El vehículo eléctrico configura un nuevo modelo urbano, industrial y energético en la era post-COVID

FuturENERGY Septiembre-Octubre 2020

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Coincidiendo con la Semana Europea de la Movilidad que se celebra del 16 al 22 de septiembre, La Oficina de Javier García Breva ha presentado su último Informe IPM “La Revolución Industrial del Vehículo Eléctrico”, que analiza cómo el vehículo eléctrico representa la mejor oportunidad para que la política industrial, la energética y la urbanística converjan en los objetivos de energía y clima con políticas coherentes. El informe pone de manifiesto la adaptación de la economía y de los hábitos de las personas hacia mayores exigencias de sostenibilidad y habitabilidad, que determinan nuevas reglas de competitividad en ámbitos como la energía renovable distribuida, la movilidad eléctrica inteligente y edificios autosuficientes que integren el vehículo eléctrico en la gestión energética del edificio.

El escenario que deja el coronavirus obliga a rediseñar los edificios, viviendas, oficinas, el transporte, la forma de trabajar y de vivir. La transformación del medio urbano y rural va a estar determinada por la sostenibilidad ambiental y una nueva manera de utilizar la energía. La contaminación y la movilidad sostenible adquieren una relevancia hasta ahora impensable en el diseño de los edificios y del transporte. El vehículo eléctrico se impondrá al motor de combustión. La rehabilitación energética, integrando la carga inteligente en la gestión energética de los edificios y viviendas, será la principal herramienta.

La Directiva (UE) 2018/844, de eficiencia energética de los edificios, en vigor desde julio de 2018, amplía las instalaciones técnicas del edificio obligando a incluir en el edificio de consumo de energía casi nulo las infraestructuras y puntos de recarga para el vehículo eléctrico que, junto al autoconsumo, las renovables y los contadores inteligentes, formarán parte del cálculo de la eficiencia energética de los edificios. Este enfoque multidisciplinar y de integración de diversas políticas tiene otro objetivo, como abrir la competencia en sectores como el autoconsumo, el almacenamiento o los puntos de recarga a nuevos actores, como las comunidades ciudadanas de energía, cooperativas, entes locales y pymes. La reducción de emisiones será mayor en las pequeñas economías.

Por Javier García Breva. La Oficina de Javier García Breva