La inversión global en energía se estabilizó por encima de 1,8 b$ en 2018, pero las preocupaciones sobre seguridad y sostenibilidad están creciendo

De acuerdo con la última revisión anual de la Agencia Internacional de la Energía, la inversión mundial en energía se estabilizó en 2018, terminando con tres años consecutivos de disminución, ya que el gasto de capital en el suministro de petróleo, gas y carbón se recuperó, mientras que la inversión se estancó en eficiencia energética y renovables.

Los hallazgos del informe World Energy Investment 2019 señalan un desajuste creciente entre las tendencias actuales y los caminos para cumplir con el Acuerdo de París y otros objetivos de desarrollo sostenible.

La inversión global en energía totalizó más de 1,8 b$ en 2018, un nivel similar al de 2017. Por tercer año consecutivo, el sector eléctrico atrajo más inversiones que la industria del petróleo y el gas. El mayor salto en la inversión total en energía se produjo en EE.UU., impulsada por un mayor gasto en el segmento upstream, en particular en el gas de esquisto, pero también en las redes eléctricas. El aumento redujo la brecha entre EE.UU. y China, que sigue siendo el mayor destino de inversión del mundo.

Aún así, incluso cuando las inversiones se estabilizaron, la aprobación de nuevos proyectos convencionales de petróleo y gas no alcanzó lo que se necesitaría para satisfacer el sólido y continuo crecimiento de la demanda energética mundial. Al mismo tiempo, hay pocos signos de una reasignación sustancial de capital hacia la eficiencia energética y las fuentes de suministro más limpias, necesaria para alinear las inversiones con el Acuerdo de París y otros objetivos de desarrollo sostenible.

La inversión en energías renovables disminuyó, ya que las adiciones netas de capacidad se mantuvieron estables y los costes se redujeron en algunas tecnologías, pero también fueron respaldadas por las plantas en desarrollo. La menor inversión en energía solar fotovoltaica en China se vio compensada en parte por un mayor gasto en renovables en algunas áreas (por ejemplo, EE.UU., países en desarrollo en Asia).

El gasto en eficiencia energética se mantuvo estable por segundo año consecutivo, con un progreso limitado en la expansión de la cobertura de políticas. A pesar de las crecientes ventas de vehículos eléctricos, la eficiencia del transporte se ha estancado, mientras que el gasto en edificios disminuyó.

La inversión en calor y transporte renovables disminuyó, pero el gasto en nuevas plantas de biocombustibles creció.

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El mundo está presenciando un cambio en las inversiones hacia proyectos de suministro energético que tienen plazos de construcción más cortos. En generación de energía y en el sector upstream de petróleo y gas, la industria está poniendo en marcha capacidad más de un 20% más rápido que a principios de la década. Esto refleja que la industria y los inversores buscan gestionar mejor los riesgos en un sistema de energía cambiante, y también que mejoraron la gestión de proyectos y disminuyeron los costes de los activos de ciclo más corto, como la energía solar fotovoltaica, la energía eólica terrestre y el gas de esquisto americano.

A pesar de que las decisiones de invertir en centrales eléctricas de carbón disminuyeron a su nivel más bajo en este siglo y las paradas aumentaron, la flota global de carbón continuó expandiéndose, particularmente en los países asiáticos en desarrollo.

Las inversiones continuas en plantas de carbón, que tienen un ciclo de vida largo, parecen estar dirigidas a llenar una brecha creciente entre la mayor demanda de energía y una nivelación de la generación esperada de las inversiones en tecnologías bajas en carbono (renovables y nucleares). Sin tecnología de captura de carbono o incentivos para retiros anticipados, la energía del carbón y las altas emisiones de CO2 que produce, seguirán siendo parte del sistema energético mundial durante muchos años. Al mismo tiempo, para cumplir los objetivos de sostenibilidad, la inversión en eficiencia energética debería acelerarse, mientras que el gasto en energía renovable se duplicará para 2030.

Entre los principales países y regiones, India tuvo el segundo mayor salto en inversión en energía en 2018 después de EE.UU. Sin embargo, las regiones más pobres del mundo, como el África subsahariana, enfrentan riesgos financieros persistentes. Solo recibieron alrededor del 15% de la inversión en 2018, aunque representan el 40% de la población mundial. Mucho más capital debe fluir hacia los países menos desarrollados para cumplir con los objetivos de desarrollo sostenible.

El informe también encontró que el gasto público en investigación, desarrollo y demostración en energía está muy lejos de lo que se necesita. Mientras que el gasto público en este segmento aumentó moderadamente en 2018, liderado por EE.UU. y China, su participación en el producto interio bruto se mantuvo estable y la mayoría de los países no están gastando más de su producción económica en investigación energética.