La reforma energética ha sido un tsunami en toda regla, que ha dejado al sector eólico boqueando por su supervivencia. Ahora, tras largos meses de lucha regulatoria, es el momento de plantearse cómo va a ser el futuro del sector. Ese fue precisamente el centro de la jornada de la Asociación Empresarial Eólica (AEE) la eólica y la reforma energética, celebrada el pasado 2 de julio en Madrid. Los expertos técnico-económicos, financieros y legales que participaron se mostraron tajantes: el sector eólico deberá trabajar duro para adaptar su modus operandi a una regulación que les condena a un escenario de muy bajos ingresos.

Como no podía ser de otro modo, la gran pregunta que rondaba la sala era cómo minimizar el impacto de la reforma en los ingresos. Y, en ese mismo orden de cosas, si tiene sentido seguir ofertando en el mercado a precio cero cuando es muy posible que la retribución que se perciba sea inferior a los costes variables. Los expertos creen que difícilmente, ya que no parece tener sentido realizar ofertas tomadoras de precio que no tengan en cuenta los costes variables de explotación. La previsible consecuencia es que subirá el precio del mercado eléctrico porque no habrá tanta oferta a precio cero, lo que inevitablemente afectará al precio final que paga el consumidor.

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Si hasta la fecha el modelo invitaba a los parques a ofertar a cero para vender toda la producción posible, la falta de incentivos invita a hacer una gestión óptima de la producción e incluso en algunos casos, a verter el viento (un contrasentido, dado su coste cero) si producir cuesta dinero. Un problema añadido es calcular el coste variable de mantenimiento, lo que implicará ajustar los contratos de O&M. Y habrá que crear modelos específicos para tomar esas decisiones.

Artículo publicado en: FuturENERGY Julio-Agosto 2014