Con solo el 2% del gasto en recuperación destinado a la transición limpia, las emisiones globales aumentarán a un máximo histórico

Con solo el 2% del gasto en recuperación destinado a la transición limpia, las emisiones globales aumentarán a un máximo histórico

Los gobiernos de todo el mundo están desplegando una cantidad sin precedentes de apoyo fiscal destinado a estabilizar y reconstruir sus economías, pero solo alrededor del 2% de este gasto se ha asignado a medidas de energía limpia, según un nuevo análisis de la AIE.

Las sumas de dinero, tanto públicas como privadas, que se están movilizando en todo el mundo mediante los planes de recuperación están muy por debajo de lo que se necesita para alcanzar los objetivos climáticos internacionales. Estas deficiencias son particularmente pronunciadas en las economías emergentes y en desarrollo, muchas de las cuales enfrentan desafíos financieros particulares.

Según los planes actuales de los gobiernos de gasto en recuperación, se prevé que las emisiones globales de CO2 alcancen niveles récord en 2023 y continúen aumentando en los años siguientes. Esto dejaría al mundo lejos del camino hacia las emisiones netas cero para 2050 que la AIE estableció en un informe reciente titulado Global Roadmap to Net Zero.

Estos hallazgos provienen del nuevo Sustainable Recovery Tracker que la IEA ha lanzado para ayudar a los responsables políticos a evaluar hasta qué punto los planes de recuperación están influyendo en la lucha contra el cambio climático. La herramienta monitoriza el gasto del gobierno asignado a recuperación sostenible y luego estima cuánto impulsa este gasto la inversión general en energía limpia y hasta qué punto esto afecta la trayectoria de las emisiones globales de CO2. La herramienta considera en su análisis más de 800 políticas nacionales de recuperación sostenible.

Los gobiernos han movilizado 16 b$ en apoyo fiscal durante la pandemia del COVID-19, la mayor parte centrada en ayuda financiera de emergencia para hogares y empresas. Solo el 2% del total se está destinando a la transición hacia la energía limpia.

En las primeras fases de la pandemia, la AIE publicó el Plan de Recuperación Sostenible, que recomendaba gastar 1 b$ a nivel mundial en medidas de energía limpia que podrían ocupar un lugar destacado en los planes de recuperación. Según el Plan, desarrollado en colaboración con el Fondo Monetario Internacional, este gasto impulsaría el crecimiento económico mundial, crearía millones de empleos y pondría al mundo en el camino correcto para cumplir con los objetivos del Acuerdo de París.

Según la herramienta, todos los sectores clave destacados en el Plan de Recuperación Sostenible de la IEA están recibiendo una atención inadecuada por parte de los responsables políticos. Los planes gubernamentales actuales solo aumentarían el gasto público y privado total en energía limpia a alrededor de 350.000 M$/año para 2023, solo el 35% de lo previsto en el Plan.

La herramienta muestra las marcadas disparidades geográficas que están surgiendo en la inversión en energía limpia. La mayor parte de los fondos se están movilizando en economías avanzadas, que se acercan al 60% de los niveles de inversión previstos en el Plan de Recuperación Sostenible. Por el contrario, las economías emergentes y en desarrollo, muchas de las cuales tienen un margen fiscal limitado, hasta ahora solo han movilizado alrededor del 20% de los niveles de gasto recomendados.