Metro de Madrid apuesta por la geotermia en la remodelación de dos de sus edificios más singulares

De izquierda a derecha: Manuel Chicote, investigador del Cartif; José Manuel Cubillo, responsable de ingeniería de climatización de Metro; Lyesse Laloui, profesor de la EPFL, Luis de Cepeda, Eneres; Eduardo Catalán, Sistemas Avanzados Sostenibles; Armando Uriarte, gerente de Madrid Subterra; Javier Martínez, periodista ambiental.

Aumentan en Madrid los proyectos que aprovechan las energías sostenibles del subsuelo urbano. Esta es una las conclusiones que se extraen del III Congreso Internacional Madrid Subterra, celebrado el pasado 25 de octubre, en el que se presentaron algunos de los proyectos que se desarrollarán próximamente en la ciudad y que aprovechan los recursos energéticos, limpios y renovables, procedentes del subsuelo urbano.

Entre ellos, Metro de Madrid tiene proyectado implantar en dos de sus edificios más singulares sistemas geotérmicos: la sede social y administrativa que se ubica en plaza de Castilla y que también albergará el Centro Coordinador de Transportes, un museo y el Centro Tecnológico Operativo; y las nuevas cocheras de Cuatro Caminos. Dos proyectos que expuso el responsable de la ingeniería de climatización de Metro, José Manuel Cubillo, durante el Congreso Madrid Subterra.

A estas dos obras hay que sumar otras iniciativas en fase de estudio para refrigerar las estaciones del suburbano, haciendo uso del agua de escorrentía, de la geotermia o de otras posibilidades de aprovechamiento energético de las infraestructuras subterráneas. Sobre las potencialidades de explotación de energía en la red del suburbano habló también Luis de Cepeda de la empresa Eneres, socia fundadora de Madrid Subterra, que recordó las cifras de una tesis doctoral en la que se sostenía que Metro de Madrid podría recuperar “fácilmente” cerca del 50% de la energía que consume al año.

El demostrador del Metro de Bucarest

En el suburbano de la capital rumana, a través del programa europeo ReUseHeat, se está llevando a cabo un proyecto demostrador que utiliza como solución técnica una bomba para recuperar el calor de las estaciones y con esa energía alimentar consumidores finales. En este caso concreto, el calor residual se emplea para cubrir las necesidades de calefacción y agua caliente sanitaria (ACS) de un hotel cercano. Manuel Andrés Chicote, investigador del Centro Tecnológico Cartif fue el responsable de explicar este proyecto financiado con el programa Horizonte2020.

Durante el Congreso se habló mucho de las redes de Metro y se demostró el enorme potencial energético, aún sin explotar, de estas infraestructuras de transporte propias de las ciudades. Pero existen otras. Por ejemplo, los aparcamientos construidos bajo rasante. Sobre ellos habló Eduardo Catalán de Ocón, responsable de la empresa SAS, Sistemas Avanzados Sostenibles, que reclamó una mayor anticipación a la hora de proyectar estas infraestructuras y aprovechar su ejecución para integrar dispositivos de intercambio geotérmico que permitan ahorrar costes.

El encuentro contó con la participación destacada del profesor Lyesse Laloui que fue el encargado de la ponencia inaugural. El suizo, experto en geoingeniería y mecánica de suelos intervino en el foro para hablar de las geoestructuras energéticas en las infraestructuras subterráneas urbanas. Durante su intervención Laloui puso en valor la energía procedente de las geoestructuras porque -dijo- “es muy competitiva, limpia, local y no dependemos de importar de ningún sitio”. El profesor y fundador de la empresa Geoeg, spin off de la École Polytechnique Fédérale de Lausanne (EPFL) se refirió en su ponencia a los muros de energía, un ejemplo de geoestructura energética utilizado en muchas infraestructuras subterráneas de transporte como Metro de Londres, París, Ginebra, Lausana y otras infraestructuras construidas en Mónaco o Corea