Se necesita resiliencia para impulsar las etapas finales de la transición energética, según un estudio

Se necesita resiliencia para impulsar las etapas finales de la transición energética, según un estudio

A medida que los países continúan su progreso en la transición energética limpia, es fundamental arraigar la transición en las prácticas económicas, políticas y sociales para garantizar que el progreso sea irreversible, según la última edición del informe Fostering Effective Energy Transition 2021 del Foro Económico Mundial.

En su décima edición, el informe, publicado en colaboración con Accenture, se basa en las ideas del Índice de Transición Energética (ETI) 2021. El índice compara a 115 países respecto al desempeño actual de sus sistemas energéticos en las tres dimensiones del triángulo energético: desarrollo y crecimiento económico, sostenibilidad ambiental, indicadores de seguridad energética y acceso, y su disposición para la transición hacia sistemas energéticos seguros, sostenibles, asequibles e inclusivos. El informe de este año utiliza una metodología ETI revisada, que tiene en cuenta los cambios recientes en el panorama energético mundial y la creciente urgencia de la acción contra el cambio climático.

Los resultados para 2021 muestran que 92 de 115 países rastreados en el ETI aumentaron su puntación agregado en los últimos 10 años, lo que afirma la dirección positiva y el impulso constante de la transición energética global.

Se realizaron importantes mejoras en las dimensiones de Sostenibilidad Ambiental y Acceso a la Energía y Seguridad. Ocho de las diez economías más grandes se han comprometido a alcanzar el objetivo de cero emisiones netas para mediados de siglo. La inversión global anual en la transición energética superó los 500.000 M$ por primera vez en 2020, a pesar de la pandemia. El número de personas sin acceso a la electricidad se ha reducido a menos de 800 millones, en comparación con 1.200 millones hace 10 años (2010). El aumento de la capacidad renovable ha ayudado en particular a los países importadores de energía a lograr beneficios simultáneos en materia de sostenibilidad ambiental y seguridad energética.

Sin embargo, los resultados también muestran que solo el 10% de los países pudieron obtener ganancias constantes y consistentes en su puntuación ETI agregada durante la última década. Esto resalta la complejidad inherente del desafío de la transición energética, como lo demuestra la falta de progreso medible en la dimensión de crecimiento y desarrollo económico, principalmente a través de las implicaciones fiscales, las dislocaciones del mercado laboral y los desafíos de asequibilidad resultantes de la transición energética. Además, la intensidad de carbono del mix energético ha aumentado en muchas economías emergentes de Asia y África subsahariana.

Las interrelaciones sociales, económicas y geopolíticas de la transición energética han expuesto la vulnerabilidad a los riesgos y trastornos sistémicos, que pueden amenazar el progreso de la transición energética. Este informe hace tres recomendaciones para mejorar la resiliencia del proceso de transición energética: (1) buscar una transición justa priorizando medidas para apoyar la economía, la fuerza laboral y la sociedad; (2) amplificar la electrificación mientras se exploran otras opciones para descarbonizar la industria; (3) atraer fuentes de capital diversificadas y resistentes de los sectores público y privado para financiar inversiones de varios años y de varias décadas.

Aspectos destacados por país del ETI 2021

El informe de este año rastrea el progreso durante la última década. La lista de los mejores países se ha mantenido consistente durante este período, gracias a atributos comunes como bajos niveles de subsidios a los combustibles fósiles, seguridad energética mejorada y un entorno regulatorio sólido para impulsar la transición energética. Los 10 principales países de la ETI 2021 son los países de Europa occidental y del norte. Suecia (1) lidera la ETI por cuarto año consecutivo, seguida de Noruega (2) y Dinamarca (3). Las 10 principales economías han logrado importantes mejoras en la sostenibilidad ambiental, específicamente en la disminución de la intensidad de carbono de su mix energético, respaldadas por un fuerte compromiso político e inversiones en la transición energética.

Reino Unido (7), Francia (9) y Alemania (18) son los únicos países del G20 entre los 20 primeros. Su progreso está respaldado por un sólido desempeño en la dimensión de sostenibilidad ambiental, aunque sus puntuaciones en crecimiento económico y desarrollo han retrocedido en la última década debido a los desafíos de asequibilidad.

Estados Unidos (24) e Italia (27) han mejorado en las tres dimensiones del triángulo energético, al tiempo que fortalecen su entorno propicio. Japón (37) registró mejoras moderadas en su puntuación ETI general, principalmente debido a fuertes disminuciones en el consumo de energía per cápita como resultado de mejoras en la eficiencia energética, aunque continúa enfrentando desafíos de seguridad energética debido al aumento de las importaciones energéticas.

China (68) e India (87), que en conjunto representan un tercio de la demanda mundial de energía, han logrado fuertes mejoras durante la última década, a pesar de que el carbón sigue desempeñando un papel importante en su mix energético. Las mejoras de China resultan principalmente de la reducción de la intensidad energética de la economía, el avance en la descarbonización del mix energético a través de la expansión de las energías renovables y el fortalecimiento del entorno propicio a través de inversiones e infraestructura. India se ha enfocado en mejoras a través de las reformas de los subsidios y un rápido acceso a la energía, con un fuerte compromiso político y un entorno regulatorio para la transición energética.

Entre los países exportadores de materias primas, Canadá (22), Australia (35), Rusia (73) y Arabia Saudita (81) son líderes a nivel mundial en las dimensiones de seguridad y acceso a la energía, debido a las abundantes reservas nacionales. Sin embargo, han mostrado trayectorias divergentes durante la última década. Australia ha mejorado su puntuación a través de aumentos sostenidos de inversión y de capacidad renovable, y la eliminación gradual del carbón. Rusia mejoró su puntuación debido al fortalecimiento del entorno propicio para la transición energética, aunque la adopción de energía renovable sigue siendo baja y las exportaciones de combustibles fósiles siguen siendo altas. Las puntuaciones de Canadá y Arabia Saudita disminuyeron marginalmente.