Nuevas oportunidades en un mercado de futuro, la eólica marina

FuturENERGY Septiembre-Octubre 2020

Desde que Navantia firmara con Iberdrola el primer contrato de eólica marina en 2014 hasta la actualidad, este sector ha representado un nuevo horizonte de oportunidades para este astillero militar, proporcionando diversificación y crecimiento, tanto en empleos como en el PIB de la economía española. La experiencia de Navantia en el sector oil & gas le permite mantener una variada oferta en eólica marina, incluyendo estructuras fijas tipo jacket, estructuras flotantes y subestaciones marinas. Sus dos instalaciones, una en la zona noroeste de España, el astillero de Fene, y otra en el sur, el astillero de Puerto Real, acondicionadas para realizar esta actividad en un período récord, figuran actualmente entre las más extensas y mejor equipadas de Europa.

Navantia se ha especializado en construir estos soportes para eólica marina. Son estructuras de más de 60 m que tienen que resistir en el agua un mínimo de 25 años, sometidas a condiciones adversas de erosión y corrientes. Además, deben soportar las posibles colisiones de barcos, evitando que el aerogenerador caiga mientras su estructura se deforma para minimizar los daños en el barco impactado. Asimismo, dentro de su área de eólica, la compañía fabrica subestaciones eléctricas marinas, que se instalan en alta mar y reciben la energía de los generadores y, tras transformarla, la envían a tierra para su consumo.

La puesta de largo de Navantia en eólica marina vino de la mano de Iberdrola, que le ha confiado la fabricación de jackets y subestaciones eléctricas para los parques de Wikinger, East Anglia One y Saint-Brieuc, siendo éste el último de los contratos firmados por la compañía en el sector de la eólica marina, y su mayor contrato en este segmento.