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Siemens ha enseñado hoy en Barcelona a más de 100 clientes cómo se puede lograr hasta un 30& de ahorro de costes por la reducción del consumo energético en una planta de producción. Gracias a su herramienta de digitalización Energy Management PRO, empresas como Pikolín o Clariant ya han logrado un mejor rendimiento de la energía en sus instalaciones.

La energía representa más del 10 por ciento de los costes totales de una planta de producción y puede alcanzar el 40 por ciento en el caso de industrias con un consumo intensivo de energía. Para atenuar estos costes, SIMATIC Eenrgy Managament que monitoriza el consumo de una planta de producción y realiza un minucioso análisis de eficiencia energética a través de SIMATIC Energy Suite para mejorar la productividad de la planta.

La solución de Siemens cumple además con la nueva normativa de eficiencia energética para la industria gracias a la Certificación ISO 50001, 50003 y 50006 y permite hacer un análisis pormenorizado de cuál es el coste de energía en la fabricación de un determinado producto. Esta tecnología también se puede adquirir en versión App para que, a través de un sistema intuitivo, se puede controlar desde el móvil la estrategia de eficiencia energética de toda una planta de producción.

La solución SIMATIC Energy Management PRO es totalmente compatible en la obtención de datos energéticos con la familia de productos Siemens como SIMATIC WinCC, SIMATIC PCS7 y SIMATIC PLCs.

La transición energética exige multiplicar por más de 10 la energía solar y por 5 la energía eólica en combinación con otras medidas tecnológicas para limitar el calentamiento global muy por debajo de 2 °C y alcanzar los objetivos del Acuerdo de París, según el último informe Perspectivas de transición energética: suministro y consumo energético de DNV GL. El informe establece que la transición energética avanza a un ritmo mayor del esperado, aunque todavía es demasiado lenta como para limitar el aumento global de las temperaturas muy por debajo de 2 °C, según lo establecido en el Acuerdo de París.

Al ritmo previsto, las predicciones de DNV GL apuntan a un mundo que probablemente será 2,4 °C más cálido a final de este siglo en comparación al final de período preindustrial. Ya existe la tecnología para limitar suficientemente las emisiones para alcanzar el objetivo climático. Lo que hace falta para garantizarlo son decisiones políticas de gran calado.

DNV GL recomienda adoptar las siguientes medidas tecnológicas para cerrar la brecha de las emisiones, es decir, la diferencia entre el ritmo previsto al que nuestro sistema reducirá las emisiones de carbono y el ritmo que debemos alcanzar, y limitar así el calentamiento global muy por debajo de los 2 °C establecidos en el Acuerdo de París.

Esta combinación de medidas incluye:

1. Aumentar la energía solar en más de diez veces hasta los 5 TW y la eólica cinco veces hasta 3 TW de aquí a 2030, lo que serviría para satisfacer el 50 % del consumo mundial anual de electricidad.
2. Multiplicar por 50 la producción de baterías para los 50 M de vehículos eléctricos necesarios cada año hasta 2030, junto con inversiones en nuevas tecnologías para almacenar el exceso de energía eléctrica y soluciones para que nuestras redes eléctricas asimilen el flujo cada vez mayor de energía solar y eólica.
3. Crear nuevas infraestructuras para recargar vehículos eléctricos a gran escala.
4. Invertir anualmente más de 1,5 MM$ para la expansión y el refuerzo de las redes eléctricas hasta 2030, lo que incluye redes de ultraalta tensión y soluciones amplias de adaptación a la demanda para equilibrar la cantidad variable de energía eólica y solar.
5. Aumentar la eficiencia energética mundial en un 3,5 % anual en la próxima década.
6. Hidrógeno verde para calefactar edificios e industrias, transporte de combustible y utilizar el exceso de energías renovables en la red energética.
7. Para el sector de la industria pesada: aumento de la electrificación de los procesos de manufacturación, incluyendo la calefacción eléctrica; fuentes renovables in situ combinadas con soluciones de almacenamiento;
8. Tecnologías de bomba de calor y mejora del aislamiento.
9. Expansión masiva del ferrocarril tanto para los desplazamientos en el ámbito urbano como para el transporte de pasajeros y mercancías a larga distancia.
10. Implantación rápida y amplia de instalaciones de captación, utilización y almacenamiento de carbono.

El impresionante ritmo de la transición energética sigue su curso. El informe de DNV GL prevé que, en 2050, la producción de energía solar fotovoltaica y energía eólica será de 36 000 TW/h anuales, más de 20 veces la producción actual. India y la región de la Gran China contarán con la proporción más amplia de energía solar a mediados de siglo, con un 40 % de la cuota de capacidad fotovoltaica global instalada en China, seguida por el subcontinente indio con un 17 %.

A nivel global, según el informe, la energía renovable supondrá casi el 80 % de la electricidad mundial en 2050. La electrificación aumentará el uso de bombas de calor y hornos de arco eléctrico e impulsará una revolución de los vehículos eléctricos, que representarán el 50 % de las ventas de coches nuevos en 2032.

A pesar de este ritmo veloz, la transición energética no es lo suficientemente rápida. Las previsiones de DNV GL dan la voz de alarma sobre que, para un límite de calentamiento de 1,5 °C, el presupuesto de carbono restante se habrá agotado ya en 2028, con un exceso de 770 Gt de CO2 en 2050.

El informe demuestra también que la transición energética es económica: el mundo gastará una proporción cada vez menor del PIB en energía. El gasto mundial en energía equivale actualmente al 3,6 % del PIB. pero se reducirá a un 1,9 % en 2050. La razón cabe encontrarla en la reducción de los costes de las renovables y otras eficiencias que permitirán invertir más para acelerar la transición.

DNV GL hace un llamado a los 197 países que firmaron el Acuerdo de París para que, con metas ambiciosas, aumenten y cumplan con sus contribuciones determinadas a nivel nacional (CDN) en 2020. Echando un vistazo a las primeras CDN enviadas a la secretaría de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, el 75 % de ellas hacen referencia a energías renovables y el 58 % a eficiencia energética. DNV GL hace un llamamiento a los dirigentes políticos para lograr que estos porcentajes alcancen el 100 % en las segundas CDN.

Schneider Electric ha implementado un conjunto de soluciones tecnológicas para hacer, del Hospital Fraternidad-Muprespa Habana, uno de los más sostenible del mundo. En conjunto, estas soluciones mejoran la eficiencia energética de los equipos, reduciendo incidencias, costes y consumo energético, y redundando, además, en un mayor confort y seguridad para los pacientes y el personal del hospital, y garantizando la continuidad del servicio en todo momento, sobre todo en las zonas de quirófano.

Fraternidad-Muprespa cuenta con una red de 122 centros asistenciales en toda España, entre ellos el Hospital del Paseo de La Habana en Madrid, dedicado a los accidentes de trabajo. Este Hospital ha abierto sus puertas en marzo de 2019, con una superficie de 14.000 metros cuadrados. Desde el principio, el Hospital se proyectó como un edificio puntero en eficiencia energética mediante el uso de las últimas tendencias tecnológicas.

El conjunto de soluciones adoptadas le han permitido un ahorro económico en su consumo energético del 43% y la obtención de la certificación LEED Healthcare PLATINO, concedido por la prestigiosa entidad estadounidense US Green Building Council. Es el único hospital de España y uno de los 4 en todo el mundo en haberlo conseguido.

La gestión de todas las instalaciones y las medidas de ahorro energético están controladas por varios sistemas de la compañía Schneider Electric, entre las que destaca su sistema de gestión de edificios (BMS) y EcoStruxure Building Operation, que permite monitorizar los datos energéticos claves del edificio.

Mediante las soluciones de Schneider Electric implementadas en el edificio, se pueden controlar el alumbrado, el sistema de refrigeración, la climatización, los dispositivos de detección de incendios y el parque fotovoltaico de renovables, entre otros sistemas. Tal control proporciona datos 24/7 en tiempo real del estado de la instalación eléctrica y del consumo generado y permite tomar decisiones y poder actuar en base a los datos recogidos, para lograr una mayor eficiencia energética y productividad. Además, la instalación genera alarmas y permite un mantenimiento preventivo, lo que permite actuar rápidamente para prevenir posibles incidencias.

De izquierda a derecha, Jose Domínguez Abascal, Secretario de Estado de Energía, Jose Luis Rodriguez Zapatero, Presidente de España 2004-11 y Luis Alberto Aires Dupré, Presidente de BP España

BP ha presentado esta mañana en Madrid los resultados del informe Statistical Review of World Energy 2019, una de las publicaciones de referencia del sector energético, que elabora cada año la compañía.

El consumo de energía primaria en España continuó la tendencia de crecimiento iniciada en 2015, incrementándose un 1,8% respecto al año anterior. Sin embargo, el petróleo y las renovables fueron las únicas fuentes que, tras crecer en 2017, volvieron a hacerlo en 2018, con un 2,6% y un 1,7% respectivamente.

Durante 2018, se revirtió la coyuntura negativa de 2017 en que una gran sequía provocó un desplome de la producción de energía hidroeléctrica. Así, los buenos datos de precipitaciones empujaron el consumo de energía hidráulica un 87,4%, pasando a representar un 5,6% del total de energía primaria consumida, frente a solo el 3% del año anterior, que marcó un récord negativo.

El consumo de carbón, que se vio disparado el pasado año como sustituto de la energía hidroeléctrica, descendió un 17,3% en 2018. Por su parte, el gas descendió un 0,8% y la energía nuclear lo hizo un 4,3%. De este modo, el mix de consumo de energía quedó de la siguiente manera: petróleo (47,13%), gas (19,14%) y renovables (11,32%) ocuparon los primeros lugares. La energía nuclear (8,91%) adelantó al carbón (7,87%), y en último lugar se situó la energía hidráulica (5,63%).

Tras un ligero ascenso el pasado año, la generación eléctrica volvió a descender ligeramente en 2018, (-0,2%). No obstante, a pesar del notable crecimiento del peso de la energía hidroeléctrica, que representó un 12,8% del total (frente al 6,8% de 2017), el orden en el reparto no tuvo variaciones: las renovables volvieron a ser la fuente con mayor peso en el mix de generación eléctrica (25,7%), seguidas del gas natural (20,8%) y la energía nuclear (20,2%). El carbón, que aumentó su peso hasta el 16,8% el pasado año, mantuvo la cuarta posición en el mix, pero con un peso relativo notablemente menor, del 14%. Finalmente, se situaron la energía hidroeléctrica y el petróleo (5,7%).

Fruto de este mayor nivel de consumo de energías limpias las emisiones de CO2 en España se redujeron en un 1,6%, tras haber crecido el año anterior al mayor ratio en 5 años. El país se desmarca, así, de los datos negativos registrados a nivel mundial.

La transición hacia una economía de bajas emisiones avanza a través de una senda insostenible a nivel global

En el conjunto del planeta, 2018 fue un año en el que los efectos relacionados con la meteorología –aumento de la demanda de aire acondicionado y calefacción en los principales centros de demanda (EEUU, China y Rusia)– y la reversión de los movimientos cíclicos del patrón chino de crecimiento, revirtieron los avances de los años anteriores. Así, a pesar de un modesto crecimiento del PIB y del aumento de los precios de la energía, la demanda global de energía creció un 2,9%, casi el doble del promedio experimentado en la última década (1,7%). Este factor, unido al incremento del consumo de carbón, implicaron que las emisiones de CO2 crecieran un 2%. El 64% de este incremento procedió de los países fuera de la OCDE.

El incremento del consumo se observó en prácticamente todos los tipos de combustible, creciendo la mayoría de ellos con más fuerza que la media histórica. Con un 5,3% más de demanda, el gas natural supuso casi el 45% del aumento del consumo mundial de energía, impulsado por Estados Unidos. En cambio, el impulso de las renovables, del 14,5%, fue levemente menor al que se produjo el año anterior, si bien continuó siendo, con diferencia, la fuente de energía que creció más rápidamente a nivel global. La energía nuclear creció un 2,4%, con incrementos notables en China, que representó tres cuartas partes del crecimiento mundial, y la hidráulica aumentó un 3,2%, consecuencia del repunte de la producción en Europa. Finalmente, el carbón fue testigo de un nuevo repunte, el más acentuado de los últimos cinco años tanto en las tasas de consumo (1,4%) como en las de producción (4,3%).

bp_espanaLa demanda mundial de petróleo se mantuvo en un escenario de relativa estabilidad, con un aumento del 1,2% a pesar de las oscilaciones de precios ocurridas a lo largo del año. Factores geopolíticos conllevaron recortes de la producción y una caída de las reservas, que provocó que los precios aumentaron hasta alcanzar máximos históricos de 85 $/barril.

El gas natural tuvo un año de bonanza, marcado por el mayor aumento de la tasa de consumo y de producción (5%) de los últimos 30 años, lo que empujó los precios a la baja. La expansión del mercado de GNL, así como la mayor movilidad de sus exportaciones ha conducido a un mercado mundial de gas cada vez más integrado con una mayor correlación y una menor volatilidad entre los precios de las distintas regiones.

Con todo ello, el mix energético quedó configurado de la siguiente manera: el petróleo mantuvo un peso similar al del año anterior, un 33,6%, seguido del carbón (27,2%) y del gas natural (23,9%). Las energías no fósiles supusieron un 15,2% del mix, con la hidráulica representando un 6,8%, las renovables un 4% y la nuclear un 4,4%.

Por su parte, la generación mundial de electricidad aumentó un 3,7% en 2018, una de las tasas de crecimiento más elevadas de los últimos 20 años. La mayor parte del crecimiento, un 81%, procedió de las economías emergentes. No obstante, el aumento especialmente sólido de la demanda de electricidad durante 2018 se debió en gran medida a Estados Unidos, que alcanzó un récord en su cifra de crecimiento (3,7%), impulsada por la meteorología y en contraste con su tendencia a la baja de los últimos 10 años. China, responsable de un 45% del crecimiento mundial de la generación eléctrica a través de renovables, se situó a la cabeza del aumento de este tipo de energía, superando al de toda la OCDE en su conjunto.

Sorprende el hecho de que, a pesar de los esfuerzos para fomentar la sustitución del carbón por combustibles más limpios y con menores emisiones de carbono, el mix de generación eléctrica continúa plano y la contribución de los distintos combustibles al sistema eléctrico mundial sigue inamovible con respecto a sus niveles de hace 20 años. Así, las cuotas de participación entre los combustibles no fósiles (36%) y carbón (38%) en 2018, es exactamente la misma que en 1998.

En un momento en que la sociedad demanda una transición acelerada hacia un sistema energético con bajas emisiones de carbono, los datos de 2018 dibujan un panorama preocupante, con las emisiones de CO2 aumentando un 2% a nivel global. Se trata de una senda insostenible, en la que tanto la demanda de energía como las emisiones de carbono crecen a un ritmo superior al de años anteriores. Es evidente la importancia de tener en cuenta todos los tipos de energía y desarrollar una serie de tecnologías, así como trabajar en una mayor eficiencia energética que asegure volver a una senda de crecimiento sostenible.

Atos y la Startup Greenspector revelan en un estudio que el uso de las aplicaciones móviles consumen tanta energía como Irlanda. Para ello, el estudio ha valorado el consumo energético del “Top 30” de las aplicaciones móviles más populares del mundo.

Cada vez más exigentes en términos de técnicas de recursos (RAM, CPU, datos, etc.), las aplicaciones móviles utilizadas por 5 mil millones de usuarios móviles en todo el mundo, tienen un impacto creciente en el consumo energético y el medio ambiente.

Las aplicaciones móviles consumen tanta energía como Irlanda

Si bien los centros de datos a menudo son culpados de las emisiones de gases de efecto invernadero del sector digital (que representarán casi el 10% de las emisiones globales para 2025), las aplicaciones móviles no se quedan atrás, como se muestra en el estudio realizado por Greenspector para Atos: el consumo anual de las aplicaciones móviles (excluyendo el uso de redes y servidores de centros de datos) es equivalente a 20 TWh, casi el equivalente al consumo anual de electricidad de un país como Irlanda (5 millones de habitantes).

Las aplicaciones de redes sociales consumen hasta 4 veces más energía

Correos, mensajes, redes sociales, navegadores, etc. Se midieron, en condiciones idéntica, 7 categorías comprendidas en 5 de las aplicaciones. Entre estas categorías, la navegación web y las redes sociales utilizan de promedio más energía que los juegos o las aplicaciones multimedia. La relación incluso sería de 1 a 4 entre las aplicaciones de menos consumo y aquellas de un consumo más intenso de energía.

Obtener hasta un tercio de autonomía en teléfonos móviles

Hacer que las aplicaciones móviles sean más sencillas podría tener consecuencias muy positivas en el impacto medioambiental. Si la aplicación promedio se basó en la aplicación de mejor clasificación en su categoría, el consumo de energía podría reducirse en 6 TWh, el equivalente a una unidad nuclear. A nivel de usuario, un mejor consumo de energía de las aplicaciones aumentaría la autonomía de los teléfonos inteligentes en un tercio.

Una alianza única entre Atos y Greenspector para reducir el consumo de energía de los teléfonos inteligentes

Trabajando juntos en el diseño ecológico de soluciones de software, Atos y Greenspector se han asociado, con la publicación de este informe, para tener en cuenta el impacto medioambiental desde el principio del proceso de creación de aplicaciones móviles. Hoy presentan la primera herramienta accesible en la nube para medir el consumo de energía de aplicaciones, sitios web y, en breve, IoT.

MAKRO, empresa líder de distribución para el sector de la hostelería, ha reducido considerablemente su consumo energético implantando un sistema de gestión de la energía que le ha permitido ahorrar, desde 2008 hasta la actualidad, un 33% de su energía, unos 34 GWh/año. Para conseguir estos resultados, MAKRO ha implantado medidas de carácter técnico en las principales áreas de consumo energético de la compañía: refrigeración, iluminación y climatización, con el propósito de reducir emisiones contaminantes, ahorro económico y generar sensibilización ambiental.

En palabras de Félix Jiménez, responsable de Energía e Instalaciones de MAKRO España, “las prácticas eficientes son un pilar fundamental de nuestras operaciones. Nos permiten reducir el impacto medioambiental, suprimir costes e incrementar nuestra competitividad”.

Con el objetivo de mejorar la eficiencia energética en el ámbito de la refrigeración, la compañía ha realizado inversiones que han generado un impacto muy positivo en el consumo. MAKRO ha invertido en la instalación de puertas para los muebles frigoríficos, tanto en los de congelados como en los de temperatura positiva. Además, se han implantado nuevos sistemas de control en los sistemas frigoríficos: condensación flotante, variadores de frecuencia, evaporación flotante, ventilación electrónica y sistemas con nuevos gases refrigerantes con bajo GWP (Global Warming Potential). Estas medidas han provocado importantes mejoras, ya que el 55% de la energía total que consume la compañía es en refrigeración.

En el caso de la iluminación, el 90% de la instalación de todos los centros, se ha sustituido por nuevos sistemas de iluminación LED, que permiten ahorrar hasta un 70% de energía respecto a los antiguos equipos. Por otro lado, se han implantado lucernarios y sondas de luminosidad que consiguen economizar un 60% de consumo eléctrico. Además, se han incorporado dispositivos de ahorro energético como sensores de presencia, sensores de luz, controladores de iluminación y BMS (Building Management Systems).

La compañía también ha establecido medidas de carácter técnico como la sustitución del 50% de los equipos de climatización antiguos por otros más modernos y eficientes con un COP (Coeficiente de Rendimiento) mayor, lo que consigue una mejora de la eficiencia energética.

El ahorro energético es beneficioso para el medio ambiente en términos de sostenibilidad y reducción de emisiones de CO2, así como para nuestra propia compañía, pudiendo repercutir en un importante ahorro de costes. Apostar por la innovación, conocer las últimas tendencias e invertir para mejorar, es una cualidad fundamental de cualquier compañía para obtener grandes resultados en esta materia” afirma Félix Jiménez.

Esta iniciativa se enmarca dentro de la estrategia de sostenibilidad de la compañía que va más allá de su implicación con el medio ambiente. MAKRO, fiel a su compromiso con la sociedad, colabora de manera activa con diversas entidades e instituciones en acciones en las que participa año tras año. Como es el caso de la Gran Recogida del Banco de Alimentos o el proyecto Restaurantes Contra el Hambre. Además, más allá de implicarse en proyectos relacionados con la alimentación y la gastronomía, MAKRO aplica políticas de responsabilidad social también en el ámbito de la igualdad, facilitando la inserción laboral de personas con discapacidad.

Veolia presentó el pasado 17 de enero en el Hospital Universitario de Cabueñes, en Gijón, los resultados de la implantación de la telegestión (Hubgrade) en el control de las instalaciones de calefacción y climatización en los centros de salud y edificios periféricos del Área Sanitaria V de la ciudad. La presentación, dirigida a los responsables de las diferentes áreas sanitarias del SESPA y de la Consejería de Sanidad del Principado de Asturias, se enmarca dentro de la Jornada de telegestión y control de instalaciones en centros sanitarios. Veolia ha explicado las ventajas de este sistema y la posibilidad de mejora en la gestión de los edificios.

El Hubgrade es el centro de gestión de energía de Veolia que permite controlar y operar en las instalaciones de forma remota y a tiempo real. Con este sistema, Veolia aporta el conocimiento de sus expertos para optimizar el consumo energético de las instalaciones y garantizar tanto el confort de los usuarios como un menor impacto ecológico. En España, la compañía cuenta con una red Hubgrade formada por tres centros que actúan de forma integrada y que operan más de 2.000 instalaciones.

Con este sistema, Veolia aporta también transparencia en su gestión, ya que los indicadores que se emiten desde sus instalaciones pueden ser consultados desde un puesto central de control del SESPA y desde cualquier punto con acceso a Internet. El Hubgrade permite, asimismo, detectar cualquier anomalía con antelación y enviar un aviso al móvil del técnico correspondiente. De este modo, la compañía se anticipa y trata de resolver cualquier posible incidencia antes incluso de que la perciba el usuario. El coste de la inversión inicial en el Hubgrade se recupera gracias a los ahorros que se generan en los consumos de energía en un tiempo promedio de cinco años.

China Unicom ha externalizado en Schneider Electric, líder en la transformación digital de la gestión de la energía y la automatización, los servicios operacionales y de mantenimiento de sus mayores dos centros de datos. Gracias a EcoStruxure de Schneider Electric, China Unicom ha mejorado notablemente la fiabilidad de sus operaciones, el mantenimiento preventivo y predictivo, y su capacidad de control del riesgo en sus instalaciones críticas, además de ahorrar hasta un 30% en sus costes operativos gracias a la reducción del consumo energético.

China Unicom ha construido recientemente dos centros de datos a hiperescala (ubicados en Hohhot y Langfang, China), cuya superficie total supera los 600.000 m2 y cuentan con más de 12.000 racks IT. Estos centros de datos están concebidos como instalaciones de alta disponibilidad que proporcionan servicios de Data Center y Cloud Computing de alta calidad a empresas, organismos gubernamentales, compañías financieras y empresas de Internet dentro del Top 50 mundial. Además, a corto plazo, China Unicom construirá otros 12 centros de datos a hiperescala en China y 335 centros de datos regionales, lo que suma un total de 2 millones de m2 y más de 320.000 racks IT.

Para lograr este importante crecimiento sin perjudicar la calidad de sus servicios, China Unicom se propuso consolidar todos los aspectos del proceso y mejorar el soporte de sus infraestructuras, cadena de suministro, etc. En este sentido, la empresa eligió a Schneider Electric por su probada metodología en servicios operacionales de instalaciones críticas y por la formación y amplia experiencia de su equipo. Schneider Electric fue capaz de proporcionar una solución personalizada para la operatividad de sus instalaciones críticas que incluía la plataforma y arquitectura EcoStruxure. La solución se aplicó en cada nivel de las instalaciones eléctricas, desde la entrada de energía hasta las unidades de distribución en rack, incluyendo los generadores de emergencia y sistemas de suministro de corriente continua.

Aprovechando la probada experiencia de Schneider Electric, China Unicom ha mejorado notablemente la fiabilidad de sus operaciones en instalaciones críticas, así como el mantenimiento preventivo y predictivo y sus capacidades de control del riesgo. El equipo profesional de Schneider Electric, formado por más de 100 expertos, proporcionó servicios on-site 24/7 y, además, consiguió una reducción del consumo de energía de los dos data centers, ahorrando, así, hasta un 30% en costes operacionales.

La legislación española que regula la edificación y rehabilitación por cuanto compete a las materias de medioambiente y sostenibilidad está muy lejos de ser una palanca de cambio hacia la verdadera estandarización de los Edificios de Consumo de energía Casi Nulo (ECCN) en España.

Un ejemplo de la falta de efectividad de la actual legislación podemos encontrarlo en la reciente y más que difusa e interpretable definición de ECCN que hace el Gobierno Central en la Disposición adicional cuarta del Real Decreto 56/2016, de 12 de febrero de 2018, donde se establecen como los requisitos mínimos que deben satisfacer esos edificios aquellos que “en cada momento, se determinen en el Código Técnico de Edificación” (en adelante CTE).

Según esta Disposición, España establece hoy como ECCN aquél que presenta una demanda teórica para calefacción entre 15 y 70 kWh/m².año. Algo paradójico cuando hay estándares de construcción sólidos, maduros y eficazmente probados en numerosos países del mundo, entre ellos España, que garantizan una demanda inferior a 15 kWh/m².año, lo que se traduce en un consumo energético notablemente inferior, en torno a un 85% de reducción sobre el actual DB-HE1.

Uno de los objetivos prioritarios de la Plataforma de Edificación Passivhaus (PEP) es lograr que se modifique la actual definición de ECCN realizada por el Gobierno Central y que esta se aproxime lo más posible a los estrictos límites que establece el estándar Passivhaus, uno de los más completos y exigentes del mundo en edificación energéticamente eficiente.

Para Adelina Uriarte, presidenta de la Plataforma de Edificación Passivhaus, “es importante afinar las herramientas de medición y promover aquellas construcciones que sean realmente más acordes con los parámetros de consumo casi nulo. Y aquí es fundamental el protagonismo de la Administración Pública en un amplio abanico de papeles, entre ellos, los de usuario, técnico y legislador. Además su rol de divulgación y transmisión de conocimiento en materia de construcción y rehabilitación hacia el consumo casi nulo es fundamental”.

El estándar Passivhaus certifica únicamente edificaciones que logran garantizar una demanda energética para calefacción y refrigeración menor o igual a 15 kWh/m².año; una demanda de energía primaria menor o igual a 120 kWh/m².año; y la práctica ausencia de infiltraciones de aire en el interior de la vivienda o edificio (menor o igual a 0,6 renovaciones/hora a 50 Pa de presión comprobada mediante ensayo Blowerdoor).

La capacidad de los edificios pasivos para la reducción de emisiones a la atmósfera es muy alta. Y mucho más eficientes y oportunos en cuanto a consumos máximos de energía por metro cuadrado y año (15 kWh) que los entre 15 y 70 kWh/m².año que supone como “adecuados” actualmente el CTE para un Edificio de Consumo Casi Nulo.

La reducción de consumo de un edificio certificado Passivhaus frente a lo que marca el CTE se acerca al 85%. Este dato podría ser cercano al 92,5% en caso de rehabilitación del parque edificatorio existente en España, donde podemos partir de valores iniciales de consumo entre 150 y 200 kWh por metro cuadrado al año.

Para Uriarte, “queda mucho por hacer, en muchos niveles, y es también fundamental incluir en la legislación un área que exija que los requisitos sobre consumo casi nulo deben ser medibles y constatables para que el usuario sepa lo que está comprando y tenga conocimiento de las prestaciones de un determinado edificio. Si construimos edificios con prestaciones Passivhaus estaríamos reduciendo de forma importante el consumo de energía, que posteriormente es contaminación ahorrada”.

Finalmente, desde PEP se incide en que la concienciación de la población es también un punto clave y ha de abordarse en toda nueva legislación ya que la historia ha demostrado que una parte importante de las soluciones, en distintas problemáticas, han nacido de la concienciación de las administraciones públicas y de la ciudadanía sobre ellos. Se deben explicar los conceptos de forma precisa y, con datos, aportar riesgos y consecuencias de un mal uso de los recursos y las energías. Las futuras generaciones deben ser las principales protagonistas.

Los cinco principios básicos Passivhaus

Una edificación pasiva es un tipo de construcción enfocada a la máxima reducción de la energía necesaria para su climatización, logrando mantener en su interior una temperatura constante y confortable, y unas condiciones idóneas de confort acústico y de calidad del aire mediante la optimización de los recursos existentes.

La idea base es aprovechar al máximo el sol y la orientación del inmueble para captar la mayor energía posible. A partir de ahí, basta aplicar exhaustivamente cinco principios básicos en la construcción del edificio: utilizar importantes niveles de aislamiento térmico; cuidar su diseño y ejecución eliminando los puentes térmicos, dando continuidad al aislamiento a lo largo de todo el edificio; incluir puertas y ventanas de altas prestaciones térmicas (triple acristalamiento, bajas transmitancias y correcta instalación); garantizar la hermeticidad al aire exterior; y recurrir a una ventilación mecánica con recuperación de calor de alto rendimiento, que permite ventilar recuperando entre el 80% y el 90% de la energía que está dentro del propio inmueble.

Veolia ha incorporado módulos fotovoltaicos para alimentar el consumo energético de su Hubgrade Solar y aislarlo así de la red eléctrica. Esta mejora, que permite que el sistema genere su propia electricidad para autoabastecerse, demuestra la voluntad de Veolia por la innovación y la búsqueda constante de soluciones medioambientalmente sostenibles basadas en las energías renovables.

El Hubgrade es el centro de gestión energética de Veolia que permite controlar, analizar y resolver incidencias en las instalaciones de los distintos clientes de forma remota y a tiempo real. Desde su sede en Ontinyent, en Valencia, el Hubgrade Solar de Veolia controla más de 50 instalaciones fotovoltaicas repartidas por toda España, con un volumen total de 121,55 MW, además de todos los consumos integrados en las mismas (agua, luz, gas, etc.). En 2017, la producción total de energía de las plantas gestionadas por el Hubgrade Solar se situó en torno a 218.000 MWh. Además, desde España se colabora en la ejecución de proyectos en otros países como Marruecos, Argentina o Francia ya que, esta tipología de Hubgrade, especializado en energía solar fotovoltaica, es único en Veolia.

El Hubgrade Solar da servicio de monitorización, asistencia, telegestión y asesoramiento los 365 días del año, por lo que permite tomar decisiones y resolver las posibles incidencias de forma rápida y sencilla gracias a la visión global de las instalaciones en tiempo real.

Cuenta con equipo multidisciplinar compuesto por colaboradores especializados en diversas áreas, que trabajan de forma conjunta en la consecución de objetivos de mejora y eficacia. El perfil del analista en monitorización se encarga de la supervisión diaria de los sistemas de adquisición de datos, así como de la atención de las incidencias y de la asignación de las órdenes de trabajo a los técnicos. A su vez, el analista de equipos supervisa y analiza los objetivos de rendimiento de las plantas. Por su parte, el responsable en telegestión se encarga de garantizar la correcta adquisición de los datos de los equipos de las distintas plantas. El equipo se completa con colaboradores que se ocupan de las auditorías, la programación de los cuadros de mando y la administración.

Caso de éxito: Jumilla, Murcia

Veolia empezó a gestionar la planta de Jumilla, en Murcia, en 2013. Se trata de una planta de 23 MWp cuya producción anual es de 43.000 MWh. Entre las novedades que propuso Veolia a su entrada destaca la monitorización de todos los elementos de la planta a través del Hubgrade Solar, así como la climatización de las cabinas para corregir las altas temperaturas que se estaban produciendo. Con estas mejoras se consiguió reducir el tiempo de detección de averías, optimizar el rendimiento de la planta y disminuir en un 60% los costes en correctivos. En solo dos años Veolia logró que el rendimiento de la planta de Jumilla aumentara del 78,61% de 2013 a un 82%.

Red Hubgrade

Este Hubgrade Solar se encuentra integrado en una red Hubgrade. En España, Veolia cuenta con otros tres Hubgrade situados en Madrid, Barcelona y Bilbao. Mediante esta red de centros, con la que gestionan en tiempo real más de 2.000 instalaciones, Veolia aporta el conocimiento de sus expertos en materia de gestión energética garantizando a sus clientes la optimización de su consumo energético con el consiguiente ahorro económico y la reducción de emisiones de CO2.

La red Hubgrade de Veolia cuenta con un equipo multidisciplinar compuesto por 300 colaboradores especializados en diversas áreas que trabajan de manera conjunta en la consecución de objetivos de mejora y eficiencia, así como una tecnología para alcanzar sus compromisos. De este modo, Veolia pone a disposición de sus clientes un soporte tecnológico pionero en España.

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