La minería comienzan a limpiar sus operaciones con energías renovables

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La industria minera se enfrenta a una paradoja interesante. Es el eje central de la transición a una economía baja en carbono, ya que proporciona los materiales para las nuevas redes y vehículos eléctricos, pero los procesos de extracción de la minería consumen grandes cantidades de energía. La minería representan el 6% de la demanda mundial de energía y la mayor parte se cubre con combustibles fósiles.

La minería, que representan el 22% de las emisiones industriales mundiales, se enfrentan a más presión que nunca antes para descarbonizarse por parte de: los inversores, los clientes en las industrias de tecnología y automotriz, e incluso los consumidores más adelante. Las empresas reconocen los riesgos de sus operaciones para el cambio climático y continúan reafirmando su compromiso con la sostenibilidad. Unas 21 empresas mineras, incluidas Glencore, Rio Tinto, BHP, Vale y Anglo American, son miembros del Grupo de trabajo sobre divulgaciones financieras relacionadas con el clima, o TCFD. Esto significa que su información financiera revela riesgos y oportunidades del cambio climático. El siguiente paso para muchas de estas empresas es implementar cambios para impulsar la descarbonización directa, una tarea abrumadora.

Pero las cosas están empezando a cambiar y rápido

Las compañías mineras han visto que parte de la solución radica en aprovechar las energías renovables. La compra de energía limpia por parte de las empresas mineras se ha acelerado a niveles sin precedentes en los últimos dos años, ya que la caída de costes de las energías eólica y solar ha hecho de éste un camino cada vez más atractivo para descarbonizar las operaciones. Las empresas mineras han contratado 5,9 GW de energía limpia en la última década, tres cuartos de ellos en los últimos dos años.

Los grandes conglomerados han impulsado esta actividad, como BHP, que el año pasado dijo que las energías renovables impulsarán el 100% de sus mayores operaciones de cobre en Chile para 2025. Rio Tinto tiene ambiciones similares, y anunció un plan el mes pasado para invertir 1.500 M$ para alcanzar cero emisiones de alcance 1 y 2 para 2050.

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Un largo camino por recorrer

A pesar de este impulso, la energía solar y eólica siguen siendo solo una pequeña fracción de la energía utilizada por la industria hoy en día. La minería ha sido mucho más lenta en la adopción de energías renovables que otras empresas. Por ejemplo, solo Google ha adquirido más energía limpia que todo el sector minero en la última década.

Los inversores desempeñarán un papel importante en la aceleración de la actividad. El mercado de deuda sostenible ahora vale más de 1.000 M$, y los principales administradores de activos e inversores institucionales como Blackrock se comprometen a desinvertir en compañías que no están alineadas con una transición baja en carbono. Cada vez más, las compañías mineras tienen que participar en la descarbonización para acceder al capital.

¿Cómo se ve el camino hacia la energía 100% limpia en el sector minero?

La energía solar y eólica son las formas más baratas de nueva capacidad de generación en dos tercios del mundo. Esto significa que la minería puede negociar acuerdos de compra de energía a largo plazo fuera del sitio, o PPAs, a precios más bajos que la generación térmica. También les permite eludir la volatilidad de los mercados energéticos.

Los PPAs son el mecanismo preferido de adquisición de energía limpia para la minería. Muchos acuerdos están estructurados como los llamados contratos sleeved, en los que una empresa de servicios públicos o minorista de energía compra de una cartera de proyectos de energía limpia para entregar electricidad las 24 horas a las minas. Este modelo ha demostrado ser efectivo en Chile, el país líder en energía renovable en minas. Permite que compañías como BHP o Anglo American cumplan con objetivos de energía 100% renovable sin perder fiabilidad.

Alternativamente, la minería también pueden instalar energías renovables en el sitio en sus operaciones. Las minas podrían ahorrar hasta un 25% de sus costes totales de electricidad al aprovechar energía solar, eólica o baterías en el sitio, según los modelos de BNEF. Las energías renovables en el sitio atraerán a las minas donde el acceso a la red o al combustible es difícil, caro o poco fiable, un tema común en mercados como Sudáfrica, Zimbabwe y Australia.