La Comisión Europea aprueba la ayuda francesa al programa de investigación SuperGrid para el desarrollo de redes de transmisión eléctrica innovadoras

La Comisión Europea concluyó que la subvención aportada por Francia al Instituto Supergrid para la transición energética para un proyecto de investigación que busca el desarrollo de una nueva generación de redes de transmisión energética a larga distancia cumple con las normas europeas para las ayudas estatales. Promoverá importantes objetivos europeos, como asegurar el suministro energético y proteger el medio ambiente sin distorsionar la competencia indebidamente.

Joaquín Almunia, Vicepresidente de la Comisión responsable de competencia, afirmó: «Asegurar la independencia energética y reducir las emisiones de CO2 en Europa son puntos prioritarios para la Comisión. El proyecto SuperGrid persigue estos objetivos. El proyecto tendrá un innegable impacto científico, mientras que distorsiones en la competencia serán limitadas.»

Las redes SuperGrid utilizarán corriente contínua y alterna de alto voltaje (hasta un millón de voltios) diseñada para la transmisión de energía a gran escala de fuentes renovables, muchas de ellas off-shore, situadas lejos de los centros de consumo. Estas redes, junto con instalaciones de almacenamiento flexibles, harán posible gestionar la naturaleza de las renovables y asegurarán la estabilidad de la red y su seguridad. [sam_block id=»10″ name=»Banner central 728x90px»]

En 2013 Francia dio a conocer sus planes de subvencionar con 86,6 millones de euros la «start-up» SAS SuperGrid, fundada para administrar la colaboración público-privada creada para este propósito. La Comisión revisó la compatibilidad de la ayuda con sus directrices para las ayudas a la I+D+i, adoptadas en mayo de 2014.

El trabajo en I+D será necesario en la transmisión de enegía a larga distancia (incluyendo una nueva generación de cables), nuevos transformadores y tecnologías de almacenamiento y estabilización. La experiencia de varios participantes (seis públicos y seis privados) será aprovechada para desarrollar las tecnologías de la Supergrid. Si los proyectos de I+D demuestran su éxito, se venderán las patentes a las empresas interesadas bajo condiciones de mercado.

La Comisión conluyó que el proyecto SuperGrid sufrió los fallos del mercado, justificando el uso de ayudas públicas y que estas ayudas supondrán el incentivo necesario y suficiente para las empresas para cambiar su comportamiento y llevar a cabo un proyecto que de otro modo no habrían acometido. Dada la apertura de los mercados tecnológicos y la posibilidad de explotación de los derechos de propiedad intelectual que se deriven del proyecto, no habría riesgo de distorsionar la competencia.