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El ‘Día de la Bioenergía en España’ volvió a celebrarse este año el 3 de diciembre, fecha que coincidió con el inicio del periodo a partir del cual la biomasa puede satisfacer toda la demanda energética del país hasta final de año. Por lo tanto, España se mantiene en los 28 días de autoabastecimiento energético solo con biomasa, similar al año anterior, por lo que cae al puesto 25 del ranking europeo, ahora también por detrás de Grecia y Bélgica, según las estadísticas de Bioenergy Europe.

El presidente de Asociación Española de Valorización Energética de la Biomasa (Avebiom), Javier Díaz, ha valorado negativamente este dato, ya que representa un avance de solo 0,9 días, lejos de los cuatro que han avanzado otros países europeos con similar potencial o menor. “España debería haber avanzado más, pero la falta de un decidido apoyo por parte de las administraciones ha frenado la progresión”.

Díaz ha reclamado al Gobierno de España que “tome medidas urgentes si quiere cumplir con los objetivos europeos para reducir la dependencia de las energías fósiles, altamente contaminantes, que desequilibran enormemente nuestra balanza de pagos nacional al no ser recursos endógenos como sí es la biomasa”.

Como es sabido, la Unión Europea ha fijado el objetivo de reducir un 80% las emisiones de gases de efecto invernadero en 2050, respecto a los niveles de 1990, y ha aprobado recientemente el incremento de la aportación de las energía renovables en el mix energético hasta un 32%.

El presidente de Avebiom, que ha reconocido las expectativas suscitadas por el nuevo Gobierno y la futura Ley de Cambio Climático y Transición Energética, ha recordado que la realidad es que “España pierde posiciones en Europa, cuando contamos con un gran potencial de recursos infrautilizados que, si se aprovecharan, el ‘Día de la Bioenergía en España’ se adelantaría al 25 de noviembre, una fecha muy próxima a la de la media europea (19 noviembre)”.

En España se aprovecha el 41% del crecimiento anual del stock de madera, porcentaje muy bajo si lo comparamos a la media europea (73%). “Se está produciendo una acumulación de madera en nuestros bosque que no solo frena el crecimiento potencial del sector, sino que además supone un alto riesgo de incendio cada verano”.

Y además de la madera, ha recordado Díaz, “España es rica en otros recursos, como son los provenientes de la agricultura (podas de olivo y de frutal o sarmientos), que no aprovechan prácticamente para usos bioenergéticos, ya que se queman como rastrojos generando emisiones sin control”.

Según datos del proyecto Biomasud Plus, España podría disponer de 625.600 toneladas equivalentes de petróleo (TEPs) procedentes de las podas de olivo, así como de 290.200 TEPs de sarmientos. Y además, podría contar con las 516.000 TEPs anuales procedentes de matorrales gestionados de forma sostenible, según información del proyecto Enerbiocrub y datos del MAPAMA.

Estos datos, según el presidente de Avebiom, ponen de manifiesto el “papel fundamental” que tiene la biomasa en la transición hacia la energía renovable. “La bioenergía es la fuente de las renovables más importante en Europa, ya que representa el 63% del total consumido, por delante ya del gas y del carbón, convirtiéndose en la primera fuente de energía autóctona”.

En este sentido, Díaz ha insistido en reclamar al Gobierno que promueva “el papel de la bioenergía como uno de los principales motores que nos permitan alcanzar los objetivos de la futura Ley de Cambio Climático y Transición Energética”.

Y en el caso de la generación eléctrica, dijo finalmente, “sería importante que se convocaran nuevas subastas, con el fin de que se pueda mantener la base de generación gestionable con esta tecnología cuando se vayan cerrando las térmicas de carbón, los ciclos combinados y las nucleares”.

La secretaría de Energía del Ministerio de Hacienda de la Nación ha informado de que el 15 de Noviembre se publicó en el Boletín Oficial la Resolución 100/2018 por la cual se convoca a los interesados a presentar ofertas para MiniRen/Ronda 3 del Programa RenovAr, con el objetivo de licitar 400 MW nuevos de potencia instalada de generación eléctrica de fuentes renovables.

Esta ronda tendrá como principal característica el aprovechamiento de las capacidades disponibles en redes de media tensión y el fomento del desarrollo regional del país.

El programa RenovAr MiniRen ofrecerá 400 MW de potencia en todo el país, para ser conectados en redes de media tensión de 13,2 kV, 33 kV y 66 kV. La potencia máxima permitida por proyecto será de 10 MW, mientras que la mínima de 0,5 MW.

La distribución por tecnología será de 350 MW para eólica y solar fotovoltaica, que competirán juntas con cupos por regiones y provincias; mientras que para pequeños aprovechamientos hidroeléctricos habrá disponibles 10 MW, para biomasa 25 MW, para biogás 10 MW y para biogás de relleno sanitario habrá 5 MW, sin región.

Al mismo tiempo, regirá un cupo máximo de 20 MW por provincia, excepto para Buenos Aires donde será de 60 MW. Es importante señalar que para esta Ronda no se permiten ampliaciones de centrales existentes.

Esta nueva etapa del Programa RenovAr apunta a sumar al desarrollo de los proyectos renovables el capital de actores no tradicionales del sector y obtener una ventaja económica para el sistema, gracias al ahorro en pérdidas por transporte y distribución de energía eléctrica y al desplazamiento de generación forzada con combustible alternativo (no gas). Al mismo tiempo, se produce una ventaja técnica eléctrica por la mejora general de calidad en líneas débiles.

Cronograma

El 27 de marzo de 2019 se hará la presentación de ofertas; el 7 de mayo se hará la calificación de las mismas y el 17 del mismo mes será el turno de la adjudicación de proyectos. Está previsto que la firma de contratos se realice en el período comprendido entre el 20 de mayo y el 8 de noviembre de 2019.

Los proyectos adjudicados firmarán un contrato de abastecimiento de energía eléctrica (PPA) con la Compañía Administradora del Mercado Mayorista Eléctrico S.A. (CAMMESA), del mismo modo que en las rondas anteriores, pero en esta oportunidad el acuerdo de adhesión al Fondo Fiduciario para el Desarrollo de Energías Renovables (FODER) garantizará tres meses de facturación para los proyectos contratados.

Los productores de hueso de aceituna, que facturan casi 51 millones de euros anuales, y la Asociación Española de Valorización Energética de la Biomasa (Avebiom) han solicitado formalmente al Ministerio de Agricultura que ‘normalice’ su uso como biocombustible y que sea catalogado como ‘subproducto energéticamente valorizable’, con el fin de dar cobertura legal a los protocolos que se llevan a cabo actualmente en todo el proceso de la cadena comercial.

Por parte de los productores han firmado esta solicitud los responsables de Cooperativas Agroalimentarias, que aglutinan al 98% de las almazaras cooperativas de toda España; la Federación Española de Industriales Fabricantes de Aceite de Oliva (Infaoliva), que agrupa al 80% de las almazaras industriales; y la Asociación Nacional de Empresas de Aceite de Orujo de Oliva (Aneo), que representa a las 45 extractoras de orujo que operan en España.

Calor en más de 100.000 hogares

El hueso de aceituna es utilizado actualmente como biocombustible de calefacción en más de 100.000 hogares, que se sitúan principalmente en Madrid, Andalucía, Castilla-La Mancha y Extremadura, según estimaciones de Avebiom.

A ellos se unen, además, un significativo número de granjas avícolas y de porcino, sobre todo en Andalucía y Cataluña; así como industrias del sector alimentario y edificios de uso colectivo, como hoteles, residencias de mayores, centros deportivos con piscinas climatizadas, colegios, consultorios médicos, casas consistoriales, edificios administrativos, etcétera.

420.000 toneladas anuales

En España, que cuenta con la mayor superficie del mundo dedicada al cultivo olivar (más de 2,6 millones de hectáreas), se producen anualmente 6,2 millones de toneladas de aceitunas que aportan 420.000 toneladas de hueso, de las que se comercializan 323.500 toneladas; el resto se consume en las propias almazaras y extractoras como fuente de calor para sus procesos.

La comercialización del hueso de aceituna como biocombustible genera un negocio de 50,7 millones de euros anuales. Una gran parte de la producción se vende a granel (283.500 toneladas), a un precio medio de 159 €/tm. Alrededor de 20.000 toneladas se comercializan en sacos de 15, 18, 20 y 25 Kg. y/o en ‘big bags’ (190 €/tm), principalmente para uso doméstico en entornos urbanos. Y otras 20.000 toneladas se destinan a la exportación (95 €/tm).

El 0,13% de la energía primaria

Desde el puntos de vista energético, las 420.000 toneladas de producción media anual de hueso de aceituna, para unos valores de humedad menores del 12% y un poder calorífico inferior (PCI) de 4,48 kWh/Kg (0,386 tep/tm), se estima que podrían generar 1.880,6 GWh/año (162.120 tep). Una cifra equivalente al 0,13% del consumo total de energía primaria de España.

Si las 323.500 toneladas de hueso de aceituna que se comercializan anualmente fueran sustituidas por combustible fósil, ello supondría un coste adicional de 145 millones de euros en gasoil de calefacción o de 71,6 millones de euros en gas.

El presidente de la Asociación Española de La Asociación de Valorización Energética de la Biomasa (Avebiom), Javier Díaz, ha asegurado que la biomasa de calefacción es “un elemento indispensable en cualquier estrategia de fomento de la economía circular en la actividad ordinaria de los ciudadanos, cuyo uso como biocombustible genera además efectos muy positivos en el cuidado del medio ambiente”.

Javier Díaz presentó el día 4 de Octubre el programa de actividades que ha organizado Avebiom, enmarcado dentro del programa de Subvenciones concedidas por el Ayuntamiento de Valladolid para Proyectos de Fomento de la Economía Circular en el municipio de Valladolid en 2017 y promovido por Agencia de Innovación y Desarrollo Económico de Valladolid.

La campaña diseñada por Avebiom, que Díaz calificó de “muy pedagógica y muy ambiciosa”, contempla la distribución de un total de 40.000 ejemplares de una publicación de 24 páginas, tamaño tabloide, en la que se explica qué es la biomasa de calefacción, cuáles son los distintos biocombustibles que hay en el mercado para uso doméstico e industrial, la expansión de las redes de calor, cuáles son las estufas y calderas más apropiadas para cada tipo de vivienda, el peso del sector de la biomasa en Europa y en España, así como algunos de los casos de éxito que se ha registrado recientemente en Valladolid.

De forma paralela tendrán lugar unas jornadas informativas —entre el 15 y el 19 de este mes— que, según el presidente de Avebiom, “se han concebido para acercarnos a los barrios de Valladolid y poder explicar directamente a los vecinos cuáles son las ventajas que ofrece la biomasa de calefacción y el ahorro que aporta a las familias, en comparación con los combustibles fósiles, con datos de casos reales de viviendas y comunidades de vecinos de esta ciudad”.

En las sesiones informativas, Javier Díaz explicará sobre el papel de la biomasa en la economía circular, mientras que el responsable del Observatorio Nacional de Calderas de Biomasa, Juan Jesús Ramos, dará a conocer cuáles son las mejores soluciones para una vivienda independiente y para una comunidad de vecinos.

La primera jornada estará dirigida especialmente a los profesionales y tendrá lugar el lunes 15 de octubre, a las 11.00 horas, en la Agencia de Innovación y Desarrollo Económico de Valladolid. Las siguientes se celebrarán del 16 al 19 en los centros cívicos de las Delicias, Huerta del Rey, Zona Sur y Parquesol.

Los ayuntamientos de diversas ciudades, entre ellos el de Madrid, han dado un paso adelante para mejorar el aire de sus habitantes. Desde APPA Renovables se aplaude la iniciativa de introducir medidas fiscales, como la bonificación en el Impuesto de Bienes Inmuebles (IBI), para la climatización renovable y se pide la misma bonificación para todas las tecnologías renovables para que la decisión la tomen proveedores y consumidores de acuerdo con criterios técnico-económicos y para garantizar máxima eficiencia de cada proyecto. Las soluciones de biomasa y geotermia para climatización se integran a la perfección en estas políticas al satisfacer las necesidades térmicas con sistemas renovables perfectamente compatibles con la calidad del aire de las ciudades.

El control de los costes energéticos ante la variabilidad del precio de los carburantes y los compromisos medioambientales son poderosas razones para el desarrollo renovable a nivel nacional. Sin embargo, las grandes concentraciones poblacionales tienen un motivo aún más importante para apostar por las tecnologías limpias: la salud de los ciudadanos. Según los últimos informes de la Agencia Europea de Medio Ambiente (AEMA) la contaminación atmosférica provoca cerca de 490.000 muertes en Europa y 31.530 en España.

En nuestro país, alrededor del 80% de la población vive en ciudades que son verdaderos sumideros energéticos, donde la mitad de la energía se consume en el sector residencial. En concreto, más del 20% del consumo energético nacional se destina a la climatización de los edificios, donde se utilizan fundamentalmente combustibles fósiles pues la penetración de renovables térmicas aún resulta testimonial en nuestro país.

Las renovables térmicas, además de ser necesarias para cumplir los objetivos de 2030 (el porcentaje del 32% en energía supera con creces toda la contribución del sistema eléctrico) son una herramienta de los ayuntamientos para mejorar la calidad de vida de sus ciudadanos y de avanzar hacia la transición energética de los núcleos urbanos.

En APPA Renovables se aplauden las iniciativas que buscan una climatización sostenible y renovable, que garantice altos valores de calificación energética y una mejor calidad del aire en las ciudades. En este sentido, es necesario que las medidas de los consistorios engloben a todas las tecnologías renovables para que cada ciudadano, en función de las características técnico-económicas existentes y sus necesidades energéticas, pueda escoger su solución renovable más adecuada. O bien una combinación entre las mismas, pues las renovables térmicas (biomasa, geotermia y solar) son tecnologías hibridables entre sí, consiguiendo de esta forma maximizar la eficiencia energética y económica del sistema de climatización resultante.

Los sistemas de biomasa son de bajas emisiones y perfectamente compatibles con los objetivos de calidad del aire de las ciudades. Estas soluciones pueden cubrir toda la demanda térmica, desde las calderas individuales hasta las grandes redes de calor, que contribuyen con una alta eficiencia a satisfacer las necesidades de calefacción renovable de varios conjuntos de edificios (bloques de viviendas, oficinas, polideportivos, etc.). Por último, los sistemas de intercambio geotérmico con bomba de calor combinan el uso de una energía renovable que está disponible en todo tipo de terreno con la alta eficiencia para generar calefacción, aire acondicionado y agua caliente sanitaria (ACS) en un mismo sistema.

Redes de climatización: solución perfecta para ciudades

La alta concentración y enorme difusión de puntos de emisión que ha provocado la instalación progresiva de calderas individuales en las ciudades puede dificultar el control de emisiones de los sistemas. Sin embargo, las redes existentes o planificadas son la punta de lanza de una práctica que debería ser habitual pues aúnan la eficiencia que suponen las grandes instalaciones. Un ejemplo de esto es la red de calor de Móstoles Econergía, que abastece de calefacción y ACS a 2.500 viviendas, aunque está previsto que pueda dar servicio a 4.000 viviendas más. Esta red, que utiliza astilla forestal, reduce un 15% el coste de ACS y calefacción y evita la emisión 9.000 toneladas de CO2.

Residuos: valorizando nuestra basura

Los residuos pueden ser de diversa índole: forestales, agrícolas, ganaderos, industriales y, por supuesto, urbanos. La valorización energética de la fracción orgánica de los residuos municipales nos permite obtener biogás que, tras acondicionarse para ser convertido en biometano, cuenta con unas características prácticamente idénticas al gas natural y puede usarse para satisfacer nuestras demandas de energía térmica, bien a través de la red de gas – inyectándolo, tal y como lo hace en Valdemíngómez el Ayuntamiento de Madrid – o bien usándolo directamente.

Geotermia: renovable y eficiente 24 horas al día los 365 días del año

Existen diversas soluciones que son muy eficientes para satisfacer nuestras necesidades térmicas. Sin embargo, con un objetivo ya acordado por la Unión Europea del 32% de renovables para 2030, es necesario que las renovables térmicas consigan penetrar realmente en las ciudades y pueblos de España. Los sistemas de intercambio geotérmico con bomba de calor podrían contribuir sustancialmente a ello. Sus condiciones de funcionamiento permanecen prácticamente constantes, dado que la temperatura del terreno permanece invariable a partir de una cierta profundidad lo que permite alcanzar elevados rendimientos estacionales (SPF) por encima de 4, que garantizan no solo la excelente eficiencia de estos sistemas de climatización sino el carácter renovable de los mismos. Al contrario que otros sistemas de climatización con bomba de calor, con valores estacionales de eficiencia significativamente menores, lo cual compromete el carácter renovable de los mismos.

La empresa pública de vivienda y urbanismo del Gobierno de Navarra ha iniciado ya los trámites para licitar la puesta en marcha y explotación de la Central de Calor de la Txantrea, un novedoso y ambicioso proyecto vinculado a la rehabilitación energética de este barrio pamplonés, que dará suministro a las redes de calor y agua caliente de más de 4.500 viviendas y varios edificios dotacionales, utilizando además la biomasa forestal como fuente de energía renovable.

El proyecto de Nasuvinsa está impulsado y arropado de forma transversal por tres equipos del Gobierno de Navarra –los departamentos de Desarrollo Económico, Derechos Sociales y Desarrollo Rural y Medio Ambiente que dirigen Manu Ayerdi, Miguel Laparra e Isabel Elizalde-, en cuanto que supone una innovadora iniciativa en materia de transición energética, rehabilitación de vivienda y sostenibilidad medioambiental, respectivamente.

En este sentido, la utilización de la biomasa forestal como fuente renovable de origen local, la introducción de la eficiencia energética en la rehabilitación de edificios o la reducción en un 80% de emisiones de gases de efecto invernadero en este ámbito son algunos de los factores que convierten a la Central de Calor de la Txantrea en un proyecto pionero en el Estado.

La sociedad pública de vivienda y urbanismo del Gobierno de Navarra ha publicado en el Boletín Oficial de Navarra (BON) el período de información pública, durante un mes, del anteproyecto de construcción y explotación de la red de calor en el barrio de la Txantrea, así como del estudio de viabilidad del posterior contrato de concesión.

Un proyecto vinculado a Efidistrict

Nasuvinsa ha pilotado en la Txantrea, en colaboración con el Ayuntamiento de Pamplona, el pionero proyecto Efidistrict de rehabilitación y regeneración energética integral –envolventes térmicas y renovación de redes-, cuyas primeras obras arrancaron hace ahora un año en una veintena de edificios de las agrupaciones de vivienda social de Orvina y que ahora ha duplicado su ámbito de actuación, extendiéndose a otras zonas del barrio. Esta novedosa intervención urbanística global, que contribuirá a transformar el barrio de la Txantrea, se complementa ahora con la licitación, instalación y explotación de una Central de Calor de inversión público-privada.

La central térmica estará ubicada en el acceso a Orvina por la Ronda Norte (PA-30) –en tres parcelas compartidas por los municipios de Pamplona y Burlada, que han sido elegidas por su ubicación y ser de titularidad pública- y, tras el proceso de licitación del proyecto, adjudicación de las obras y período de construcción, estará ya en pleno rendimiento en 2020, ampliándose a una segunda fase a partir de 2023. En la primera fase tendrá una capacidad de producción térmica de 14,5 MW y tres años después se duplicará hasta alcanzar los 29 MW.

Esta infraestructura alimentará inicialmente las redes de calefacción y agua caliente de más de la mitad de las 8.000 viviendas que integran la Txantrea, con vocación de extender también el suministro al resto del barrio y al municipio colindante de Burlada, así como a varios edificios asistenciales y de servicios situados en el entorno de la central, como el Centro Psicogeriátrico San Francisco Javier.

La central de la Txantrea implica en su conjunto una inversión total de más de 13,6 M€ entre las dos fases. La sociedad pública Nasuvinsa invertirá 6,4 M€ en obras y urbanización para poner en marcha el proyecto –con 3 M€ procedentes del fondo europeo Feder- y el resto de la inversión –otros 7,2 M€ en dos fases- correrá a cargo de la empresa que resulte adjudicataria en el procedimiento de licitación que se abrirá después del verano, que regulará el contrato de concesión para la construcción y explotación de la central por un período de 25 años. La concesionaria será retribuida directamente por medio del precio que abonen los vecinos usuarios de su servicio y, a su vez, abonará a Nasuvinsa un canon anual por la explotación.

Los beneficios del uso de la biomasa

El proyecto destaca especialmente por la utilización de la biomasa forestal como combustible de generación energética en un 90% -el máximo en este tipo de instalaciones- y la central se servirá de gas natural únicamente en el 10% restante, de forma subsidiaria y como alternativa para cubrir los principales picos de demanda. La biomasa como fuente de energía renovable, alternativa a los actuales combustibles fósiles como el gasóleo o el gas, permite disminuir la dependencia energética exterior, además de considerarse neutra en emisiones de CO2 y de facilitar la generación de empleo local en el ámbito rural.

El uso de la biomasa como combustible proporcionará una calificación energética A para todas aquellas viviendas que se conecten a la red de calor de esta nueva central, lo que supone, teniendo en cuenta que los edificios de este ámbito fueron construidos antes de 1980, la mejora de al menos una letra en la escala.

Además, el volumen de biomasa que se estima requerirá la central térmica de la Txantrea para su funcionamiento rondará entre las 6.000 y 13.000 toneladas anuales, lo que va a permitir la creación de una cadena logística estable que garantizará unos ingresos importantes a las entidades locales suministradoras de recursos forestales implicadas en el proyecto.

En cuanto a los beneficios ambientales, la centralización de la producción térmica de la Txantrea en una sola infraestructura va a permitir la supresión de 15 puntos de emisión de GEI situados entre las viviendas del interior del barrio –reduciéndolas a 13.000 tCO2eq, lo que supone una disminución del 80%-, además de otras ventajas relacionadas por la gestión del ahorro de consumo energético o la utilización de una fuente renovable.

En cuanto a la red de distribución de calor, el proyecto de la Txantrea contempla desplegar 4,5 km de trazado, que puede ir ampliándose en función de la demanda, enterrado en una zanja que transportará la energía desde la central de producción hasta los puntos de intercambio en los edificios o grupos de calor existentes. La misma zanja dispondrá de canalizaciones para el paso de cableado de fibra óptica que permitirá monitorizar el funcionamiento de la central, tanto de la red como de los puntos de entrega de energía a los clientes en tiempo real.

Informe anual del Observatorio de la Biomasa (AVEBIOM)

El sector de la biomasa generó en Galicia un negocio de 77,2 M€ en 2017, como consecuencia del importante incremento registrado en la instalación de nuevas estufas y calderas tecnológicamente avanzadas, de acuerdo con los datos manejados por la Asociación Española de Valorización Energética de Biomasa, Avebiom.

Al cierre de 2017 operaban en Galicia un total de 15.028 estufas y calderas de biomasa de calefacción ‘tecnificadas’, el 24,5% más que el año anterior, incremento que se sitúa 1,5 puntos por encima de la media nacional (23%). Este aumento se ha trasladado a la cifra de negocio generado, que se elevó casi un 6% en 2017, a pesar de los crecimientos negativos, en comparación con el ejercicio anterior, registrados en A Coruña y Pontevedra, claramente compensados en el cómputo autonómico por los datos de Lugo (6,3%) y sobre todo de Ourense (34%).

Más de 600 empleos

La actividad productiva que despliega el sector en torno a los equipos de biomasa tecnológicamente más avanzados se estima que emplea a 602 personas en Galicia, sobre todo en la venta e instalación de estufas y calderas de mayor eficiencia, mantenimiento de equipos y suministro de combustibles (astilla de madera, pellet y otros tipos de biomasa).

La cifra de empleo alcanzada a finales de 2017 representa un incremento anual del 13,5%, lo que se sitúa ligeramente por debajo de la media estatal de los últimos años, que crece a tasas del 15% (más de mil nuevos puestos de trabajo cada año).

Según las estimaciones del informe elaborado por Avebiom, el sector de la biomasa emplea en Galicia a unas 600 personas más, vinculadas a la actividad tradicional (aprovechamiento de la leña) y a la generación eléctrica con biomasa de origen forestal o agroalimentario.

Lucha contra el cambio climático

En cuanto a la potencia instalada total, en Galicia se elevó hasta los 673,3 MW en 2017, un 12% más que el año anterior, lo que está permitiendo generar un volumen de energía térmica estimado en 95,6 kTEP, un 9,3% más.

Esta mayor sustitución de la biomasa por el consumo gasóleo de calefacción (111,4 millones de litros) ha permitido también una menor emisión de gases de efecto invernadero, que se estima en 295.607 de toneladas de CO2, contribuyendo así a la lucha contra el cambio climático evitando la contaminación que producen 197.072 vehículos durante un año.

“Una realidad imparable”

El presidente de Avebiom, Javier Díaz, ha asegurado que “la evolución del sector durante los últimos años pone de manifiesto que la biomasa térmica es ya una realidad imparable en Galicia y prácticamente en toda España”.

Y es una realidad imparable —añadió— por un conjunto de factores, entre los cuales quiero destacar dos. Por un lado, los importantes avances tecnológicos que se han producido, en respuesta a la demanda de confortabilidad que reclama el consumidor de nuestro tiempo. Y por otro, la oferta tan competitiva de la biomasa en precios, ya que una familia puede ahorrarse actualmente hasta un 66% del coste anual en calefacción con respecto a los precios del gasóleo”.

Además, dijo, “no podemos pasar por alto el valor añadido del empleo que genera el sector, no solamente por el número de puestos de trabajo que se crea año tras año, lo cual es importante en sí mismo, sino porque se trata de nuevos empleos en el ámbito rural, que permiten fijar población y dinamizar economías en declive desde hace muchos años”.

Más de 855 M€ en España

En el conjunto de España, el sector de la biomasa de calefacción tecnológicamente más avanzado generó en 2017 un negocio de 855,5 M€, un 9% más que el año anterior, así como la creación de más de mil empleos, un 15% más.

Al cierre de 2017 operaban en España 244.197 instalaciones de calefacción alimentadas con biomasa, 46.027 más que el año anterior (23%). El mayor incremento de las instalaciones de calefacción con biomasa se ha visto impulsado por la venta de las modernas estufas de pellet, que solo en 2017 se elevó hasta las 42.728 unidades. Esta cifra de ventas, que supone un nuevo récord, representa un incremento anual del 19%.

El sector de la biomasa emplea en España a 17.360 personas, según los datos del Observatorio de la Biomasa. De ellos, aproximadamente el 50% (8.650) corresponde a los puestos de trabajo que ha generado la actividad en calefacción tecnológicamente más avanzada y la venta de equipos de mayor eficiencia. El resto, 8.710 empleos, se sitúan en la actividad más tradicional, vinculada al aprovechamiento de la leña, así como a la generación eléctrica con biomasa de origen forestal o agroalimentario.

La Consejería de Agricultura, Pesca y Desarrollo Rural de la Junta de Andalucía y Corporación Tecnológica de Andalucía (CTA) participan, junto a otros seis socios, en el proyecto europeo ICT-BIOCHAIN, financiado por la iniciativa conjunta BioBased Industries (BBI), en el marco de Horizonte 2020 para impulsar la digitalización de las cadenas de suministro de biomasa. La reunión de lanzamiento del proyecto se celebró a finales de junio en Bruselas (Bélgica).

La biomasa es un recurso biológico renovable que puede utilizarse como fuente de compuestos químicos, bioquímicos y bioenergía que sustituyan a aquellos basados en el petróleo y sus derivados, favoreciendo así el desarrollo de la bioeconomía.

El proyecto ICT-BIOCHAIN cuenta con un presupuesto cercano a 1 millón de euros, con plazo de ejecución de dos años y un incentivo de casi 950.000 euros aportado por la iniciativa conjunta Bio-Based Industries Joint Undertaking (BBI JU) en el marco del programa europeo para la innovación e investigación Horizonte 2020 (H2020).

Liderado por la Consejería de Agricultura de la Junta de Andalucía, el proyecto ICT-BIOCHAIN cuenta con 8 socios de 5 países europeos (España, Irlanda, Finlandia, Alemania y Reino Unido), entre los que se encuentran el prestigioso instituto alemán de investigación aplicada Fraunhofer y el también reconocido centro de investigación finlandés VTT.

En 2016, la UE seleccionó 6 “regiones modelo de demostración” para liderar el camino hacia la producción de químicos sostenibles, entre las que se encuentran Andalucía y sudeste de Irlanda. El proyecto ICT-BIOCHAIN utilizará Andalucía y el sudeste de Irlanda como regiones piloto para desarrollar Digital Innovation Hubs o centros de innovación digital que promuevan la aplicación de las TIC, la IoT (internet de las cosas) y la industria 4.0 a las cadenas de suministro de biomasa, de forma que ésta resulte más sostenible y a precios competitivos, lo que ayudará al despliegue de la bioeconomía en la Unión Europea.

El proyecto ICT-BIOCHAIN construirá redes con otras regiones clave para el desarrollo de la bioeconomía europea, proporcionando una hoja de ruta y capacitación que promueva la implantación de más centros digitales de innovación para el sector de base biotecnológica en Europa.

El término bioeconomía hace alusión a una economía derivada de la producción de recursos biológicos renovables y la conversión de estos recursos y los flujos de residuos en productos con valor añadido, como piensos, bioproductos o bioenergía. La bioeconomía se ha convertido en un concepto clave para un desarrollo sostenible y surge como respuesta a los diferentes retos a los que la sociedad actual debe hacer frente, como la garantía de suministro y reparto justo de los alimentos, la mitigación de los efectos del cambio climático y la reducción de la dependencia de combustibles fósiles.

Estrategia Andaluza de Bioeconomía

El proyecto ITC-Biochain entronca directamente con la apuesta del Gobierno andaluz por una cuestión que tiene su plasmación última en la Estrategia de Bioeconomía Circular 2030, que en la actualidad se encuentra en fase de información pública. Se trata de una herramienta que da respuesta a grades desafíos tales como la alimentación de una población creciente, garantizar el suministro y reparto justo de los alimentos o la mitigación de los efectos del cambio climático y la reducción de la dependencia de combustibles fósiles.

Con un marco temporal hasta 2030 y un presupuesto de 1.478 millones de euros, la Estrategia de Bioeconomía plantea un total de 39 actuaciones, entre las que destacan la puesta en marcha de un clúster de bioeconomía y la creación de una comisión interdepartamental para el impulso y seguimiento de medidas y acciones. A esto se unen la creación de un observatorio de bioeconomía, el desarrollo de una metodología para cuantificar y cualificar los recursos biomásicos, la creación de un distintivo para identificar los productos y procesos de la bioeconomía y la apertura de un sitio web específico.

Quién es quién en el proyecto

La BBI JU, entidad que financia el proyecto, es un partenariado público privado (Public-Private Partnership o PPP por sus siglas en inglés) que aglutina a la Comisión Europea y las principales industrias europeas relacionadas con la bioeconomía y que dispone de un presupuesto propio para movilizar proyectos, financiado en parte por capital privado y en parte por el programa marco H2020 de la UE. En este partenariado público-privado, la industria está representada a través del consorcio BIC (BioIndustries Consortium), del que CTA es miembro desde 2017.

En el proyecto ICT-BIOCHAIN, CTA desarrolla un papel de facilitador regional para la implementación del Digital Innovation Hub en colaboración con la Consejería de Agricultura, coordinara del proyecto, y promoverá su funcionamiento para que resulte fructífero.

Los socios del proyecto son:
– Consejería de Agricultura, Pesca y Desarrollo Rural de la Junta de Andalucía – España
– Fundación Corporación Tecnológica de Andalucía (CTA – España)
– Irish Bioeconomy Foundation CLG – Irlanda
– Institute of Technology Tralee – Irlanda
– Teknologian Tutkimuskeskus VTT Oy – Finlandia
– Fraunhofer Gesellschaft – Alemania
– Sustainable Innovations Europe SL – España
– University of Strathclyde – Reino Unido

UNIÓN POR LA BIOMASA, ha presentado el Balance Socioeconómico de las Biomasas en España 2017-2021. Este estudio, elaborado por Afi, revela que el balance actual de las biomasas en España es positivo y alcanza los 1.323 M€. Sin embargo, pone de manifiesto que con un rediseño de los incentivos para el sector se podrían generar 12.596 empleos adicionales (hasta un total de 45.541) y se podría alcanzar un balance positivo anual de 2.147 M€ en 2021.

El Balance Socioeconómico de las Biomasas en España 2016-2021 ha sido elaborado por Analistas Financieros Internacionales – AFI. Esta empresa de consultoría ha estado representada en la presentación por Pablo Hernández, consultor del área de Economía Aplicada y Territorial. Por parte de las 37 entidades integradas en Unión por la Biomasa han estado presentes Jordi Aguiló, presidente de APPA Biomasa, Pedro Barato, presidente de ASAJA (Asociación Agraria de Jóvenes Agricultores), y Patricia Gómez, gerente de COSE (Confederación de Organizaciones de Selvicultores de España).

El estudio presentado realiza un diagnóstico del actual uso que se realiza en España de la biomasa, tanto para generación eléctrica como térmica, y cuantifica el valor económico, social y medioambiental de este sector. A continuación, se diseña un escenario de evolución de la biomasa en nuestro país, basado en los objetivos del Plan de Acción de Energías Renovables (PANER 2011-2020), que implicaría incrementar 550 MW de biomasa eléctrica (biomasa sólida, biogás y fracción orgánica de los residuos municipales – FORM) y 800 ktep de biomasa térmica.

Es necesario transmitir al Gobierno que apostar por la biomasa no le cuesta dinero al país. Al contrario, un incremento de 173 M€ en el marco retributivo supondría que la biomasa aumentaría el balance positivo en 824 M€ en el período 2016-2021, creando cerca de 12.600 empleos adicionales”, ha destacado Jordi Aguiló, presidente de APPA Biomasa. “La inversión en biomasa es una inversión muy rentable para España”, ha concluido Aguiló durante la presentación del estudio.

Situación actual de las biomasas

En España, la biomasa representa un porcentaje muy modesto en el mix de generación eléctrica. Del total de la producción nacional de energía eléctrica en 2016, la biomasa, el biogás y la FORM solo suponen un 2,1% del total. El crecimiento entre 2010 y 2017 ha sido prácticamente nulo.

En lo referente a la generación térmica, España consume significativamente menos biomasa que la media UE-28. De acuerdo con el informe EurObserv’ER de diciembre de 2017, España ocupa la posición 22 de la UE-28 en consumo de energía procedente de biomasa sólida per cápita (0,114 tep/hab). A pesar de la abundancia de recursos autóctonos, los combustibles fósiles son ampliamente utilizados tanto en edificaciones como en industrias, en detrimento de otras fuentes de generación sostenibles y autóctonas como la biomasa.

El análisis del valor económico, social y medioambiental de las biomasas concluye que esta forma de energía genera un balance positivo de 1.323 M€, como diferencia entre la aportación a las arcas públicas y ahorros medioambientales (emisiones de CO2 y prevención de incendios) y la retribución específica percibida por la actividad.

Gran potencial biomásico en España

Este bajo uso de la biomasa contrasta con el gran potencial que tenemos. España es el tercer país europeo por recursos absolutos de biomasa forestal (sólo por detrás de Suecia y Finlandia) y el séptimo en términos per cápita. Cuenta con una superficie forestal de 27.664.674 ha (57% del total), y es el país de Europa con mayor incremento de bosques, con un ritmo de crecimiento anual del 2,2%, muy superior a la media de la UE (0,51%).

España es -sin duda- un país forestal, y nuestros montes demandan que se les gestione de manera sostenible consiguiendo valorizar el grandísimo stock acumulado de biomasa, contribuyendo de esta forma a evitar los enormes incendios forestales que cado año asolan nuestro país” ha declarado Patricia Gómez, gerente de COSE.

Por otra parte, España es el principal productor de aceite de oliva del mundo (1.401.600 t en la campaña 2015-2016, muy por delante de Italia con 474.000 t) y ha alcanzado el primer puesto en la producción de ganado porcino en Europa, generando más de 50 millones de toneladas anuales de purines. Sin embargo, se encuentra a la cola en el ranking europeo por aprovechamiento de los recursos forestales y agroganaderos en la generación de energía eléctrica, térmica, biogás/biometano y valorización de la fracción orgánica de los residuos municipales (FORM).

La Transición Energética debe ser para España una oportunidad para la creación de empleo. La biomasa ofrece un amplio abanico de oportunidades profesionales, especialmente en zonas rurales con riesgo de despoblamiento que suelen coincidir con aquellas zonas con gran cantidad de recursos biomásicos”, ha explicado Pedro Barato, presidente de ASAJA. “Con un pequeño impulso podemos crear cerca de 12.600 nuevos empleos en apenas tres años”, ha concluido Barato.

La valorización energética de la biomasa es una alternativa eficiente y sostenible a la urgente necesidad de reorientar el modelo productivo hacia un modelo circular basado en la bioeconomía. El tratamiento de todo tipo de residuos permite mitigar emisiones de gases contaminantes, evitar el deterioro de ecosistemas y reducir el riesgo de incendios. La biomasa anualmente contribuye al medioambiente en 334 M€, como mínimo, por el CO2 evitado (por sustitución y vertido), así como en 150 M€ por el ahorro en prevención y extinción de incendios.

Tres años para aumentar un 62% los beneficios para la sociedad

Un escenario posibilista, basado en los objetivos vinculantes de participación de la biomasa para la generación energética y en un rediseño del sistema de incentivos para el sector, permitiría incrementar 550 MW de biomasa eléctrica (biomasa sólida, biogás y fracción orgánica de los residuos municipales – FORM) y 800 ktep de biomasa térmica, lo cual traería consigo un incremento de la aportación económica de las biomasas, así como una contribución a otros objetivos decisivos de equilibrio medioambiental, con un incremento del ahorro de 824 M€ (+62%) en 2021 sobre el balance actual positivo de 1.323 M€:

  • Incremento en el valor agregado bruto (VAB) total de las biomasas de 1.623 M€, alcanzando los 4.355 M€ en 2021 (0,4% del PIB).
  • Aumento del empleo total, hasta los 45.541 puestos de trabajo, con la creación de 12.596 puestos de trabajo totales, derivados tanto de la operación y mantenimiento de las plantas, los subprocesos, como de la construcción de nueva potencia, así como los efectos inducidos en el conjunto de la economía.
  • Incremento de 677 M€ de recaudación fiscal por IRPF, IVA, Cotizaciones Sociales e Impuesto de Sociedades, hasta los 1.777 M€.
  • Ahorro de 36 M€ adicionales en prestaciones por desempleo evitadas.
  • Ahorro adicional en emisiones de dióxido de carbono por valor de 205 M€ con respecto a la situación actual (tanto emisiones evitadas por sustitución de combustibles fósiles como por emisiones por evitación de vertido y abandono).
  • Aumento del ahorro en prevención y extinción de incendios de 80 M€.

Medidas necesarias para alcanzar el potencial

Las principales medidas a implementar para conseguir que el sector avance, se pueden resumir en las siguientes:

  • Creación de una Comisión Interministerial permanente con representación o participación periódica de las Comunidades Autónomas y del sector en la que se aborde el desarrollo del sector español de la biomasa en su conjunto, desde los ámbitos energético, agrícola, forestal, ganadero, industrial, residuos municipales, desarrollo rural y medioambiental; siempre de manera coordinada con los gobiernos autonómicos y sus políticas.
  • Establecimiento, con urgencia, de un marco normativo específico que, adicionalmente a la consideración de energía renovable, reconozca las singulares aportaciones sociales, económicas y medioambientales que esta energía limpia genera en los sectores agrícola, ganadero y forestal.
  • Valoración por parte de los agentes decisores de la importancia estratégica de la biomasa para el país, al contribuir a los objetivos de numerosas políticas medioambientales y socioeconómicas en base a la generación energética. El mercado de producción energética no puede basarse en criterios exclusivamente de coste marginal de producción.
  • Cumplimiento de los objetivos 2020. En caso de mantener el sistema de subastas, las mismas deberían garantizar el cumplimiento de dichos objetivos. Para ello el diseño de las subastas debería orientarse hacia un modelo de diferenciación por tecnologías para permitir el desarrollo de instalaciones de biomasa, biogás y fracción orgánica de residuos municipales (FORM).
  • Ampliación del número de horas máximo de producción para las instalaciones de biomasa que ya están en funcionamiento (inversiones ya acometidas). De esta manera producirían el número de horas máximo para el que fueron dimensionadas (más de 8.000 h/año). Derecho a la percepción de retribución a la operación (Ro) por encima de las 6.500h.
  • Identificación de la biomasa para generación eléctrica como complemento natural al resto de tecnologías renovables, como energía renovable 100% gestionable, capaz de controlar su producción de energía eléctrica en todo momento y capaz de aportar energía de carga base.
  • Valoración de la biomasa como elemento coadyuvante clave para la transición energética al contar con un balance neutro de CO2 y ahorro sustancial de emisiones difusas (las más complicadas de evitar y las que suponen enorme coste al país).
  • Coherencia fundamental entre las políticas que se implementen en materia energética, medioambiental y fiscal. Imprescindible que las políticas energéticas relativas a la biomasa se desarrollen siempre en congruencia con los objetivos medioambientales.
  • Puesta en valor de las importantes externalidades positivas que genera el sector de las biomasas en múltiples ámbitos esenciales para el país, tales como los beneficios medioambientales y socioeconómicos: empleo, dinamización y bioeconomía.
  • Avance en paralelo de la biomasa eléctrica y térmica, pues están completamente vinculados y son compatibles.

La Asociación Española de Valorización Energética de la Biomasa, AVEBIOM, ha recibido con satisfacción el acuerdo alcanzado por el Consejo y la Comisión Europea sobre la Directiva de Energías Renovables II (RED II), que fija el objetivo de renovables para 2030 en el 32%, por encima del que defendían los gobiernos (27%), aunque tres puntos por debajo de lo que pretendía el Parlamento Europeo.

AVEBIOM se une a la satisfacción de las asociaciones europeas de climatización y refrigeración renovable (AEBIOM, EHPA, EGEC, ESTIF) por el acuerdo logrado, ya que da vida a la primera disposición dedicada a calefacción y refrigeración en la legislación de la UE”, explica su presidente, Javier Díaz. La climatización y refrigeración representan actualmente la mitad del consumo final de energía de la UE.

La Directiva establece un aumento anual de 1,3 puntos porcentuales para calefacción y refrigeración, con un 40% de flexibilidad en el calor residual. “Aunque es un primer paso positivo, el compromiso final en la proporción de renovables en climatización y refrigeración carece de ambición real en un contexto donde podrían ofrecer mucho más y llegar a un sector 100% renovable en 2050”, lamenta Javier Díaz.

AVEBIOM echa en falta, además, “que el objetivo no se corresponda con obligaciones vinculantes para los Estados miembros”. El acuerdo proporciona un marco de acción, pero “no es lo suficientemente ambicioso como para cumplir los objetivos de la UE a mediados de siglo para limitar el calentamiento global a 1,5° C”, subraya Díaz.

Este objetivo —añade— debe complementarse con un marco coherente que evite los subsidios a las tecnologías fósiles y el bloqueo de la infraestructura de combustibles fósiles”. En concreto, deberían fijarse los precios del carbono para replicar el éxito de los países pioneros y garantizar la igualdad de condiciones. “Las próximas negociaciones sobre la regulación de la gobernanza deben basarse en esta disposición confirmando la inclusión de H&C en las estrategias de descarbonización a largo plazo y abriendo la plataforma de financiación de relleno de huecos en proyectos descentralizados de H&C renovables”, agrega.

Biomasa sólida

AVEBIOM ha trabajado, a través del Grupo de Sostenibilidad de la Asociación Europea de la Biomasa (AEBIOM), para introducir criterios de sostenibilidad en el ámbito de la UE como una forma de garantizar la confianza del mercado, manteniendo el mismo nivel de igualdad para el sector.
Siempre habrá quienes se quejen sobre los criterios establecidos, pero —añade— la realidad es que, por primera vez, los legisladores europeos han establecido una hoja de ruta de sostenibilidad para el sector de la bioenergía sólida”.

AVEBIOM valora positivamente los criterios establecidos, el enfoque basado en el riesgo y que las plantas de menos de 20 MW de potencia térmica bruta queden exentas. Unas exigencias que garantizan que la biomasa se produzca de forma sostenible, independientemente de su origen geográfico, sin crear una carga administrativa innecesaria en instalaciones pequeñas y en países con un buen sistema de gestión forestal. El 12% de las instalaciones de biomasa tienen más de 20 MW, pero son responsables del consumo del 75% de la biomasa, según los datos de AEBIOM.

No obstante, AVEBIOM lamenta que los Estados miembros puedan adoptar criterios nacionales adicionales, que pueden generar distorsiones en el mercado. “Esperamos que no terminemos con 28 sistemas diferentes después de un esfuerzo tan constructivo logrado a nivel europeo”, concluye Javier Díaz.