La interconexión eléctrica con Francia por el Golfo de Bizkaia inicia la última fase de su tramitación

La interconexión eléctrica con Francia por el Golfo de Bizkaia inicia la última fase de su tramitación

La nueva interconexión permitirá doblar la capacidad de intercambio entre Francia y España, reforzando ambos sistemas eléctricos y avanzando en la integración de renovables en línea con los objetivos de transición energética.

Red Eléctrica, empresa de Redeia responsable del transporte y la operación del sistema eléctrico nacional, ha iniciado la última fase de la tramitación administrativa de la futura interconexión eléctrica entre España y Francia a través del Golfo de Bizkaia. Con este paso comienza el segundo periodo de información pública del proyecto en nuestro país, contemplando la mejor solución técnica, social y medioambiental, fruto del acuerdo. El primer periodo de información pública se llevó a cabo en 2021.

El proyecto ha nacido con una clara vocación de escucha al territorio. De hecho, ya a finales de 2017 se abrió una fase inicial de participación pública simultánea en España y en Francia que sirvió para elaborar la propuesta inicial, teniendo siempre presente la realidad del territorio. Desde entonces, Red Eléctrica, además del proceso reglamentario de tramitación ambiental y administrativa, ha llevado a cabo numerosas acciones de divulgación, información y transparencia con el fin de trasladar a la sociedad vasca el alcance real del proyecto, su incidencia y los beneficios al sistema, y el impacto positivo que dejará en la zona.

La nueva interconexión, será la primera submarina entre ambos países. Con su puesta en servicio se logrará doblar la capacidad de intercambio de electricidad con Francia desde los 2.800 MW hasta los 5.000 MW con el objetivo de reforzar la calidad y la seguridad del suministro, avanzar en la transición ecológica, gracias a una mayor integración de energía libre de emisiones, y crear un sistema más eficiente que genere ahorros que se trasladen en un beneficio para los consumidores.

Además, será un dinamizador económico para el territorio con un impacto estimado de más de 400 millones de euros en el PIB de la región. Uno de los sectores más beneficiados será el de la industria regional y los proveedores locales, generando alrededor de 6.800 puestos de trabajo entre empleos directos e indirectos. Actualmente Redeia (matriz de Red Eléctrica) cuenta con 138 proveedores calificados de Euskadi.

La interconexión eléctrica España-Francia por el Golfo de Bizkaia es un proyecto prioritario para España y para la Comisión Europea, que está incluido en las cuatro listas de Proyectos de Interés Común (PIC) aprobadas por la Unión Europea y que cuenta con el respaldo del Gobierno de España, del Gobierno de Francia y de la propia Comisión Europea.

El proyecto conecta los sistemas eléctricos español y francés a través de dos enlaces de 400 kV desde la localidad vizcaína de Gatika hasta la localidad francesa de Cubnezais, en el entorno de Burdeos, con un recorrido subterráneo y submarino que busca en todo momento minimizar su impacto en el entorno.

Así, el tramo de la parte española transcurre por una línea totalmente soterrada de 13 km en corriente continua desde la nueva estación conversora de Gatika, pasando por los términos municipales de Maruri-Jatabe y Lemoiz, hasta su aterraje en el mar. El trazado continúa 300 km a través de un enlace submarino en corriente continua hasta la costa francesa, salvo un corto tramo subterráneo en territorio francés, para evitar el cañón de Capbreton.  Finalmente recorre 80 km terrestres en Francia hasta la nueva estación conversora de Cubnezais.

El trazado evita en todo momento núcleos urbanos y carreteras, tratando de aprovechar pistas y caminos forestales. Además, tanto el cruce de carreteras y ríos como su aterraje en el mar se realizarán mediante la técnica de perforación dirigida, evitando así cualquier afección al medio y a los usos habituales de estos espacios.

El proyecto incluye el desmantelamiento de dos líneas aéreas de 10 km (Gatika-Lemoiz), reduciendo aún más el impacto visual de las infraestructuras en el entorno.

La elección del trazado se ha llevado a cabo a través de un proceso abierto y participativo, en busca del mayor consenso social que se traduzca en la mejor solución para el territorio. Para ello, desde 2015 se trabaja junto a administraciones y sociedad civil en la búsqueda del mejor proyecto en base a criterios técnicos, económicos, sociales y medioambientales, atendiendo en todo momento a la protección de los ecosistemas, evitando cualquier afección tanto a su biodiversidad, como al patrimonio histórico y cultural de las zonas por las que transcurre y abogando por la restauración de los espacios.