Guía para entender la factura de la luz

El continuo encarecimiento del precio de la electricidad ha hecho que los hábitos de consumo se sitúen en el punto de mira pero, también, las tarifas de las distribuidoras. Comprender exactamente qué significa cada uno de los conceptos que integran nuestra factura de la luz se torna fundamental para llevar un control sobre nuestro consumo pero, también, para identificar oportunidades de ahorro a largo plazo. A continuación, tomando como referencia el comparador tarifas luz de Rastreator, te hablamos de algunos de los más importantes. ¡Toma nota!

Término fijo: la potencia eléctrica contratada

El importe asociado a la potencia contratada es uno de los parámetros básicos del recibo de la luz. Hace referencia al coste fijo que se asume por disponer del servicio de suministro eléctrico. Éste, por tanto, debe pagarse con independencia de la cuota de energía que se consuma. Su cálculo se estipula por cada kilovatio contratado por día, mes o año. En la factura podemos encontrarlo indicado de las siguientes formas: €/kW/día, €/kW/mes o €/kW/año.

Si deseas verificar cuál es tu potencia contratada puedes hacerlo echando un vistazo al resumen de tu contrato. Por otro lado, si deseas saber cuánto abonas exactamente en concepto de la potencia contratada, deberás echar un vistazo al detalle de tu factura, en general, se sitúa en la segunda página.

Como hemos mencionado, el término fijo de la factura de la luz se obtiene multiplicando la potencia contratada (kW) por cada kilovatio y, a su vez, por el número de días o meses que abarque el período de facturación.

El término fijo por potencia contratada está definido por el Gobierno mediante el Ministerio para la Transición Ecológica. Esto implica que no depende del proveedor y que, por tanto, en ningún caso puede ser superior al valor establecido por ley. No obstante, sí que es cierto que algunas compañías comercializadoras sí pueden aplicar descuentos sobre este valor.

El segundo factor más importante, es el término variable, es decir el coste que se genera en función del consumo eléctrico en que se incurre durante el período de facturación. Este se mide en euros por kilovatio hora. Se trata, por tanto, de un parámetro variable. Cuanto más consumimos, mayor es la cantidad de dinero que debemos pagar. Al depender directamente de nuestros hábitos de consumo es un factor de ahorro a largo plazo.

Para minimizar nuestros costes es importante controlar cuánto consumimos pero, igualmente, en qué franja del día lo hacemos. Con esta información, resultará más sencillo identificar la tarifa más apropiada.

En el mercado podemos encontrar dos modalidades contractuales

– Contrato de tarifa fija: En este caso existe un único precio por kW/ hora, es decir, se mantiene en cualquier franja horaria o cualquier periodo del año. Esta opción resulta especialmente interesante para aquellos que hacen un consumo regular y estable a lo largo de todo el día.

– Contrato de tarifa con discriminación horaria: El precio por kW/ hora experimenta oscilaciones en función del día o la hora. En realidad, existen tres tarificaciones distintas: Un precio punta, un precio llano y un precio valle. Puede ser una buena fórmula de ahorro para aquellos que llevan a cabo un mayor consumo a determinadas horas del día.

Impuestos y alquiler de contadores eléctricos

En nuestra factura podemos encontrar gastos complementarios o adicionales en concepto de impuestos como el impuesto eléctrico o el Impuesto de Valor Añadido. Además, también se reflejará una cuota asociada al alquiler de los contadores.

Los contadores pertenecen a la empresa distribuidora y su alquiler se refleja en una cuota fijada por el Gobierno. Este puede experimentar cambios en función de la tarifa.

Por otro lado, el impuesto eléctrico es del 5,1127% y se agrega sobre el cómputo del término fijo y el término de consumo.

Por último, el IVA es del 21% y se aplica sobre la suma del resto de conceptos.