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La Fundación Renovables está satisfecha con las líneas generales que expuso ayer Teresa Ribera durante su comparecencia en la Comisión de Transición Ecológica del Congreso de los Diputados pero aunque la música suena bien instamos a la ministra a que ponga letra y dé ritmo a sus ideas.

Valoramos de forma muy positiva su anuncio de impulsar el autoconsumo con la eliminación del “Impuesto al Sol”, el fomento de la modalidad compartida y el acceso a contadores bidireccionales así como su decisión de suspender el impuesto del 7% para la generación de electricidad.

Sin embargo, consideramos que las medidas que expuso para afrontar el problema del alto precio de la luz no se pueden quedar ahí, ya que se trata de un problema que hay que abordar con una visión estructural y no coyuntural. En esta línea, y con respecto a la pobreza energética, la mejora del bono social que anunció es una buena noticia pero insistimos en que desde la Fundación Renovables apostamos por la creación de una tarifa social para consumidores vulnerables que incluya, entre otras variables, una renta mínima vital, IVA cero o la reducción del peso del término de potencia…

Durante los más de cien días que lleva en el desempeño de su cargo al frente del Ministerio de Transición Ecológica, Teresa Ribera ha hecho anuncios tan importantes como la inmediata derogación del “impuesto al sol”, el cierre de centrales térmicas de carbón para 2025 o de las nucleares en 2028 -cuando la última cumple 40 años-, o el fin del diésel, además de la intención de acometer los cambios estructurales que sean necesarios para lograr una evolución racional de los precios de la electricidad, como los “beneficios caídos del cielo”. Sin duda, ha llegado el momento de la acción. Es vital para la sociedad que avancemos de manera urgente en el cambio hacia un nuevo modelo energético. En esta línea, instamos a Teresa Ribera a que concrete sobre el calendario todas estas medidas. También a que revise toda la normativa que menoscaba al sector impidiendo su crecimiento o la confianza de los inversores, que devuelva la estabilidad regulatoria y acelere la reforma del sector eléctrico.

La situación energética de nuestro país es insostenible: la dependencia exterior de la demanda final energética es de un 83%, entre 1990 y 2015 las toneladas métricas equivalentes de dióxido de carbono (MtCO2) han aumentado un 20% y la instalación de potencia renovable ha estado interrumpida entre 2013 y 2018.

Por eso, la Fundación Renovables considera que sería imprescindible que España se sume a la senda de los Estados Miembro que están liderando la Transición Energética en la Unión Europea y acometa con urgencia las siguientes medidas:

  • Cierre inmediato y sin coste de al menos cuatro centrales de carbón (Lada, Velilla, Andorra y Compostilla) y programación del resto para antes de 2025.
  • Programación de cierre de todas las centrales nucleares, una vez haya finalizada la licencia administrativa en vigor para cada una de ellas (en 2024 cerraría la última de las centrales).
  • Control del desarrollo de las subastas de potencia renovable realizadas en enero 2016 y mayo/julio 2017 de cara a forzar al cumplimiento de plazos.
  • Modificación del Real Decreto 235/2013, de 5 de abril, por el que se aprueba el procedimiento básico para la certificación de la eficiencia energética de los edificios, para que sirva de instrumento para actuar en el ineficiente parque de viviendas.
  • Reforma del sistema actual de precios de la energía que establezca como elemento fundamental una señal transparente, justa, solidaria y sostenible. Eliminación de los costes extra peninsulares, subvenciones ocultas y pagos por capacidad.
  • Aprobación de una Orden Ministerial que asegure el derecho de los usuarios de electricidad a tener un acceso en tiempo real a sus datos de consumo que registran los nuevos contadores.
  • Reversión de todas las concesiones hidroeléctricas caducadas, cumplimiento de los plazos por parte de las Confederaciones y adopción de medidas políticas de calado, distributivas y justas, en territorios afectados por el cierre del carbón.

A largo plazo, la Fundación Renovables considera que un apropiado proceso para culminar una Transición Energética sostenible y justa debería considerar, además, las siguientes propuestas:

  • Reforma del sector eléctrico que modifique la retribución de la distribución y el transporte por la energía verdaderamente distribuida y transportada en lugar de por las inversiones y una tarifa eléctrica en función de la energía que se consuma y en la que los costes fijos se transformen en variables.
  • Modificación de la fiscalidad en base al principio del que contamina paga, de manera que se convierta en un instrumento de cambio de hábitos de consumo.
  • Adaptación de la Ley de Bases de Régimen Local, para lograr en las ciudades un cambio hacia la electrificación de la demanda
  • Desarrollo de la Ley de Ley 8/2013, de 26 de junio, de rehabilitación, regeneración y renovación urbana de 2013
  • Anuncio de una Ley de derechos del consumidor energético.

Además, la Fundación Renovables considera imprescindible la electrificación de la demanda y la generación de electricidad con fuentes de energía renovable tal y como explica en su reciente documento “Hacia una Transición Energética Sostenible” que recoge una batería de medidas de urgente aplicación de cara a la futura Ley de Cambio Climático y Transición Energética, cuya aprobación no debe dilatarse por más tiempo. Entre los objetivos que recogemos en dicho informe está el de alcanzar para 2030 una electrificación de la energía final del 50% (actualmente es del 25%) y una cobertura de la generación de electricidad con renovables del 80% (hoy en día es del 40%).

Así las cosas, confiamos en que las esperanzas renovadas que experimentamos cuando se produjo el cambio de Gobierno el pasado mes de junio y ayer durante la comparecencia de Teresa Ribera se conviertan pronto en objetivos cumplidos y que España acelere de una vez por todas su proceso de Transición Energética hacia un modelo más sostenible y justo.

La CNMC ha publicado los informes correspondientes a la sexta liquidación provisional de 2018 (mes de junio) del sector eléctrico, de energías renovables, cogeneración y residuos y del sector del gas natural.

Sector eléctrico

El desajuste provisional de ingresos registrado en la sexta liquidación de 2018 fue de 1.815 M€, 554 M€ menos de lo previsto para esta liquidación. Esta reducción se debe fundamentalmente, a la menor retribución adicional de los sistemas no peninsulares (-287 M€), a la menor retribución específica peninsular (-55 M€) y a la menor retribución de la actividad de distribución (-147 M€), así como a una mayor facturación por peajes de acceso (+30 M€).

Por otra parte, la demanda en consumo registrada (103.914 GWh) fue un 2,5% superior al valor promedio observado en años anteriores.

Dado que los ingresos no han sido suficientes para cubrir todos los costes reconocidos, se ha procedido al cálculo y aplicación del coeficiente de cobertura, conforme al artículo 19 de la Ley 24/2013, de 26 de diciembre, del Sector Eléctrico que ha dado como resultado un Coeficiente de Cobertura del 74,69% y se aplica a cada uno de los costes reconocidos para determinar los costes a pagar con cargo a la liquidación.

Por último, se advierte de la escasa relevancia de la Liquidación 6/2018 debido al desfase existente entre la declaración de los ingresos y la liquidación de las distintas partidas de coste.

Energías renovables

Se han liquidado 63.611 de las instalaciones activas en el sistema de liquidaciones de la CNMC. La liquidación provisional acumulada y a cuenta correspondiente a la energía generada en el ejercicio 2018 (desde el 1 de enero hasta el 30 de junio de 2018), asciende a 3.553 M€ (antes de IVA o impuesto equivalente)

Como consecuencia de los citados desajustes temporales entre ingresos y costes del sistema, es necesario aplicar el mencionado Coeficiente de Cobertura, resultando una cantidad a pagar a cuenta a los productores de 425 M€ (antes de IVA o impuesto equivalente).

La liquidación provisional a cuenta correspondiente al mismo periodo con cargo a los Presupuestos Generales del Estado, asciende a 36,455 M€ antes de IVA o impuesto equivalente. En la fecha de cierre de la liquidación 6/2018 se habían recibido ingresos del Tesoro Público que permiten abonar el 100% de esta partida a los productores de energías renovables, cogeneración y residuos ubicadas en los territorios extrapeninsulares. La cantidad a pagar a cuenta a estos productores en la Liquidación 6/2018 asciende a 6,3 M€, antes de IVA o impuesto equivalente.

Sector gasista

El total de ingresos liquidables declarados ha sido de 1.505 M€. Esta cantidad es un 5,1% superior a los ingresos previstos para la liquidación 6/2018 y un 8,6% superior a la del mismo periodo del ejercicio anterior.

Para el ejercicio 2018, se incluyeron en el sistema de liquidaciones las retribuciones acreditadas en la Orden ETU/1283/2017, por la que se establecen los peajes y cánones asociados al acceso de terceros a las instalaciones gasistas y la retribución de las actividades reguladas para el año 2018, excepto la retribución por operación y mantenimiento del AS Castor afectada por la Sentencia del TC nº 152/2017. En esta sexta liquidación del ejercicio, la retribución total acreditada a las empresas ascendió a 1.444 millones de euros, que es un 0,6% superior a la del año anterior

El déficit en términos de caja fue de 78 M€, frente a un déficit de 175 M€ en el mismo periodo del ejercicio anterior. Teniendo en cuenta los ingresos netos de liquidación, se ha calculado un índice de cobertura del 94,6% de la retribución acreditada.

La demanda nacional de gas en 2018 facturada hasta el 30 de junio ascendió a 153,6 TWh incluida carga de cisternas desde plantas (5,3 TWh). Esta cantidad es 10,9 TWh superior a la del mismo periodo de 2017, lo que supone un incremento del 7,6%.

Por otra parte, el número de consumidores declarado por las empresas distribuidoras a 30 de junio de 2018 ha ascendido a 7,86 millones, con un aumento interanual de 103.546 consumidores (+1,3%), de los que 1,6 millones se suministran con tarifa de último recurso.

El Banco Europeo de Inversiones financiará la estrategia en innovación y desarrollo que Velatia impulsará en el sector eléctrico. La vicepresidenta del BEI, Emma Navarro, y el presidente de Velatia, Javier Ormazabal, han firmado hoy un acuerdo de financiación de 32,5 M€ que permitirán incorporar nuevas tecnologías digitales a los productos que desarrolla para las redes de energía eléctrica. El banco de la UE ha facilitado este préstamo bajo el marco del Plan de Inversiones para Europa, conocido como “Plan Juncker”.

Velatia es un grupo industrial que tiene dos áreas principales de actividad: las redes de distribución de energía eléctrica, a través de la empresa Ormazabal, y las telecomunicaciones, liderada por Ikusi.
La financiación facilitada por el BEI contribuirá a que la compañía, con sede en Bilbao y presente en 19 países, mejore su competitividad ante los cambios que se están produciendo en el sector energético. Ormazabal impulsará proyectos en el ámbito de la automatización y digitalización de las redes eléctricas, así como el desarrollo de patentes y productos que le permitan acceder a nuevos mercados y clientes.

El apoyo del BEI al proyecto de I+D+i de Ormazabal tendrá también un impacto medioambiental positivo, contribuyendo al cumplimiento de los objetivos europeos de descarbonización del sistema energético. En concreto, el proyecto permitirá la adecuación de las redes de distribución eléctricas para un mix energético renovable y distribuido, así como la electrificación del transporte. Estos objetivos se conseguirán a través del desarrollo de tecnologías que incorporarán nuevos equipos electromecánicos y hardware electrónico, sistemas de comunicaciones dotados de nuevas soluciones de ciberseguridad, así como un innovador software de gestión de la red de distribución.

Este acuerdo contribuirá a mantener empleo de alta cualificación y a crear nuevos puestos de trabajo en el área de I+D+i de la empresa. El préstamo cuenta con el apoyo del Plan de Inversiones para Europa, que permite al BEI financiar proyectos que, por su estructura o naturaleza, tienen un particular valor añadido y un perfil de riesgo más elevado.

Este préstamo demuestra el firme compromiso del BEI con el apoyo a la innovación en empresas que trabajan en sectores altamente competitivos y que requieren, por lo tanto, fuertes inversiones para asegurar su futuro“, ha asegurado la vicepresidenta el BEI, Emma Navarro, en el acto de firma. “Por eso, nos complace firmar un acuerdo que beneficia a la economía española y también a la europea, facilitando el desarrollo de nuevos productos en el sector de la energía eléctrica, que le permitirán ganar en competitividad y contribuir a la acción contra el cambio climático“.

Nuestra apuesta por la I+D+i forma parte del ADN de Velatia y desde luego de Ormazabal. Nos enfrentamos a diferentes retos que a su vez suponen oportunidades, y es por eso que apostamos por la digitalización y la sostenibilidad como señas de identidad. Como tal, las áreas de trabajo en las que Ormazabal está comprometida son la eficiencia energética y el desarrollo de tecnologías que faciliten alcanzar los objetivos de descarbonización establecidos por Europa”, ha manifestado Javier Ormazabal, presidente de Velatia.

Financiación para I+D+i

La innovación y el desarrollo de competencias son ingredientes fundamentales para asegurar el crecimiento sostenible y la creación de puestos de trabajo de alta cualificación. Ambos juegan un papel clave para lograr la competitividad a largo plazo. Por ello, financiar la innovación es una de las grandes prioridades del BEI. En el año 2017, el banco de la UE facilitó 13.800 millones de euros para financiar diferentes proyectos de I+D+i.

Solo en España, el año pasado el BEI proporcionó 1.446 millones de euros para apoyar los proyectos de innovación de las empresas españolas. Esta cifra supuso un aumento del 67% respecto a su actividad en este sector en el año anterior. En total, el Grupo BEI destinó el 13% de su financiación en España para promover el I+D+i de empresas.

Photo: IEA, Getty Images)

Según la última revisión de la AIE, el sector eléctrico atrajo la mayor parte de las inversiones en energía en 2017, sostenido por un fuerte gasto en redes, superando a la industria del petróleo y gas por segundo año consecutivo, a medida que el sector energético avanza hacia una mayor electrificación. La inversión global en energía totalizó 1.800 b$ en 2017, una disminución del 2% en términos reales respecto del año anterior, según el informe World Energy Investment 2018. Más de 750.000 M$ se destinaron al sector eléctrico, mientras que se gastaron 715.000 M$ en petróleo y gas a nivel mundial.

Las inversiones respaldadas por los gobiernos representan una parte cada vez mayor de la inversión mundial en energía, ya que las empresas estatales se han mantenido más resilientes en petróleo y gas y generación en centrales térmicas en comparación con los actores privados. La cuota de la inversión energética mundial impulsada por empresas estatales aumentó en los últimos cinco años a más del 40% en 2017.

Mientras tanto, las políticas gubernamentales están jugando un papel cada vez más importante en impulsar el gasto privado. De toda la inversión del sector energético, más del 95% se basa ahora en regulaciones o contratos de remuneración, con un papel decreciente de nuevos proyectos basados únicamente en ingresos a precios variables en mercados mayoristas competitivos. La inversión en eficiencia energética está particularmente vinculada a la política gubernamental, a menudo a través de estándares de rendimiento energético.

El informe también revela que después de varios años de crecimiento, la inversión global combinada en renovables y eficiencia energética disminuyó en un 3% en 2017 y existe el riesgo de que disminuya aún más este año. Por ejemplo, la inversión en renovables, que representó dos tercios del gasto en generación de energía, cayó un 7% en 2017. Los recientes cambios políticos en China vinculados a apoyar el despliegue de energía solar fotovoltaica aumentan el riesgo de una desaceleración de la inversión este año. Como China representa más del 40% de la inversión mundial en solar fotovoltaica, sus cambios de política tienen implicaciones mundiales.

Si bien la eficiencia energética mostró una de las mayores expansiones en 2017, no fue suficiente para compensar la disminución de las renovables. Además, el crecimiento de la inversión en eficiencia se ha debilitado en el último año debido a que la actividad política mostró signos de desaceleración.

El porcentaje de inversión en combustibles fósiles aumentó el año pasado por primera vez desde 2014, ya que el gasto en petróleo y gas aumentó modestamente. Mientras tanto, los cierres de centrales nucleares superaron las nuevas construcciones, ya que la inversión en el sector disminuyó a su nivel más bajo en cinco años en 2017. La participación de las compañías petroleras nacionales en las inversiones totales en petróleo y gas se mantuvo cerca de niveles récord, una tendencia que se espera persista en 2018.

Aunque todavía es una pequeña parte del mercado, los vehículos eléctricos ahora representan gran parte del crecimiento de las ventas mundiales de vehículos de pasajeros, estimulado por los incentivos de compra de los gobiernos. Casi un cuarto del valor global de las ventas de vehículos eléctricos en 2017 provino de los presupuestos de los gobiernos, que cada año asignan más capital para apoyar al sector.

Las decisiones finales de inversión en centrales de carbón a construir en los próximos años disminuyeron por segundo año consecutivo, alcanzando un tercio de su nivel de 2010. Sin embargo, a pesar de la disminución de las adiciones de capacidad global, y un nivel elevado de cierres de plantas existentes, la flota mundial de carbón continuó expandiéndose en 2017, principalmente debido a los mercados asiáticos. Y si bien hubo un cambio hacia plantas más eficientes, el 60% de la capacidad operativa actual utiliza tecnología subcrítica ineficiente.

El informe encuentra que las perspectivas de la industria del gas de esquisto en EE.UU. están mejorando. Entre 2010 y 2014, las empresas gastaron hasta 1,8 $ por cada dólar de ingresos. Sin embargo, la industria casi ha reducido a la mitad su precio de equilibrio, proporcionando una base más sostenible para la expansión futura. Esto apuntala un aumento récord en la producción de light tight oil en EE.UU. de 1,3 mbpd en 2018.

Las perspectivas mejoradas para el sector del gas esquisto en EE.UU. contrastan con el resto de la industria de petróleo y gas aguas arriba. La inversión en proyectos petroleros convencionales, que son responsables de la mayor parte del suministro mundial, sigue siendo moderada. La inversión en nueva capacidad convencional se reducirá en 2018 a alrededor de un tercio del total, una baja de varios años que genera preocupaciones sobre la adecuación del suministro a largo plazo.

En 2017, la industria eólica invirtió 51.200 M€ en Europa, incluyendo inversiones en nuevos activos, operaciones de refinanciación, fusiones y adquisiciones a nivel de proyecto y corporativo, transacciones en el mercado público y el capital privado recaudado. La energía eólica representó la mayor oportunidad de inversión en el sector eléctrico, representando la mitad de todas las inversiones en 2017. La tecnología se considera un importante motor para adelantar a los combustibles fósiles y los activos energéticos convencionales. La competitividad de los costes y las percepciones de riesgo reducidas han atraído a los actores del mercado nacional e internacional, que buscan diversificar sus carteras y / o alinearse con sus objetivos de sostenibilidad.

En 2017 Europa invirtió un total de 51.200 M€ en energía eólica, re¬presentando la mitad de todas las inversiones en el sector energé¬tico en dicho año. La cifra de inversión total fue un 9% superior a la de 2016. El desarrollo de nuevos parques eólicos representó 22.300 M€ de dicha cantidad. Esto datos están recogidos en el informe de WindEurope “Tendencias de Financiación e Inversión” reciente¬mente publicado. Estos más de 22.000 M€ invertidos en nuevos parques eólicos bajaron de los 28.000 M€ invertidos en 2016, pero cubrieron más potencia, 11,5 GW en comparación con 10,3 GW del año anterior, lo que refleja la caída de costes de la energía eólica.

El resto de la inversión se destinó a la refinanciación de parques eólicos existentes, la adquisición de proyectos y de compañías in¬volucradas en el sector eólico y en la recaudación de fondos en el mercado público. Leer más…

Artículo publicado en: FuturENERGY Abril 2018

El sector energético desempeñará un papel crucial en la consecución de los objetivos climáticos europeos, que apuntan a reducir los gases de efecto invernadero en al menos un 40% para 2030, en comparación con 1990. El seguimiento del progreso en el sector energético es, por tanto, de suma importancia. Por cuarto año consecutivo, segundo año consecutivo con Agora Energiewende, Sanbag ha presentado el estado de la transición energética en el sector eléctrico europeo, para actualizar lo que sucedió en 2017, con el informe The EU Power Sector Review 2017, lanzado a finales de enero en Bruselas. Los temas clave incluyen el crecimiento de las energías renovables, la generación de energía convencional, el consumo de energía y las emisiones de CO2.

El informe celebra cómo eólica, solar y biomasa superaron al carbón, en el suministro de electricidad en Europa en 2017, pero también resaltan algunos de los fallos de la actual transición eléctrica y ofrecen una imagen mixta: las energías renovables en la UE dependen cada vez más de la historia de éxito de la eólica en Alemania, Reino Unido y Dinamarca, que ha sido inspiradora. Pero otros países necesitan hacer más. El despliegue solar es sorprendentemente bajo y debe responder a las caídas masivas de costes. Y con el aumento del consumo de electricidad por tercer año, los países deben volver a evaluar sus esfuerzos en materia de eficiencia energética.

Pero para hacer la mayor diferencia con respecto a las emisiones, los países deben retirar sus plantas de carbón. El estudio pronostica que las 258 plantas de carbón operativas en Europa emitieron en 2017 el 38% de todas las emisiones del sistema ETS de la UE, o el 15% del total de gases de efecto invernadero de la UE. En 2017, Holanda, Italia y Portugal agregaron sus nombres a la lista de países que eliminarán el carbón, lo cual es excelente. Necesitamos una eliminación de carbón rápida y completa en Europa: la idea de recargar losa vehículos eléctricos en la década de 2030 con carbón simplemente no cuenta. Un objetivo de energías renovables del 35% haría posible una eliminación gradual del carbón en 2030.

Los hallazgos clave incluyen:

• La nueva generación de energías renovables aumentó drásticamente en 2017, con eólica, solar y biomasa superando al carbón por primera vez. Dado que el potencial hidroeléctrico de Europa se aprovecha en gran medida, el aumento de las energías renovables proviene de la generación eólica, solar y de biomasa. Aumentaron un 12% en 2017 a 679 TWh, por primera vez colocando a eólica, solar y biomasa por encima de la generación con carbón. Este es un progreso increíble, considerando que hace solo cinco años, la generación con carbón era más del doble que la de eólica, solar y biomasa.

• Pero el crecimiento de las energías renovables se ha vuelto aún más desigual. Solo Alemania y Reino Unido contribuyeron al 56% del crecimiento de las energías renovables en los últimos tres años. También hay un sesgo a favor de la eólica: en 2017 tuvo lugar un aumento masivo del 19% en la generación eólica debido a las buenas condiciones de viento y la gran inversión en parques eólicos. Esta es una buena noticia ya que el boom de la biomasa ha terminado, pero la mala noticia es que la energía solar fue responsable de solo el 14% del crecimiento de las energías renovables de 2014 a 2017.

• El consumo de electricidad aumentó en un 0,7% en 2017, marcando el tercer año consecutivo de crecimiento. Con la economía de Europa nuevamente en una senda de crecimiento, la demanda de energía también está aumentando. Esto sugiere que los esfuerzos de eficiencia energética de Europa no son suficientes y, por tanto, la política de eficiencia energética de la UE necesita un mayor fortalecimiento.

• Las emisiones de CO2 del sector eléctrico no se modificaron en 2017, y aumentaron en toda la economía. La baja generación de energía hidroeléctrica y nuclear, junto con el aumento de la demanda, llevaron a una mayor generación de mediante combustibles fósiles. Por tanto, a pesar del gran aumento en la generación eólica, se estima que las emisiones de CO2 del sector energético se mantuvieron sin cambios en 1.019 millones de toneladas. Sin embargo, las emisiones estacionarias globales en los sectores de comercio de emisiones de la UE aumentaron ligeramente de 1.750 a 1.755 millones de toneladas debido a la mayor producción industrial, especialmente por el aumento de la producción de acero. Junto con los aumentos adicionales en la demanda de gas y petróleo no ETS, se estima que las emisiones globales de gases de efecto invernadero en la UE aumentaron alrededor del 1% en 2017.

• Europa occidental está eliminando gradualmente el carbón, pero Europa Oriental se está apegando a él. Otros tres Estados miembros anunciaron la eliminación del carbón en 2017: Holanda, Italia y Portugal, se unen a Francia y Reino Unido para comprometerse a eliminar el carbón, mientras que los países de Europa del Este se quedan con el carbón. El debate en Alemania, el mayor consumidor de carbón y lignito de Europa, está en curso y solo se decidirá en 2019.

Los expertos recomiendan introducir incentivos económicos e institucionales a largo plazo para impulsar el ahorro energético y facilitar la inversión en tecnologías renovables eficientes

El cumplimiento de los objetivos de descarbonización establecidos para 2030 es relativamente sencillo para España bajo escenarios económicos y políticos diversos. Sin embargo, alcanzar un modelo libre de combustibles fósiles en 2050 plantea numerosos retos tecnológicos, regulatorios, de inversión y de configuración de un mix energético eficiente y sostenible. Entre ellos, destaca alcanzar soluciones que hagan viable la electrificación –y su alimentación con fuentes renovables en lugar de fósiles–, junto con el suministro necesario de energía térmica para la industria al margen del carbón, el petróleo y el gas.

Estas son algunas de las conclusiones recogidas en el último informe del Centro de Investigación Economics for Energy, presentado por sus directores, Pedro Linares y Xavier Labandeira, en la Fundación Ramón Areces, en Madrid. La decisión sobre el grado de descarbonización deseable de la economía española dentro de lo que permiten los acuerdos internacionales– implica decisiones que la sociedad en su conjunto (administraciones públicas, empresas y consumidores) debe valorar de manera informada para lograr una transición energética que permita responder a retos tan evidentes y urgentes como el cambio climático.

Con el fin de contribuir a este proceso, en el informe se detallan las consecuencias económicas, ambientales y tecnológicas que implicarían para el sector energético español cuatro escenarios de evolución diferentes: descarbonización, mantenimiento de las políticas energéticas actuales, avance tecnológico acelerado y estancamiento económico a largo plazo.

La electricidad, protagonista

La descarbonización en el horizonte de 2050 implica que para entonces los combustibles fósiles (carbón, petróleo y gas) habrán de desaparecer del mix energético español. En su lugar, la electricidad con origen en fuentes renovables sería la protagonista absoluta del nuevo mix. La electrificación del suministro en el proceso de transición energética conlleva en términos generales un incremento significativo de la demanda de electricidad, que ha de resolverse al margen de los combustibles fósiles. Excepto en el escenario en el que la reducción de emisiones es menos ambiciosa, la generación de electricidad se descarboniza totalmente en 2050 gracias a las energías renovables (eólica y solar, fundamentalmente). Esto implica retos importantes relacionados con la necesidad de acoplar la generación variable a la demanda (y viceversa) mediante sistemas de almacenamiento a gran escala o con el respaldo de otras fuentes libres de emisiones de CO2.

En el caso concreto de la industria y del transporte pesado, lograr un alto grado de descarbonización implica necesariamente desarrollar nuevas tecnologías o abaratar las existentes para proporcionar energía térmica de alta temperatura a la industria y combustibles para el transporte pesado libres de emisiones. Sea como sea, el petróleo desaparece de la matriz energética en casi todos los escenarios
para 2050.

En términos generales, la importancia de tomar decisiones de inversión mediante una visión a largo plazo radica en garantizar que las alternativas para acelerar la transición hacia una economía descarbonizada sean sostenibles en todos los aspectos, sobre todo teniendo en cuenta que el coste de disminución de emisiones de CO2 aumenta exponencialmente conforme se endurece el objetivo de reducción.
En este contexto, la restricción de emisiones contaminantes en 2030 pivota en gran medida en la instalación de nueva potencia eléctrica alimentada con gas natural, que, en su calidad de combustible fósil, no podría seguir existiendo en el contexto de descarbonización total de 2050. Esto plantea importantes retos relativos tanto a la remuneración de estas nuevas inversiones como al mantenimiento de las existentes, lo que urge una previsión sobre las medidas que permitan corregir o reconducir posibles incoherencias de este tipo.

Además, en todos los supuestos, es fundamental potenciar el ahorro y la eficiencia energética. Estos son aspectos imprescindibles para lograr los objetivos de descarbonización a un coste razonable, por lo que es muy importante la eliminación de barreras a la penetración de las tecnologías eficientes en el
mercado, en especial las relativas a la electrificación de los consumos finales.

Cuatro posibles escenarios

Todos estos retos son comunes, en mayor o menor medida, a los cuatro escenarios contemplados en el informe de Economics for Energy. El primero de ellos, el de descarbonización, asume que el compromiso de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero es firme tanto por parte de los países de la UE como de otros con más reticencias. El crecimiento económico es sostenido, lo que favorece la financiación del proceso de descarbonización, y las tecnologías de eficiencia energética experimentan un importante impulso. El proceso de electrificación es intenso, fundamentalmente en el transporte y el
sector terciario. En 2030 la nuclear permanece y el gas protagoniza el mix energético, mientras que en 2050 el protagonismo se desplaza radicalmente a las renovables (eólica y solar), con el gran reto de contar con fuentes capaces de surtir de energía térmica a la industria.

En un segundo contexto, caracterizado por la continuidad de las políticas actuales, se asume cierta tibieza por parte de los países en el cumplimiento de los compromisos del Acuerdo de París y falta de presión ciudadana, lo que en España se traduciría en la imposibilidad de alcanzar un modelo descarbonizado en 2050. La menor exigencia en la reducción de emisiones se refleja en un menor grado de
electrificación y, aunque aumenta la presencia de las renovables, el petróleo y, en menor medida, el carbón, siguen presentes en el mix energético incluso en 2050.

Si nos situamos en un escenario de avance tecnológico acelerado, gracias a la innovación la economía crece y los costes de la generación de energía renovable se reducen drásticamente. La combinación de estos factores provoca un efecto rebote sobre la demanda, que aumenta significativamente dado que ya no es tan necesario, ni desde el punto de vista del coste ni de las emisiones, ahorrar tanta energía: la demanda de electricidad aumenta en 2050 a más del doble de la actual.

El problema del gas aparece aquí con especial intensidad, ya que la mayor demanda enrgética implica contar más con él en 2030 para suplir la limitación de la cantidad instalable de renovables. Es por esto que en 2050 aparece en el mix energético de este escenario la energía nuclear, que desaparecería en caso de que se ampliasen los potenciales de renovables.

Por último, se plantea el supuesto de que se produzca un estancamiento económico a largo plazo, acompañado de una menor capacidad de innovación y una mayor desigualdad socioeconómica, germen de un contexto político inestable. En 2050, continúa una fuerte dependencia de los combustibles fósiles (el petróleo mantiene un 20% de la cuota) y la contribución de las renovables es muy limitada, aunque la demanda de energía (y, en consecuencia, las emisiones contaminantes) se habrá reducido de forma muy importante a causa de la ralentización económica.

En general, los actores que intervienen en el sector eléctrico (productores, operadores del sistema, organismos reguladores, gobiernos, etc.) se enfrentan con un gran reto a corto plazo a la hora de asegurar un sistema sostenible, económico y fiable. Las fluctuaciones diarias, semanales y estacionales de la demanda eléctrica son cada vez más y más marcadas, particularmente en las economías con un mayor peso del sector servicios y un menor peso de la industria. El otro factor significativo que causa fluctuaciones es el impacto en el sistema de las energías renovables intermitentes. Debido a la preocupación por el cambio climático, muchos países se han embarcado en ambiciosos planes de reducción de emisiones de CO2 (por ejemplo, el programa 20-20-20 de la Unión Europea). Sin embargo, la integración de importantes cantidades de generación eléctrica de origen renovable no es nada fácil desde el punto de vista del sistema eléctrico.

Por naturaleza, las energías eólica y solar son intermitentes. En la mayoría de emplazamientos los aerogeneradores sólo funcionan a su potencia nominal durante el 20% del tiempo, e incluso en emplazamientos óptimos, como en el mar, sólo el 30% del tiempo. De forma parecida, y debido a la variación de la radiación solar y al efecto de las nubes, la capacidad de un panel solar fotovoltaico está en máximos sólo durante el 20% del año aproximadamente.

Además, la energía renovable tiene prioridad de despacho siempre que sea posible, tanto debido a los incentivos que hacen atractivas las inversiones en estos activos, como porque tiene sentido utilizar las renovables todo lo posible por su bajo coste marginal. Por lo tanto, para poder casar la oferta con la demanda, en los grandes sistemas eléctricos las centrales térmicas tendrán que compensar en tiempo real decenas de gigavatios de origen renovable que fluctúan arriba y abajo. Esto aumentará la necesidad de más ge¬neración firme y flexible para equilibrar el sistema, lo que también requerirá que se desarrollen nuevos tipos de mercados eléctricos. Leer mas…

División Power Plants de Wärtsilä

Artículo publicado en: FuturENERGY Mayo 2015

Endesa ha conseguido implementar y diseñar con éxito un programa que permite alargar la vida útil de las turbinas de las centrales de respaldo de gas en un 60%. Este sistema, basado en un nuevo método de inspección de turbinas de gas, ha sido reconocido como uno de los nueve proyectos más innovadores en todo el mundo por el estadounidense Electric Power Research Institute (EPRI), máximo organismo internacional de certificación en el sector eléctrico, en los premios anuales Technology Transfer Award 2014.

El programa diseñado por Endesa permite la extensión de vida e inspección en campo (en la propia instalación) de los rotores de turbinas de gas. Alarga la vida útil limitada a 5.000 arranques, contemplados por los fabricantes, a 8.000 arranques con todas las garantías de seguridad.

El sistema de inspección, en el que la compañía ha trabajado durante dos años, ya se ha implantado en las 18 turbinas que operan en las seis centrales de gas de Endesa de apoyo a la red de Canarias (Jinamar, Barranco de Tirajana, Candelaria, Granadilla, Punta Grande y Salinas) y en las tres centrales en Baleares (Alcudia, Son Reus y Mahón) que garantizan la seguridad del suministro eléctrico. Leer más…

Artículo publicado en: FuturENERGY Mayo 2015

Entre 2010 y 2017 la inversión en el sector eléctrico alcanzará los 6.750 M$, el 50 % vinculada a energías renovables, informó el titular de UTE, la compañía estatal de energía eléctrica de Uruguay, Gonzalo Casaravilla, quien fundamentó este ‘salto’ en el ‘enorme retraso’ que existía en infraestructura y el impulso a la energía eólica. Adelantó que para financiar proyectos UTE prepara un fideicomiso para que inviertan pequeños ahorristas.

Uno de los temas desarrollados por el presidente del directorio de UTE, Gonzalo Casaravilla, durante su exposición en un evento organizado por la Asociación Cristiana de Dirigentes de Empresa (ACDE), fue el presupuesto de inversión, su evolución en los últimos años y algunas formas nuevas de financiamiento.

Se recordó que en el período 2000-2004 la inversión fue de 89 M$; entre 2005 y 2009 alcanzó los 728 M$; mientras que entre 2010-2014 se presupuestaron 1.658 M$.

Si se toma en cuenta el período 2010-2017, la proyección de inversión es de 2.990 M$, solo de recursos propios. A esto hay que agregar 450 M$ de la regasificadora, otros 110 M$ en el parque eólico instalado en sociedad con Eletrobras en Colonia y 550 M$ en fideicomisos y sociedades anónimas creados para otros emprendimientos de generación.

Casaravilla explicó que los actores privados invertirán 1.700 M$ en generación eólica y otros 550 millones de dólares en biomasa, mientras que en solar fotovoltaica el techo es de 400 M$.

En total, para ese lapso de ocho años, la inversión para el sector eléctrico alcanza los 6.750 millones de dólares, esto equivale al 1,6 % del producto bruto interno (PBI) de ese período, de los cuales el 50 % corresponde a energías renovables.

Se destacó como este salto en la inversión se concreta por dos razones fundamentales: por un lado existía un retraso enorme en infraestructura, y por otro lado, se está invirtiendo en energías intensivas en capital, en particular la eólica. Energía eólica y los uruguayos como socios Casaravilla confirmó la decisión de la empresa de entrar decididamente en el mercado de la generación eólica. En ese sentido, están desarrollando tres proyectos: Pampa (de 140 MW), Valentines y Arias (de 70 MW cada uno), que constituyen en total una iniciativa de 280 MW cuyo promotor es UTE, con una inversión del orden de los 573 millones de dólares. El 70 % de esta cifra es financiado por agencias de exportación de los países de origen de los aerogeneradores, y para costear el otro 30 % UTE se va a asociar. En esa sociedad, la empresa pública tendrá el 20 %; para el restante 80 % se saldrá al mercado de valores, apostando a inversores institucionales y particulares, mayoristas y minoristas, proponiéndole a la gente que sea socia de UTE en esa transformación.