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La Cátedra BP, resultado del acuerdo entre la Universidad Pontificia Comillas ICAI-ICADE y BP España, ha presentado esta mañana las conclusiones del Informe 2017 del Observatorio de Energía y Sostenibilidad.

El Informe 2017 del Observatorio de Energía y Sostenibilidad en España señala que en 2016 el sector energético español consumió 6,3 exajulios (EJ) de energía primaria y emitió 306 millones de toneladas (Mt) de CO2, generando un valor añadido (sin descontar los costes externos) de 51.300 millones de euros (correspondiente a un 4,6% del PIB).

La Cátedra BP concluye que el año 2016 el sistema energético español ha mostrado una leve mejoría de los indicadores de sostenibilidad energética. La recuperación económica y la bajada de precios de los combustibles ha traído consigo un nuevo aumento de la demanda de energía (un 0,3% en energía primaria y un 2% en energía final).

La buena noticia es que este crecimiento ha venido acompañado de una reducción de la intensidad energética primaria del 2,9% y un descenso en las emisiones de CO2 (un 2,4%). Sin embargo, esta mejoría se debió fundamentalmente a la reducción en el uso de carbón de más de un 24% en favor de la energía hidráulica, por lo que podemos afirmar que la meteorología ha sido el factor más influyente en esta mejoría. De hecho, la intensidad energética final aumentó un 1,2%. Por lo tanto, es necesario apostar por una mayor contribución de las energías renovables y, sobre todo, por el ahorro y la eficiencia energética. A este respecto, hay que recordar que, pese a la mejoría del último año, España sigue presentando una intensidad energética muy superior a otros países de nuestro entorno.

A excepción del carbón, todas las energías fósiles aumentaron su contribución al mix energético primario en el año 2016, mientras que las energías renovables en su conjunto mantuvieron una contribución similar a la del año anterior. Sin duda, la caída continuada de los precios de los combustibles fósiles y los precios bajos del CO2 explica en parte la falta de cambios significativos en el mix energético español.

La demanda de productos petrolíferos para el transporte siguió recuperándose, tanto para el transporte de mercancías como el de pasajeros. En ambos casos, el transporte por carretera continúa representando en torno al 90% del total. Este sector consumió más del 41% de la energía final y contribuyó con un 28% a las emisiones del CO2. Este incremento de la demanda de transporte se cubrió en gran medida gracias a un aumento de casi el 21%, que además permitió aumentar las exportaciones de derivados en más de un 5%.

Todos estos factores parecen indicar que la mejoría observada en 2016 en los indicadores de sostenibilidad se debe principalmente a los cambios coyunturales en el mix de producción eléctrica. En un escenario de largo plazo, parece poco razonable fiar la sostenibilidad del sector energético de las precipitaciones, más aún en el caso español, que se enfrenta a un importante riesgo de bajada de las precipitaciones debido al cambio climático.

En cuanto a los balances económicos, es reseñable que bajaron significativamente los gastos en energía primaria (un 22%) debido al descenso de los precios de los combustibles. Descendió también, aunque en menor medida los gastos en energía final, lo que supone un aumento del valor añadido del sector. No obstante, este valor añadido se reduce en un 37% si se descuentan los costes externos del sector asociados a la emisión de contaminantes.

Retos del actual modelo energético español

Desde el punto de vista de la sostenibilidad, el modelo energético español continúa presentando importantes desafíos respecto a la eficiencia energética, la dependencia energética exterior o al impacto medioambiental. Y como ya avanzábamos en años pasados, seguimos sin contar con una política energética estable, que proporcione señales adecuadas a los agentes, y que contribuya a avanzar hacia la sostenibilidad del sector.

Aunque las actuaciones políticas en 2017 no han sido particularmente llamativas en este sentido, 2018 puede ser el año en que finalmente se avance decididamente, si se aprueba la Ley de Cambio Climático y Transición Energética, y si se tienen en cuenta las recomendaciones de la Comisión de Expertos sobre Escenarios de Transición Energética.

En este sentido, desde la Cátedra BP de Energía y Sostenibilidad consideramos que la futura Ley debería incluir aspectos tan relevantes como un compromiso de reducción de emisiones a largo plazo, con objetivos intermedios; un precio para el CO2 estable y creciente, en el marco de una reforma fiscal verde; medidas adicionales para aquellos sectores en los que la señal de precio no sea tan efectiva; un diseño apropiado de los mercados energéticos; una estrategia de innovación energética en un contexto global; políticas educativas y de concienciación; medidas de promoción de la economía circular; políticas que aseguren la transición justa y la protección de los sectores vulnerables; y una estrategia de adaptación frente al cambio climático.

Confiamos en que todos los partidos políticos, como ya han mostrado en alguna ocasión en eventos realizados en esta Cátedra, sean capaces de alcanzar el necesario consenso en torno a estos elementos, y formulen una política de Estado en materia de energía y clima que asegure la consecución de un modelo energético sostenible lo antes posible.

La edición de 2018 del Energy Outlook de BP, presentada en Londres por Spencer Dale, Economista Jefe del grupo, y Bob Dudley, Director Ejecutivo, reflexiona sobre las fuerzas que configuran la transición energética global hasta 2040 y las incertidumbres que acompañan a esa transición. La velocidad con la que se producirá es incierta y el nuevo Outlook analiza varios escenarios, si bien gran parte de lo expuesto en el mismo se basa en un escenario base, denominado “Evolving Transition“.

Este escenario base, que asume que las políticas gubernamentales, las tecnologías y las preferencias sociales evolucionan de manera y velocidad similares al pasado reciente, propone:

• Un rápido crecimiento en las economías en desarrollo, que eleva la demanda mundial de energía un tercio más.
• El mix energético global más diverso que el mundo haya visto para 2040, con petróleo, gas, carbón y combustibles no fósiles, cada uno contribuyendo en aproximadamente una cuarta parte.
• Las energías renovables son, con diferencia, la fuente de energía de más rápido crecimiento, multiplicándose por cinco y proporcionando alrededor del 14% de la energía primaria.
• La demanda de petróleo crece durante gran parte del período estudiado, antes de su estabilización en los últimos años.
• Un crecimiento fuerte de la demanda de gas natural, que supera al carbón como la segunda fuente de energía
• El petróleo y el gas natural representan más de la mitad de la energía mundial.
• El consumo mundial de carbón se mantiene estable y parece cada vez más probable que el consumo de carbón chino se haya estancado.
• El número de coches eléctricos crece hasta suponer cerca de un 15% del parque automovilístico, pero debido a una mayor intensidad en su uso, representan el 30% de los km recorridos con vehículos de pasajeros.
• Las emisiones de carbono continúan aumentando, lo que indica la necesidad de un exigente conjunto de acciones para lograr una ruptura decisiva con el pasado.

Análisis de fuentes energéticas

Para 2040, el petróleo, el gas, el carbón y los combustibles no fósiles representan cada uno alrededor de una cuarta parte de la energía mundial. Más del 40% del aumento general en la demanda de energía se cubre con energía renovable.

La demanda de petróleo crece a lo largo de gran parte del periodo contemplado en el informe, aunque se estabiliza en los últimos años. Todo el crecimiento de la demanda proviene de las economías emergentes. El crecimiento de la oferta está impulsado por el petróleo no convencional de EE.UU. durante los primeros años, y con la OPEP tomando el relevo a finales de la década de 2020, cuando los productores de Oriente Medio adopten una estrategia de crecimiento de su cuota de mercado. El sector del transporte continúa dominando la demanda mundial de petróleo, representando más de la mitad del crecimiento global. La mayor parte de este crecimiento, que se estabiliza al final del periodo de estudio, proviene del transporte aéreo, marítimo y ferroviario, así como del transporte terrestre pesado, con muy pequeños crecimientos en automóviles y motocicletas. Después de 2030, la principal fuente de crecimiento en la demanda de petróleo proviene de sus usos como materia prima, particularmente para la empresa petroquímica.

El gas natural aumenta su presencia durante el período, apoyado por los niveles crecientes de industrialización y demanda de energía de las economías emergentes, el continuo cambio de carbón a gas y el aumento de la oferta de bajo coste en Norteamérica y Oriente Medio. Para 2040, EE.UU. representa casi una cuarta parte de la producción mundial de gas, y la oferta mundial de GNL se duplicará con creces. El crecimiento sostenido en la producción de GNL aumenta en gran medida la disponibilidad de gas en todo el mundo, y el mercado de GNL supera al del gas natural transportado a través de oleoducto a principios de la década de 2020.

El consumo de carbón se estanca durante el período de estudio, con caídas en China y en la OCDE compensadas por el aumento de la demanda en India y otras economías asiáticas emergentes. China sigue siendo el mercado más grande, representando el 40% de la demanda mundial de carbón hasta 2040.

BP_ENERGY_OUTLOOK-2Las energías renovables crecen por encima del 400% y representan más del 50% del aumento en la generación mundial de electricidad. Este fuerte incremento es posible gracias a la creciente competitividad de eólica y solar. Los subsidios se eliminan gradualmente hacia mediados de la década de 2020, y las energías renovables son cada vez más capaces de competir con otras fuentes. China es el país que más contribuye a este crecimiento, al agregar más energía renovable que toda la OCDE en su conjunto, con India convirtiéndose en el segundo para 2030.

Análisis por sector

La electricidad representa casi el 70% del aumento en la demanda de energía primaria. El mix empleado en su generación cambiará considerablemente, con las energías renovables ganando participación más rápidamente que cualquier otra fuente de energía en la historia, ya que aumenta del 7% actual a alrededor de una cuarta parte para 2040. Aun así, el carbón sigue siendo la mayor fuente de energía usada en la generación para 2040.

A pesar de que la demanda de transporte se ha más que duplicado, la energía necesaria para atender esa demanda crece sólo un 25%, lo que pone de manifiesto un aumento acelerado de la eficiencia de los vehículos. El sector del transporte continúa dominado por el petróleo (alrededor del 85% en 2040) a pesar de la creciente penetración de los combustibles alternativos, en particular el gas natural y la electricidad.

El Outlook de este año sostiene que la penetración de la electricidad en el sector del transporte se mide mejor considerando tanto el número de vehículos eléctricos como la intensidad con que se usa cada vehículo. En el escenario “Evolving Transition”, la proporción de vehículos eléctricos en el parque automovilístico mundial alcanza alrededor del 15% para 2040: más de 300 millones de automóviles en un parque automovilístico de casi 2 mil millones. Sin embargo, la proporción de kilómetros recorridos por turismos propulsados por electricidad, que también tiene en cuenta la intensidad con que se utilizan los vehículos eléctricos, es superior al 30%. El Outlook muestra cómo la interacción de automóviles totalmente autónomos con movilidad compartida tiene el potencial de aumentar sustancialmente la intensidad con la que se conducen los vehículos eléctricos.

BP_ENERGY_OUTLOOK-4Existe una gran incertidumbre en el período hasta 2040 sobre la velocidad con la que aumentan las ventas de vehículos eléctricos. Para evaluarla, el Outlook considera un escenario en el que existe una prohibición mundial de las ventas de automóviles con motores de combustión interna (MCI) a partir de 2040. Este escenario reduce la demanda de carburantes líquidos en alrededor de 10 mdpd en relación con el escenario base “Evolving Transition”, pero, aun así, el nivel de la demanda de petróleo en 2040 en el escenario de ‘prohibición MCI’ es más alto que en 2016.

La demanda de energía para la industria, incluyendo tanto su uso como combustible, como para materia prima, representa alrededor de la mitad del incremento en el consumo de energía.

La mejora de la eficiencia ralentiza el crecimiento de la demanda de energía industrial (excluyendo los usos no destinados a combustión), en gran parte impulsada por la transición de China hacia unos sectores menos intensivos en energía y más de servicios y orientados al consumidor. Parte de la ralentización del crecimiento de China probablemente se desplaza hacia economías con menores ingresos, incluidas India y África.

El uso de combustibles con fines distintos a la combustión, particularmente como materia prima para la industria petroquímica, es la fuente de mayor crecimiento en la demanda global de petróleo y gas. Su uso para estos fines crece casi al doble del índice de otros usos industriales, aunque el aumento de la presión ambiental sobre la utilización de algunos productos, particularmente plásticos y embalajes de un solo uso, amortigua su crecimiento de manera considerable en relación con las tendencias del pasado. El petróleo representa casi dos tercios de este incremento y el gas natural la mayor parte del resto.

Análisis regional

Todo el crecimiento del consumo de energía proviene de las economías en desarrollo de rápido crecimiento: China e India representan la mitad del aumento de la demanda energética mundial hasta 2040. A lo largo del período, la demanda energética de China se desacelera a medida que pasa a un patrón de crecimiento económico más sostenible. Por otro lado, la desaceleración de la demanda en India es menos pronunciada y, a comienzos de la década de 2030, supera a China como el mercado energético de más rápido crecimiento del mundo. En las últimas etapas del periodo de estudio, África también cobra un papel cada vez más importante en el impulso de la demanda de energía, contribuyendo más al crecimiento de la demanda mundial de 2035 a 2040 que China.

Emisiones de carbono

En el escenario base del Outlook “Evolving Transition”, las emisiones de carbono aumentarán un 10% hasta 2040. Si bien este es un índice de crecimiento mucho menor que el observado en los últimos 25 años, sigue siendo mayor que la fuerte disminución que se considera necesaria para alcanzar los compromisos de París.

Por ello, el Outlook también explora un escenario de transición incluso más rápido, que contempla la misma reducción de emisiones de carbono que el “Escenario de Desarrollo Sostenible” de la Agencia Internacional de Energía, donde las emisiones caen casi un 50% hacia el año 2040. La mayor parte de la reducción adicional de emisiones en este escenario, frente al base “Evolving Transition”, proviene del sector eléctrico, que está casi totalmente descarbonizado para 2040.

El resurgimiento de la producción de petróleo y gas en EE.UU., las profundas caídas de costes de las energías renovables y el aumento de la electrificación están cambiando el sistema energético mundial y están rebasando las formas tradicionales de satisfacer la demanda de energía, según el informe World Energy Outlook 2017 (WEO 2017) de la Agencia Internacional de la Energía (AIE). Un mix energético más limpio y diversificado en China es otro de los principales motores de esta transformación.

En los próximos 25 años, las crecientes necesidades energéticas del mundo se satisfarán primero con energías renovables y gas natural, ya que los costes en rápido descenso convierten a la energía solar en la fuente más barata de nueva generación de electricidad. La demanda mundial de energía es un 30% más alta para 2040, pero aún la mitad de lo que hubiera sido sin mejoras en la eficiencia energética. Los años de auge del carbón han terminado, en ausencia de captura, utilización y almacenamiento de carbono a gran escala, y la creciente demanda de petróleo se desacelera, pero no se revierte antes de 2040, incluso aun cuando las ventas de vehículos eléctricos aumentan abruptamente.

WEO-2017, la publicación insignia de la AIE, encuentra que en las próximas dos décadas el sistema energético mundial está siendo remodelado por cuatro fuerzas principales: EE.UU. se convertirá en el líder mundial indiscutible en petróleo y gas; las energías renovables se están desplegando rápidamente gracias a la disminución de costes; la participación de la electricidad en el mix energético está creciendo; y la nueva estrategia económica de China la lleva a un crecimiento más limpio, con implicaciones para los mercados energéticos mundiales.

La solar fotovoltaica está lista para liderar las adiciones de potencia, impulsada por el despliegue en China e India, mientras que en la UE, la eólica se convierte en la principal fuente de electricidad poco después de 2030.

Este año, el WEO 2017 incluye un enfoque especial en China, donde los cambios en la política económica y energética tendrán un profundo impacto en el mix energético del país y continuarán moldeando las tendencias mundiales. Una nueva fase en el desarrollo del país da como resultado una economía que depende menos de la industria pesada y el carbón.

Al mismo tiempo, un fuerte énfasis en tecnologías de energía más limpia, en gran parte para abordar la mala calidad del aire, está catapultando a China a una posición como líder mundial en vehículos eléctricos, eólica, solar y nuclear y como la fuente de más de un cuarto del crecimiento proyectado en el consumo de gas natural. A medida que el crecimiento de la demanda en China se desacelera, otros países siguen presionando mucho a la demanda global, India representa casi un tercio del crecimiento mundial hasta 2040.

La revolución del petróleo y el gas de esquisto en EE.UU. continúa gracias a la notable capacidad de los productores para desbloquear nuevos recursos de una manera rentable. Para mediados de la década de 2020, se prevé que EE.UU. se convierta en el mayor exportador mundial de GNL y un exportador neto de petróleo para fines de esa década.

Esto está teniendo un gran impacto en los mercados de petróleo y gas, desafiando a los proveedores establecidos y provocando una importante reorientación de los flujos comerciales mundiales, con los consumidores en Asia representando más del 70% de las importaciones mundiales de petróleo y gas para 2040. El GNL de EE.UU. está también acelerando un cambio estructural importante hacia un mercado de gas más flexible y globalizado.

El WEO-2017 considera que es demasiado pronto para escribir el obituario del petróleo. La demanda mundial de petróleo continúa creciendo hasta 2040, aunque a un ritmo cada vez menor, mientras que la eficiencia del combustible y el aumento de la electrificación traen un pico en el petróleo utilizado para vehículos de pasajeros, incluso duplicando la flota de automóviles a dos mil millones de vehículos. Pero otros sectores, a saber, petroquímicos, camiones, aviación y transporte, elevan la demanda de petróleo a 105 millones de barriles por día para 2040.

Si bien las emisiones de carbono se han reducido en los últimos años, el informe encuentra que las emisiones mundiales de CO2 relacionadas con la energía aumentan ligeramente en 2040, pero a un ritmo más lento que en las proyecciones del año pasado. Aún así, esto está lejos de ser suficiente para evitar los graves impactos del cambio climático.

El WEO 17 no ofrece un pronóstico de cómo se verá el sistema energético, sino que presenta varias proyecciones hasta 2040 basadas en diferentes suposiciones políticas, con el fin de brindar a los responsables de las políticas las herramientas para decidir qué camino seguir. El caso principal se llama Escenario de Nuevas Políticas y modela las políticas energéticas actuales y anunciadas, incluidas las del Acuerdo de París. Este año, el informe presenta el Escenario de Desarrollo Sostenible, que ofrece una forma integrada para lograr una serie de objetivos: estabilización del clima, aire más limpio y acceso universal a la energía moderna.

La edición de 2017 del informe BP Statistical Review of World Energy, publicada el 13 de junio, muestra que los mercados energéticos mundiales continúan sufriendo cambios a largo plazo, mientras también se adaptan a los desafíos de precio a corto plazo. Los datos publicados en el informe – la 66ª edición anual – muestran claramente las transiciones a largo plazo en curso en los mercados, con un cambio hacia un crecimiento más lento de la demanda de energía mundial, la demanda moviéndose hacia las economías en rápido crecimiento de Asia y una marcado cambio hacia combustibles con menores niveles de carbono ya que las energías renovables continúan creciendo fuertemente y el uso del carbón cae.

Al mismo tiempo, los mercados energéticos se están adaptando eficazmente a los desafíos a corto plazo, con el mercado del petróleo, en particular, ajustándose en 2016 a la sobreoferta que ha dominado el mercado en los últimos años.

 

En 2016, la demanda mundial de energía fue débil por tercer año consecutivo, creciendo sólo un 1%, alrededor de la mitad de la tasa de crecimiento promedio de la década pasada. Una vez más, casi todo este crecimiento provino de economías en desarrollo de rápido crecimiento, con China y e India juntas representando la mitad de todo el crecimiento.

Los bajos precios del año impulsaron la demanda de petróleo en un 1,6%, mientras que el crecimiento en la producción se limitó a sólo el 0,5%. Como resultado, el mercado del petróleo recuperó ampliamente el equilibrio hacia mediados de año, pero los precios continuaron deprimidos por el gran exceso de existencias acumuladas. La producción de gas natural también se vio afectada por los bajos precios, que crecieron sólo un 0,3%. La producción de gas estadounidense cayó en 2016, la primera reducción desde el advenimiento de la revolución del gas de esquisto a mediados de los 2000.

Las energías renovables volvieron a ser la fuente de energía de crecimiento más rápido, con un aumento del 12%. Aunque en 2016 sólo proporcionaron todavía el 4% de la energía primaria, el crecimiento de las energías renovables representó casi un tercio del crecimiento total de la demanda de energía. Por el contrario, el carbón – el combustible fósil de mayor contenido en carbono – descendió por segundo año consecutivo, un 1,7%, debido principalmente a la caída de la demanda tanto en EE.UU. como en China.

La combinación de un débil crecimiento de la demanda de energía y la mezcla cambiante de combustibles significó que las emisiones globales de carbono se estima que crecieron sólo un 0,1% – haciendo que 2016 sea el tercer año consecutivo de emisiones planas o decrecientes. Esto representa el promedio más bajo de tres años para el crecimiento de emisiones desde 1981-83.

Conclusiones principales

Energía primaria

• La demanda energética mundial creció un 1% en 2016, similar a los incrementos del 0,9% y el 1% observados en 2015 y 2014, respectivamente, y significativamente inferior a la tasa media de crecimiento a 10 años del 1,8%.
• Casi todo el crecimiento provino de economías en desarrollo de rápido crecimiento; China e India representaron en conjunto alrededor de la mitad de todo el crecimiento.
• La demanda energética de India creció un 5,4%, tasa similar a la observada en los últimos años.
• Sin embargo, la demanda de energía en China creció un 1,3%. Esto se aproxima al aumento del 1,2% en la demanda de energía en 2015 y alrededor de un cuarto de su crecimiento promedio a 10 años. El crecimiento promedio durante 2015 y 2016 fue el más bajo en un período de dos años desde 1997-98. A pesar de esta desaceleración, el aumento incremental de la demanda en China lo convirtió en el mercado energético de mayor crecimiento del mundo por decimosexto año consecutivo.
• La demanda de los países desarrollados de la OCDE se mantuvo prácticamente plana (aumentando sólo el 0,2%).

Petróleo

• El Brent cotizó en promedio a 44 $/barril en 2016, menos de los 52 $ de 2015 y el precio medio anual más bajo desde 2004.
• El consumo mundial de petróleo creció fuertemente, aumentando un 1,6%, o 1,6 millones de barriles diarios (mmb/d), por encima de la tasa promedio a 10 años por segundo año consecutivo. Se observaron fuertes aumentos de la demanda en India (0,3 mmb/d) y Europa (0,3 mmb/d), mientras que aunque la demanda de China siguió creciendo (0,4 mmb/d), fue inferior a la de los últimos años.
• Los precios bajos afectaron el crecimiento de la producción global de petróleo, que aumentó apenas un 0,5% o 0,4 mmb/d, el menor incremento desde 2009.
• En este total, la producción de la OPEP aumentó 1,2 mmb/d, con aumentos significativos de Irán (0,7 mmb/d), Irak (0,4 mmb/d) y Arabia Saudí (0,4 mmb/d).
• Por el contrario, la producción de petróleo no OPEP se redujo en 0,8 mmb/d, el mayor descenso anual en alrededor de 25 años. Las caídas más grandes fueron en EE.UU. (0,4 mmb/d), China y de Nigeria (0,3 mmb/d cada una).

Gas natural

• El consumo mundial de gas natural aumentó un 1,5% en 2016, más lento que el promedio de 10 años del 2,3%. Sin embargo, hubo fuertes aumentos en el consumo de gas en Europa (6%), Oriente Medio (3,5%) y China (7,7%).
• La producción mundial de gas natural aumentó sólo un 0,3% – el crecimiento más débil de la producción de gas en 34 años, fuera de la crisis financiera. Con los menores precios del gas, la producción de gas en EE.UU. cayó por primera vez desde que empezó la revolución del gas de esquisto. La producción de gas australiano aumentó significativamente a medida que las nuevas instalaciones de GNL entraron en funcionamiento.
• Las importaciones/exportaciones mundiales de GNL crecieron un 6,2%, impulsadas por la nueva producción australiana. Se prevé que la producción de GNL crecerá alrededor de un 30% en los próximos tres años, a medida que vayan entrando en funcionamiento nuevos proyectos.
• El aumento del comercio de GNL refleja un cambio continuo en curso fundamental en los mercados mundiales de gas hacia una mayor integración, pero también hacia mercados más competitivos y flexibles -con volúmenes crecientes de GNL bajo contratos más cortos o más pequeños o no contratados.

Carbón

• El consumo mundial de carbón cayó por segundo año consecutivo, con un descenso del 1,7% o 53 millones de toneladas de petróleo equivalente (Mtep). Esta disminución llevó la participación del carbón en la producción de energía primaria al 28,1%, su menor participación desde 2004.
• El descenso del consumo fue impulsado principalmente por EE.UU. (-8,8%, 33 Mtep) y China (-6,6%, 26 Mtep).
• La producción mundial de carbón cayó un 6,2% o 231Mtep, la mayor disminución anual registrada. Las caídas de la producción fueron nuevamente impulsadas por China (-7,9% ó 140 Mtep) y EE.UU. (-19% o 85 Mtep).
• En Reino Unido, el consumo de carbón se redujo a la mitad (-52,5%). El consumo de carbón en Reino Unido ha caído ahora a los niveles vistos por última vez al inicio de la Revolución Industrial hace unos 200 años. El sector energético de Reino Unido registró su primer día sin carbón en abril de 2017.

Renovables

• Una vez más, las energías renovables fueron la fuente de energía de más rápido crecimiento en 2016. Sin incluir la energía hidroeléctrica, las energías renovables crecieron un 12%. Si bien la tasa media de crecimiento de las energías renovables a 10 años fue del 15,7%, esto siguió representando el aumento incremental anual más alto de la producción registrada (un aumento de 55 Mtep, más que la disminución del consumo de carbón).
• Las energías renovables ahora proporcionan una proporción de poco menos del 4% de la energía primaria.
• Más de la mitad del crecimiento de la energía renovable provino de la energía eólica, que aumentó un 16% en el año. La energía solar creció un 30%. A pesar de que la energía solar representa sólo el 18% de la producción de energía renovable, el crecimiento de la energía solar representó alrededor de un tercio del crecimiento global de la energía renovable.
• En 2016, China se convirtió en el mayor productor de energía renovable del mundo, superando a EE.UU. y la región Asia-Pacífico superó a Europa y Eurasia para convertirse en la mayor región productora de energía renovable.

Otros combustibles

• La generación de energía nuclear creció un 1,3%, o 9,3 Mtep, en 2016. Un aumento anual del 24,5% de la producción nuclear china representó todo el crecimiento neto de la energía nuclear. El aumento incremental de China de 9.6 Mtoe fue el más grande de cualquier país desde 2004.
• La generación de energía hidroeléctrica aumentó un 2,8% en 2016, aumentando en 27,1 Mtep. El crecimiento incremental más grande vino otra vez de China y después de EE.UU.

El cambio climático es un fenómeno global de consecuencias potencialmente catastróficas para nuestro modo de vida. Por ello, es imprescindible empezar ahora con la transición energética hacia un esquema más sostenible para obtener resultados en dos o tres décadas”. Esta es la principal reflexión que expuso Cayetano López, catedrático de Física Teórica de la Universidad Autónoma de Madrid y exdirector general del CIEMAT, en el XXVI Seminario de Ética Económica y Empresarial de la Fundación Étnor con la conferencia Energía y Sostenibilidad, donde analizó la demanda de energía en el mundo y la necesidad de llevar a cabo una transformación energética que reduzca al mínimo el uso de energías de combustibles fósiles hacia un predominio de energías renovables.

Es un cambio titánico que necesita la implicación y la suma de factores tecnológicos, regulatorios, sociales y una visión global” indico López. El exdirector general del CIEMAT explicó que actualmente el 86% de las fuentes de energía primaria provienen de combustibles fósiles (petróleo, carbón y gas natural), el 9% de origen renovable y el 5% de energía nuclear. Durante su intervención explicó algunos de los problemas que acarrea el consumo energético. Así, la gran mayoría de esta energía, el 60%, se pierde al transformarla en emisiones a la atmósfera. Además, apunta que el consumo global de energía está creciendo a un ritmo anual del 1,5% pero las emisiones a un ritmo superior al 2% en la última década, a causa de que el carbón, la energía más contaminante y que más emisiones de CO2 genera, es la fuente que más está creciendo en los últimos años debido a países como China donde el 90% de la electricidad se genera por la combustión de carbón.

 

Punto de no retorno

López señaló que a partir 1950 se dispararon las emisiones de CO2 superando las 400 partes por millón creando una alarma mundial que está cambiando la composición de la atmosfera, aumentando la temperatura del planeta y confirmando que el cambio climático es un fenómeno global que va a cambiar nuestra forma de vida.

Estamos muy lejos de controlar el calentamiento global. Tenemos que ponernos ya en marcha para establecer los elementos del cambio hacia la sostenibilidad” apuntó el exdirector general del CIEMAT. En este sentido, destaca que esta transición tiene que pasar por ahorrar energía, apostar por las renovables, reducir el consumo masivo de combustibles fósiles, usar el gas natural como una energía puente, el mantenimiento de las nucleares, dedicar más recursos a la I+D+i y concienciar a la sociedad de este cambio necesario.

López insisitó en que es un “esfuerzo complejo donde ninguna de las alternativas está libre de problemas para su implementación inmediata. Para resolverlos, se precisan un notable esfuerzo en desarrollo tecnológico y un cambio de mentalidades”.

Beneficios de las renovables

Durante su intervención, López subrayó que el fomento de las energías renovables es necesario y beneficioso para los países ya que mejora la balanza comercial al disminuir la dependencia del exterior, ofrece la posibilidad a países como España de ser líderes en un sector tecnológico emergente, contribuye a los objetivos de 2020 de Europa y nos preparan a un futuro de cambio inevitable. También señaló que las renovables tienen algunos inconvenientes que están siendo solucionados como los costes más elevados, el perfeccionamiento de las técnicas de almacenamiento o la necesidad de apoyo público. En esta línea, López señaló que “las ayudas a estas fuentes de energía tienen que tener una permanencia en el tiempo, tienen que ser evolutivas y mantenerlas al menos durante 25 años. Las renovables dependen mucho de la regulación y la estrategia política.

Por último, el exdirector general del CIEMAT, también explicó la necesidad del mantenimiento de la energía nuclear como elemento de cambio hacia la sostenibilidad. “La tecnología nuclear es segura, no emite CO2 ni otros gases de efecto invernadero, no modifica el paisaje y tiene gran capacidad de generación. El problema es que genera residuos radioactivos, riesgo de accidentes muy graves o que se le dé un uso armamentístico.

Descubrir el potencial de las energías renovables de Filipinas puede ayudar a satisfacer su creciente demanda de energía, perseguir el desarrollo con bajas emisiones de carbono y hacer frente al cambio climático, según el nuevo informe de IRENA, Readiness Assessment: Philippines, que identifica las acciones clave para acelerar el despliegue de las energías renovables.

Al igual que muchos países de su región, Filipinas se enfrenta a una población creciente y una creciente demanda energética para impulsar el crecimiento económico. El archipiélago también está expuesto frecuentemente a tormentas tropicales y desastres naturales, que afectan su estructura energética. Al mismo tiempo, las más de siete islas poseen un gran potencial de energía renovable que incluye recursos solares, eólicos, hidroeléctricos, bioenergéticos y geotérmicos. Las energías renovables pueden desempeñar un papel clave para ayudar al país a lograr una mayor seguridad energética y abordar estos desafíos.

 

Filipinas ha estado explorando una variedad de opciones para construir un futuro energético independiente, suministrado por fuentes de energía sostenibles, estables, seguras, suficientes, accesibles y a precios razonables. En la búsqueda de este objetivo final, Filipinas ha intensificado sus esfuerzos para promover el despliegue de las energías renovables autóctonas en los últimos años. En 2011, Filipinas fijó un ambicioso objetivo de 15,3 GW de energía renovable para 2030 – casi triplicar los 5.438 MW de 2010. Además, la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático, de la que Filipinas es miembro, estableció un objetivo regional de energía renovable del 23% para 2025.

Readiness Assessment: Philippines, examina el sector de la energía de manera integral y presenta una serie de opciones y medidas concretas para acelerar el despliegue de las energías renovables y fortalecer la política de energía renovable y el marco normativo e institucional del país. Estas recomendaciones incluyen:

• Sensibilizar al público sobre las soluciones de energía renovable para garantizar un compromiso político sostenido.
• Evaluar la infraestructura de red del país para permitir el desarrollo de una planificación y capacitación proactiva de la energía.
• Examinar la capacidad institucional en el sector de las energías renovables de Filipinas, a fin de identificar las deficiencias en materia de capacidades y recursos y facilitar programas más eficaces de creación de capacidad.
• Estudiar el potencial de electrificación renovable a través de pequeñas empresas y muy pequeñas empresas, y desarrollar políticas y marcos regulatorios para atraer la inversión y la participación del sector privado.

En los últimos años, la energía termosolar ha experimentado un crecimiento firme y sostenido gracias a la fiabilidad de la tecnología desarrollada y a unos fundamentos competitivos sólidos, que han impulsado su desarrollo en todo el mundo. A pesar de haber paralizado la instalación de nueva potencia en España desde el año 2013, la energía termosolar incrementó durante 2015 sus cifras de producción y gestión, demostrando la capacidad de la tecnología para cubrir la demanda de energía en sus picos de consumo y confirmando que la curva de aprendizaje de los primeros años de operación de las plantas ha mostrado claramente sus efectos al haber superado los 5 TWh de producción anual agrupada en 2015, lo que indica que con una media de cinco años de operación, las centrales termosolares son cada vez operadas con mayor eficacia y fiabilidad al incrementar año tras año su producción.

 

Efectivamente, y recopilando datos recientes, la energía termosolar generó en los meses de junio a septiembre de 2016 el 3,9% de la electricidad en España, con récord puntual de generación solar al alcanzar, el pasado 19 de junio, el 9,4% de la demanda total del país. La contribución al sistema de la tecnología termosolar nunca había llegado al 9% de la demanda.

Las 49 centrales termosolares operativas en España, con una potencia instalada de 2.300 MW, contribuyeron a la generación de electricidad con un 4,4% en junio, un 4% en julio y agosto, y un 3,1% en septiembre, proporcionando cifras de electricidad generada muy similares a las de la energía fotovoltaica, aunque la potencia instalada fotovoltaica es más del doble que la termosolar. Leer más…

Luis Crespo
Presidente de Protermosolar

Artículo publicado en: FuturENERGY Octubre 2016

Planta de biomasa Drax, Reino Unido / Drax biomass power plant , UK

A pesar de una caída en las adiciones anuales, el mercado mundial de la bioenergía está posicionado para mostrar un crecimiento constante, pasando de 106,2 GW de potencia instalada en 2015 a 165,2 GW en 2025, a una tasa compuesta de crecimiento anual del 4,4%, de acuerdo a la firma de investigación y consultoría GlobalData. El último informe de la empresa señala que la bioenergía es un nicho de mercado en el sector de las energías renovables, y es probable que crezca a un ritmo significativo en el futuro. A pesar de que la bioenergía no es un concepto nuevo, los avances recientes han mejorado el rendimiento y la fiabilidad. Los aumentos en la demanda de energía y la preocupación mundial por el cambio climático son los principales impulsores del crecimiento de la industria de la bioenergía.

El principal factor para el éxito del despliegue de las plantas de bioenergía a gran escala es el apoyo gubernamental en términos de obligaciones de energía renovable e incentivos financieros, tales como los subsidios y créditos fiscales a la producción. Además, las regulaciones ambientales para la reducción de emisiones desalientan el uso de combustibles fósiles para la generación de energía, lo que significan que se requieren alternativas como la bioenergía u otras fuentes de energía renovables.

Las prácticas de gestión de residuos, tales como el compostaje y el relleno de tierras, apoyan indirectamente la generación de bioenergía, y muchas industrias han establecido instalaciones de bioenergía para gestionar sus residuos. Con el apoyo financiero y las obligaciones gubernamentales adecuados en vigor, las instalaciones de bioenergía se han convertido en una opción más viable, y una solución adecuada a la cuestión de la gestión de residuos. La conversión de residuos en energía resuelve los problemas de gestión de residuos y de energía sostenible.

Las diez principales plantas de bioenergía en funcionamiento utilizan principalmente madera o subproductos agrícola, y Europa y EE.UU. dominan geográficamente el mercado. La planta de biomasa de Drax, en Reino Unido, es la mayor planta de bioenergía en funcionamiento, con 630 MW de potencia total. Otras grandes plantas son: Jaboticabal, planta de biomasa de 302 MW y propiedad de la empresa brasileña Destiliaria Santa Clara Ltd, y Aros G4 CHP, que es propiedad de Mälarenergi AB y tiene una potencia de 243 MW.

La estimación del gasto energético constituye uno de los principales problemas en el ámbito nacional

El grupo de investigación GRAFO de la Universidad Rey Juan Carlos ha desarrollado, junto con el grupo GHEODE de Universidad de Alcalá, un algoritmo capaz de llevar a cabo la estimación precisa de la demanda de energía española a un año vista a partir de una serie de variables macroeconómicas. Los resultados obtenidos han sido publicado en la revista científica Energy Conversion and Management y constatan que la robustez de este algoritmo queda demostrada dada su correcta estimación incluso durante los períodos de crisis económica, donde la demanda de energía es muy difícil de predecir.

El algoritmo propuesto, basado en la metodología conocida como Búsqueda de Vecindad Variable (VNS por su nombre original, Variable Neighborhood Search), es capaz de seleccionar aquellas variables macroeconómicas, de entre las 14 disponibles, que son más relevantes para llevar a cabo la estimación de la demanda de energía. “Realizada la selección, una red de neuronas de aprendizaje rápido se entrena con los datos disponibles de los últimos 30 años. Una vez la red está entrenada, podrá predecir cuál será la demanda de energía española a un año vista, con una tasa de error inferior al 2%”, según explica Jesús Sánchez-Oro, investigador de la E.T.S. de Ingeniería Informática de la URJC y autor principal del estudio.

Todos los ensayos del artículo, titulado ‘Estimación de la demanda total de energía con un algoritmo híbrido basado en búsqueda de vecindad variable y redes de neuronas de aprendizaje rápido’, han sido ejecutados en un ordenador de sobremesa común (un Intel Core i7 a 2.67 GHz con 8 GB de RAM), por lo que no es necesario disponer de ninguna equipamiento especial para llevar a cabo la estimación.

Los investigadores plantean que el algoritmo propuesto podrá ser de utilidad para las autoridades políticas y expertos en el sector de la energía, que tienen que tratar cada año con la problemática del abastecimiento energético.

El estudio se enmarca en diferentes proyectos de investigación, financiados por el Ministerio de Economía y Competitividad: ‘Nuevos algoritmos híbridos bio-inspirados para problemas de predicción en energías renovables’ (TIN2014-54583-C2-2-R) y ‘Diseño, implementación y explotación de técnicas heurísticas avanzadas’ (TIN201565460-C2-2).

CITYFIED, coordinado por el Centro Tecnológico CARTIF, y que aglutina a otros 20 socios con un objetivo común, está dotado con un presupuesto total de 46 M€, de los que 26 M€ están financiados por la Comisión. Dos años después de comenzar las obras en el distrito de Torrelago (Laguna de Duero, Valladolid) en el ámbito del proyecto europeo CITyFiED (RepliCable and InnovaTive Future Efficient Districts and cities), la implantación de las medidas de eficiencia energética elegidas ya son visibles. Este proyecto europeo, financiado por el VII PM, surgió con un doble objetivo: (i) Desarrollar una estrategia replicable, sistémica e integrada para transformar las ciudades europeas en ciudades inteligentes, basando las intervenciones en la reducción de la demanda de energía y las emisiones de gases de efecto invernadero, así como en el uso de fuentes de energía renovable: (ii) abordar la definición de nuevos modelos de negocio que permitan reproducir este tipo de estrategias en otros lugares de Europa para así acelerar las renovaciones de distritos hacia distritos de energía casi nula.

El distrito de Torrelago en Laguna de Duero (Valladolid) está experimentando un cambio radical desde el punto de vista de la sostenibilidad energética. De los tres demostradores contemplados en el proyecto CITyFiED, el de Torrelago es el más grande con 1.488 viviendas y 140.000 m2 de área condicionada.

Con una demanda energética inicial de 140 kWh/m2año, pretende reducir dicha demanda hasta lograr situarse en torno a los 86 kWh/m2año, con una contribución de energías renovables cercana al 57%. De esta forma, el ahorro energético será cercano al 39%. Leer más…

Susana Gutiérrez y Ali Vasallo
Coordinadores del proyecto en CARTIF

Artículo publicado en: FuturENERGY Marzo 2016