarboniza totalmente en 2050 gracias a las energías renovables (eólica y solar, fundamentalmente). Esto implica retos importantes relacionados con la necesidad de acoplar la generación variable a la demanda (y viceversa) mediante sistemas de almacenamiento a gran escala o con el respaldo de otras fuentes libres de emisiones de CO2.

En el caso concreto de la industria y del transporte pesado, lograr un alto grado de descarbonización implica necesariamente desarrollar nuevas tecnologías o abaratar las existentes para proporcionar energía térmica de alta temperatura a la industria y combustibles para el transporte pesado libres de emisiones. Sea como sea, el petróleo desaparece de la matriz energética en casi todos los escenarios
para 2050.

En términos generales, la importancia de tomar decisiones de inversión mediante una visión a largo plazo radica en garantizar que las alternativas para acelerar la transición hacia una economía descarbonizada sean sostenibles en todos los aspectos, sobre todo teniendo en cuenta que el coste de disminución de emisiones de CO2 aumenta exponencialmente conforme se endurece el objetivo de reducción.
En este contexto, la restricción de emisiones contaminantes en 2030 pivota en gran medida en la instalación de nueva potencia eléctrica alimentada con gas natural, que, en su calidad de combustible fósil, no podría seguir existiendo en el contexto de descarbonización total de 2050. Esto plantea importantes retos relativos tanto a la remuneración de estas nuevas inversiones como al mantenimiento de las existentes, lo que urge una previsión sobre las medidas que permitan corregir o reconducir posibles incoherencias de este tipo.

Además, en todos los supuestos, es fundamental potenciar el ahorro y la eficiencia energética. Estos son aspectos imprescindibles para lograr los objetivos de descarbonización a un coste razonable, por lo que es muy importante la eliminación de barreras a la penetración de las tecnologías eficientes en el
mercado, en especial las relativas a la electrificación de los consumos finales.

Cuatro posibles escenarios

Todos estos retos son comunes, en mayor o menor medida, a los cuatro escenarios contemplados en el informe de Economics for Energy. El primero de ellos, el de descarbonización, asume que el compromiso de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero es firme tanto por parte de los países de la UE como de otros con más reticencias. El crecimiento económico es sostenido, lo que favorece la financiación del proceso de descarbonización, y las tecnologías de eficiencia energética experimentan un importante impulso. El proceso de electrificación es intenso, fundamentalmente en el transporte y el
sector terciario. En 2030 la nuclear permanece y el gas protagoniza el mix energético, mientras que en 2050 el protagonismo se desplaza radicalmente a las renovables (eólica y solar), con el gran reto de contar con fuentes capaces de surtir de energía térmica a la industria.

En un segundo contexto, caracterizado por la continuidad de las políticas actuales, se asume cierta tibieza por parte de los países en el cumplimiento de los compromisos del Acuerdo de París y falta de presión ciudadana, lo que en España se traduciría en la imposibilidad de alcanzar un modelo descarbonizado en 2050. La menor exigencia en la reducción de emisiones se refleja en un menor grado de
electrificación y, aunque aumenta la presencia de las renovables, el petróleo y, en menor medida, el carbón, siguen presentes en el mix energético incluso en 2050.

Si nos situamos en un escenario de avance tecnológico acelerado, gracias a la innovación la economía crece y los costes de la generación de energía renovable se reducen drásticamente. La combinación de estos factores provoca un efecto rebote sobre la demanda, que aumenta significativamente dado que ya no es tan necesario, ni desde el punto de vista del coste ni de las emisiones, ahorrar tanta energía: la demanda de electricidad aumenta en 2050 a más del doble de la actual.

El problema del gas aparece aquí con especial intensidad, ya que la mayor demanda enrgética implica contar más con él en 2030 para suplir la limitación de la cantidad instalable de renovables. Es por esto que en 2050 aparece en el mix energético de este escenario la energía nuclear, que desaparecería en caso de que se ampliasen los potenciales de renovables.

Por último, se plantea el supuesto de que se produzca un estancamiento económico a largo plazo, acompañado de una menor capacidad de innovación y una mayor desigualdad socioeconómica, germen de un contexto político inestable. En 2050, continúa una fuerte dependencia de los combustibles fósiles (el petróleo mantiene un 20% de la cuota) y la contribución de las renovables es muy limitada, aunque la demanda de energía (y, en consecuencia, las emisiones contaminantes) se habrá reducido de forma muy importante a causa de la ralentización económica.

En general, los actores que intervienen en el sector eléctrico (productores, operadores del sistema, organismos reguladores, gobiernos, etc.) se enfrentan con un gran reto a corto plazo a la hora de asegurar un sistema sostenible, económico y fiable. Las fluctuaciones diarias, semanales y estacionales de la demanda eléctrica son cada vez más y más marcadas, particularmente en las economías con un mayor peso del sector servicios y un menor peso de la industria. El otro factor significativo que causa fluctuaciones es el impacto en el sistema de las energías renovables intermitentes. Debido a la preocupación por el cambio climático, muchos países se han embarcado en ambiciosos planes de reducción de emisiones de CO2 (por ejemplo, el programa 20-20-20 de la Unión Europea). Sin embargo, la integración de importantes cantidades de generación eléctrica de origen renovable no es nada fácil desde el punto de vista del sistema eléctrico.

Por naturaleza, las energías eólica y solar son intermitentes. En la mayoría de emplazamientos los aerogeneradores sólo funcionan a su potencia nominal durante el 20% del tiempo, e incluso en emplazamientos óptimos, como en el mar, sólo el 30% del tiempo. De forma parecida, y debido a la variación de la radiación solar y al efecto de las nubes, la capacidad de un panel solar fotovoltaico está en máximos sólo durante el 20% del año aproximadamente.

Además, la energía renovable tiene prioridad de despacho siempre que sea posible, tanto debido a los incentivos que hacen atractivas las inversiones en estos activos, como porque tiene sentido utilizar las renovables todo lo posible por su bajo coste marginal. Por lo tanto, para poder casar la oferta con la demanda, en los grandes sistemas eléctricos las centrales térmicas tendrán que compensar en tiempo real decenas de gigavatios de origen renovable que fluctúan arriba y abajo. Esto aumentará la necesidad de más ge¬neración firme y flexible para equilibrar el sistema, lo que también requerirá que se desarrollen nuevos tipos de mercados eléctricos. Leer mas…

División Power Plants de Wärtsilä

Artículo publicado en: FuturENERGY Mayo 2015

Endesa ha conseguido implementar y diseñar con éxito un programa que permite alargar la vida útil de las turbinas de las centrales de respaldo de gas en un 60%. Este sistema, basado en un nuevo método de inspección de turbinas de gas, ha sido reconocido como uno de los nueve proyectos más innovadores en todo el mundo por el estadounidense Electric Power Research Institute (EPRI), máximo organismo internacional de certificación en el sector eléctrico, en los premios anuales Technology Transfer Award 2014.

El programa diseñado por Endesa permite la extensión de vida e inspección en campo (en la propia instalación) de los rotores de turbinas de gas. Alarga la vida útil limitada a 5.000 arranques, contemplados por los fabricantes, a 8.000 arranques con todas las garantías de seguridad.

El sistema de inspección, en el que la compañía ha trabajado durante dos años, ya se ha implantado en las 18 turbinas que operan en las seis centrales de gas de Endesa de apoyo a la red de Canarias (Jinamar, Barranco de Tirajana, Candelaria, Granadilla, Punta Grande y Salinas) y en las tres centrales en Baleares (Alcudia, Son Reus y Mahón) que garantizan la seguridad del suministro eléctrico. Leer más…

Artículo publicado en: FuturENERGY Mayo 2015

Entre 2010 y 2017 la inversión en el sector eléctrico alcanzará los 6.750 M$, el 50 % vinculada a energías renovables, informó el titular de UTE, la compañía estatal de energía eléctrica de Uruguay, Gonzalo Casaravilla, quien fundamentó este ‘salto’ en el ‘enorme retraso’ que existía en infraestructura y el impulso a la energía eólica. Adelantó que para financiar proyectos UTE prepara un fideicomiso para que inviertan pequeños ahorristas.

Uno de los temas desarrollados por el presidente del directorio de UTE, Gonzalo Casaravilla, durante su exposición en un evento organizado por la Asociación Cristiana de Dirigentes de Empresa (ACDE), fue el presupuesto de inversión, su evolución en los últimos años y algunas formas nuevas de financiamiento.

Se recordó que en el período 2000-2004 la inversión fue de 89 M$; entre 2005 y 2009 alcanzó los 728 M$; mientras que entre 2010-2014 se presupuestaron 1.658 M$.

Si se toma en cuenta el período 2010-2017, la proyección de inversión es de 2.990 M$, solo de recursos propios. A esto hay que agregar 450 M$ de la regasificadora, otros 110 M$ en el parque eólico instalado en sociedad con Eletrobras en Colonia y 550 M$ en fideicomisos y sociedades anónimas creados para otros emprendimientos de generación.

Casaravilla explicó que los actores privados invertirán 1.700 M$ en generación eólica y otros 550 millones de dólares en biomasa, mientras que en solar fotovoltaica el techo es de 400 M$.

En total, para ese lapso de ocho años, la inversión para el sector eléctrico alcanza los 6.750 millones de dólares, esto equivale al 1,6 % del producto bruto interno (PBI) de ese período, de los cuales el 50 % corresponde a energías renovables.

Se destacó como este salto en la inversión se concreta por dos razones fundamentales: por un lado existía un retraso enorme en infraestructura, y por otro lado, se está invirtiendo en energías intensivas en capital, en particular la eólica. Energía eólica y los uruguayos como socios Casaravilla confirmó la decisión de la empresa de entrar decididamente en el mercado de la generación eólica. En ese sentido, están desarrollando tres proyectos: Pampa (de 140 MW), Valentines y Arias (de 70 MW cada uno), que constituyen en total una iniciativa de 280 MW cuyo promotor es UTE, con una inversión del orden de los 573 millones de dólares. El 70 % de esta cifra es financiado por agencias de exportación de los países de origen de los aerogeneradores, y para costear el otro 30 % UTE se va a asociar. En esa sociedad, la empresa pública tendrá el 20 %; para el restante 80 % se saldrá al mercado de valores, apostando a inversores institucionales y particulares, mayoristas y minoristas, proponiéndole a la gente que sea socia de UTE en esa transformación.

LA AGENDA DE ENERGÍAS Y LA ENTRADA DE LAS ERNC

El sector eléctrico en Chile se encuentra en una fase de cambios que permiten pensar que será posible alcanzar los objetivos de una energía a precio razonable, segura, sostenible e inclusiva. La aceptación que públicamente ha recibido la Agenda de Energía, anunciada por el Gobierno de la Presidenta Michelle Bachelet, desde sectores que cruzan transversalmente el espectro político y social, es un argumento para lo anterior.

Sin embargo, resulta muy claro que los cambios que se esperan en el marco de la ejecución de la Agenda van a tocar diferentes intereses de diversa índole, y que por esa razón es esperable que, en la medida que se conozcan más detalles de los cambios legales y normativos que involucra su implementación, veamos la aparición de voces opuestas a dichos cambios.

El actual mercado de la energía eléctrica no responde a las exigencias que nuestra sociedad y economía plantean. Eso es un hecho incuestionable a la luz de los precios de la energía, los conflictos para la construcción de nuevas centrales convencionales y el retraso en diferentes inversiones, por mencionar
algunos.

Artículo publicado en: FuturENERGY Julio-Agosto 2014

EL NUEVO MARCO LEGAL PARA EL SECTOR ENERGÉTICO

Reducir el impacto asociado al uso de combustibles fósiles al incrementar la participación de tecnologías limpias dentro de la matriz de generación, es uno de los principales retos a los que se enfrenta el sector eléctrico en México. Incrementar la participación de energías limpias dentro de la matriz de generación permitirá contar con un modelo bajo en carbono que permita la seguridad energética y generar beneficios económicos, ambientales y sociales.

Existe una tendencia global, apoyada por el desarrollo de las tecnologías alternativas, la cogeneración in situ y el desarrollo de infraestructura de comunicación e informática, que está llevando a que los sistemas eléctricos integren capacidades de generación distribuida en pequeñas cantidades pero en un gran número de puntos. Esto requiere una modificación en la forma en la que se diseñan y operan las redes y los sistemas eléctricos, además de incrementar la eficiencia, disponibilidad, confiabilidad y seguridad de los sistemas de transmisión y distribución de la electricidad, lo cual implica, entre otros, el despliegue de redes eléctricas inteligentes.

México se planteó una meta vinculante para incrementar el porcentaje de energías no fósiles en el portafolio de fuentes primarias de energía para la generación de electricidad, i.e. 35% al 2024. Adicionalmente, las redes de transmisión en el país no cuentan con capacidad suficiente que permita aprovechar de la mejor manera los recursos con los que se cuenta.

Artículo publicado en: FuturENERGY Julio-Agosto 2014

Madridejos Wind Farm. Cristina Martin. WWF

WWF publicaba el pasado 10 de enero el Observatorio anual de la Electricidad 2013. Para la organización, 2013 ha sido un año de claro retroceso en materia energética por la nueva ley del sector eléctrico, la reforma energética o la inminente subida de la luz un 2,3% en enero. Durante 2013 se ha continuado penalizando a las energías renovables a través de diferentes leyes.

La más reciente es la del sector eléctrico, aprobada el 26 de diciembre que, con el pretexto de reducir el déficit de tarifa, pone freno a las energías renovables y al autoconsumo. Sin embargo, WWF sostiene que esta ley no va a solucionar este problema ya que este déficit de tarifa volverá a ser de entre 4.500 y 5.000 M€.

Esta nueva ley seguirá trayendo nuevas subidas de la luz a los ciudadanos, como la del 2,3% en enero, que es consecuencia, entre otras causas, del carácter inflacionista de las subastas que fijan el precio de la luz, de las ayudas al carbón, de los costes extra peninsulares, de la baja demanda eléctrica y de los pagos por capacidad a las centrales de gas.

Artículo publicado en: FuturENERGY Enero-Febrero 2014

COMEVAL