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España

Los Green Buildings Councils de España (GBCe) y Alemania (DGNB) han alcanzado un acuerdo de colaboración para la adaptación de la herramienta de certificación de edificios alemana DGNB al mercado español. Green Building Council España actuará como el organismo certificador de DGNB en nuestro país como ya hace con su propia herramienta de certificación, VERDE.

El objetivo final de este acuerdo es llegar a un entendimiento común europeo en materia de certificación de edificios y en la unificación de criterios por parte de las distintas herramientas que conviven en el continente.

No es la primera vez que las dos organizaciones van a colaborar juntas. Ya en 2013, DGNB y GBCe firmaron un Memorando de Entendimiento para una cooperación más estrecha.

En una primera etapa, los criterios de DGNB para nuevos edificios se adaptarán a las peculiaridades locales en España y se probarán en una fase piloto. Posteriormente, se pondrán en marcha otras tipologías DGNB en España (rehabilitación, distritos urbanos, edificios en uso o la de edificios neutros en carbono que se está desarrollando en la actualidad).

GBCe se hará cargo de la revisión y la certificación de todos los proyectos que quieran una certificación DGNB en España. Ambas asociaciones se comprometen además, a trabajar por una doble certificación en España (VERDE-DGNB) basada en el análisis de ciclo de vida y que sin duda será referente en Europa.

El acuerdo entre los dos Green Building Councils también recoge la transferencia de conocimientos. GBCe ofrecerá asesoramiento y formación para evaluadores DGNB. En otoño de 2019, habrá una primera sesión de capacitación conjunta, que dará a los profesionales de la edificación en España la oportunidad de formarse como consultores de DGNB.

“Este acuerdo de colaboración es también uno hito importante en el camino hacia una comprensión europea común de los requisitos y criterios de la edificación sostenible”, asegura Christine Lemaitre. Después de Austria, Suiza y Dinamarca, España es el cuarto país europeo en el que la DGNB tiene su propio sistema asociado. Esto implica una creciente red europea de Green Building Councils que hablan un lenguaje común en materia de sostenibilidad, basado en el análisis de ciclo de vida, dando una respuesta europea conjunta.

Junto con organizaciones de Dinamarca, Francia, Austria y Suiza, DGNB y GBCe ya habían participado juntas el año pasado en el G17, una nueva alianza europea para edificios sostenible.

El Banco Europeo de Inversiones (BEI) y el Instituto de Crédito Oficial (ICO) financiarán el desarrollo de la planta solar fotovoltaica Núñez de Balboa, que Iberdrola construye en estos momentos en Extremadura. La instalación ocupa una superficie cercana a las 1.000 hectáreas y contará con una potencia total de 500 MW, lo que la convierte en la mayor planta fotovoltaica en construcción de Europa. Podrá suministrar energía limpia a 250.000 personas, cantidad superior a la población de las ciudades de Cáceres y Badajoz, y evitará la emisión a la atmósfera de 215.000 t de CO2 al año.

Este acuerdo de financiación verde ha sido suscrito en Madrid por la vicepresidenta del BEI, Emma Navarro, el presidente del ICO, José Carlos García de Quevedo, y el presidente de Iberdrola, Ignacio Galán. El banco de la UE facilitará 145 M€ y el ICO aportará hasta 140 M€ para este nuevo proyecto de energía renovable de la compañía, cuya inversión total alcanzará los 290 M€.

Núñez de Balboa está situada entre los municipios pacenses de Usagre, Hinojosa del Valle y Bienvenida. Su puesta en funcionamiento está prevista para 2020 y en esta fase de construcción dará empleo a más de 1.000 personas. El proyecto incluye además el desarrollo de toda la infraestructura necesaria para llevar la energía producida a la red de distribución eléctrica.

El presidente de Iberdrola, Ignacio Galán, ha explicado durante la firma que “con este nuevo acuerdo aseguramos nuestra inversión en Núñez de Balboa y seguimos avanzando en el objetivo de triplicar nuestra capacidad eólica y solar en España para el año 2030”. La financiación suscrita con el BEI y el ICO está en línea, además, “con la apuesta de Iberdrola por un modelo energético sostenible que permita la transición hacia una economía baja en carbono”, según ha manifestado Galán.

El BEI y la acción contra al cambio climático

El BEI, en su calidad de mayor proveedor multilateral de financiación para la lucha contra el cambio climático a escala mundial, tiene como objetivo destinar al menos el 25% de sus inversiones a la mitigación y adaptación al cambio climático, apoyando un crecimiento bajo en carbono y con capacidad de resiliencia climática.

En 2018, el Banco Europeo de Inversiones superó, por noveno año consecutivo, su objetivo de financiación climática, aportando 16.200 millones de euros para promover la acción a favor del clima, lo que supuso el 29% del total de su actividad. La movilización de financiación para la lucha contra el cambio climático es una prioridad para el banco de la UE. Su objetivo es liderar la movilización de la financiación necesaria para mantener el calentamiento global por debajo de 2 ˚C y limitar el aumento de la temperatura a 1,5 ˚C para cumplir con los objetivos del Acuerdo de París.

El Banco Europeo de Inversiones es el mayor emisor global de bonos verdes y fue pionero al realizar la primera emisión en este mercado.

De izquierda a derecha, Jose Domínguez Abascal, Secretario de Estado de Energía, Jose Luis Rodriguez Zapatero, Presidente de España 2004-11 y Luis Alberto Aires Dupré, Presidente de BP España

BP ha presentado esta mañana en Madrid los resultados del informe Statistical Review of World Energy 2019, una de las publicaciones de referencia del sector energético, que elabora cada año la compañía.

El consumo de energía primaria en España continuó la tendencia de crecimiento iniciada en 2015, incrementándose un 1,8% respecto al año anterior. Sin embargo, el petróleo y las renovables fueron las únicas fuentes que, tras crecer en 2017, volvieron a hacerlo en 2018, con un 2,6% y un 1,7% respectivamente.

Durante 2018, se revirtió la coyuntura negativa de 2017 en que una gran sequía provocó un desplome de la producción de energía hidroeléctrica. Así, los buenos datos de precipitaciones empujaron el consumo de energía hidráulica un 87,4%, pasando a representar un 5,6% del total de energía primaria consumida, frente a solo el 3% del año anterior, que marcó un récord negativo.

El consumo de carbón, que se vio disparado el pasado año como sustituto de la energía hidroeléctrica, descendió un 17,3% en 2018. Por su parte, el gas descendió un 0,8% y la energía nuclear lo hizo un 4,3%. De este modo, el mix de consumo de energía quedó de la siguiente manera: petróleo (47,13%), gas (19,14%) y renovables (11,32%) ocuparon los primeros lugares. La energía nuclear (8,91%) adelantó al carbón (7,87%), y en último lugar se situó la energía hidráulica (5,63%).

Tras un ligero ascenso el pasado año, la generación eléctrica volvió a descender ligeramente en 2018, (-0,2%). No obstante, a pesar del notable crecimiento del peso de la energía hidroeléctrica, que representó un 12,8% del total (frente al 6,8% de 2017), el orden en el reparto no tuvo variaciones: las renovables volvieron a ser la fuente con mayor peso en el mix de generación eléctrica (25,7%), seguidas del gas natural (20,8%) y la energía nuclear (20,2%). El carbón, que aumentó su peso hasta el 16,8% el pasado año, mantuvo la cuarta posición en el mix, pero con un peso relativo notablemente menor, del 14%. Finalmente, se situaron la energía hidroeléctrica y el petróleo (5,7%).

Fruto de este mayor nivel de consumo de energías limpias las emisiones de CO2 en España se redujeron en un 1,6%, tras haber crecido el año anterior al mayor ratio en 5 años. El país se desmarca, así, de los datos negativos registrados a nivel mundial.

La transición hacia una economía de bajas emisiones avanza a través de una senda insostenible a nivel global

En el conjunto del planeta, 2018 fue un año en el que los efectos relacionados con la meteorología –aumento de la demanda de aire acondicionado y calefacción en los principales centros de demanda (EEUU, China y Rusia)– y la reversión de los movimientos cíclicos del patrón chino de crecimiento, revirtieron los avances de los años anteriores. Así, a pesar de un modesto crecimiento del PIB y del aumento de los precios de la energía, la demanda global de energía creció un 2,9%, casi el doble del promedio experimentado en la última década (1,7%). Este factor, unido al incremento del consumo de carbón, implicaron que las emisiones de CO2 crecieran un 2%. El 64% de este incremento procedió de los países fuera de la OCDE.

El incremento del consumo se observó en prácticamente todos los tipos de combustible, creciendo la mayoría de ellos con más fuerza que la media histórica. Con un 5,3% más de demanda, el gas natural supuso casi el 45% del aumento del consumo mundial de energía, impulsado por Estados Unidos. En cambio, el impulso de las renovables, del 14,5%, fue levemente menor al que se produjo el año anterior, si bien continuó siendo, con diferencia, la fuente de energía que creció más rápidamente a nivel global. La energía nuclear creció un 2,4%, con incrementos notables en China, que representó tres cuartas partes del crecimiento mundial, y la hidráulica aumentó un 3,2%, consecuencia del repunte de la producción en Europa. Finalmente, el carbón fue testigo de un nuevo repunte, el más acentuado de los últimos cinco años tanto en las tasas de consumo (1,4%) como en las de producción (4,3%).

bp_espanaLa demanda mundial de petróleo se mantuvo en un escenario de relativa estabilidad, con un aumento del 1,2% a pesar de las oscilaciones de precios ocurridas a lo largo del año. Factores geopolíticos conllevaron recortes de la producción y una caída de las reservas, que provocó que los precios aumentaron hasta alcanzar máximos históricos de 85 $/barril.

El gas natural tuvo un año de bonanza, marcado por el mayor aumento de la tasa de consumo y de producción (5%) de los últimos 30 años, lo que empujó los precios a la baja. La expansión del mercado de GNL, así como la mayor movilidad de sus exportaciones ha conducido a un mercado mundial de gas cada vez más integrado con una mayor correlación y una menor volatilidad entre los precios de las distintas regiones.

Con todo ello, el mix energético quedó configurado de la siguiente manera: el petróleo mantuvo un peso similar al del año anterior, un 33,6%, seguido del carbón (27,2%) y del gas natural (23,9%). Las energías no fósiles supusieron un 15,2% del mix, con la hidráulica representando un 6,8%, las renovables un 4% y la nuclear un 4,4%.

Por su parte, la generación mundial de electricidad aumentó un 3,7% en 2018, una de las tasas de crecimiento más elevadas de los últimos 20 años. La mayor parte del crecimiento, un 81%, procedió de las economías emergentes. No obstante, el aumento especialmente sólido de la demanda de electricidad durante 2018 se debió en gran medida a Estados Unidos, que alcanzó un récord en su cifra de crecimiento (3,7%), impulsada por la meteorología y en contraste con su tendencia a la baja de los últimos 10 años. China, responsable de un 45% del crecimiento mundial de la generación eléctrica a través de renovables, se situó a la cabeza del aumento de este tipo de energía, superando al de toda la OCDE en su conjunto.

Sorprende el hecho de que, a pesar de los esfuerzos para fomentar la sustitución del carbón por combustibles más limpios y con menores emisiones de carbono, el mix de generación eléctrica continúa plano y la contribución de los distintos combustibles al sistema eléctrico mundial sigue inamovible con respecto a sus niveles de hace 20 años. Así, las cuotas de participación entre los combustibles no fósiles (36%) y carbón (38%) en 2018, es exactamente la misma que en 1998.

En un momento en que la sociedad demanda una transición acelerada hacia un sistema energético con bajas emisiones de carbono, los datos de 2018 dibujan un panorama preocupante, con las emisiones de CO2 aumentando un 2% a nivel global. Se trata de una senda insostenible, en la que tanto la demanda de energía como las emisiones de carbono crecen a un ritmo superior al de años anteriores. Es evidente la importancia de tener en cuenta todos los tipos de energía y desarrollar una serie de tecnologías, así como trabajar en una mayor eficiencia energética que asegure volver a una senda de crecimiento sostenible.

Parque Pedregoso y Pino

Audax Renovables, primer suministrador independiente de energía renovable del mercado español en el segmento de la pequeña y mediana empresa (PYME), y Statkraft, primer productor de energía renovable y primer proveedor de acceso al mercado en Europa, han firmado el mayor acuerdo de compra de energía a largo plazo de España.

 

Con efecto inmediato, Statkraft suministra a Audax Renovables 525 GWh de electricidad anuales durante un período de diez años y medio. El volumen podría abastecer a 130.000 hogares españoles con energía verde durante un año completo. Audax Renovables lo utilizará para abastecer a las pymes y a los hogares españoles.

Statkraft suministrará energía procedente de su cartera española de energía solar. Durante los últimos
15 meses, Statkraft ha cerrado varios acuerdos de compra de energía tanto para proyectos puramente a mercado como para proyectos con permiso garantizado o adjudicatarios de licitación en subastas españolas.

Con este acuerdo, Audax Renovables y Statkraft ayudarán a España a alcanzar sus objetivos climáticos para 2020, es decir, una cuota del 20% de energías renovables. Las pequeñas y medianas empresas (PYME) representan un componente clave en esta transición energética.

i-DE, la nueva marca de la actividad de distribución eléctrica de Iberdrola en España, amplía las posibilidades de su red inteligente y digitalizada, con inversiones de 600 M€ en los próximos diez años, con el objetivo de contribuir a que los principales municipios del país evolucionen en su transición hacia una ciudad inteligente o smart city.

 

Las inversiones en este proyecto irán destinadas, principalmente, a un mayor desarrollo de la red de distribución eléctrica, para integrar recursos energéticos clave para una ciudad inteligente, así como a aumentar la inteligencia de la red de distribución, potenciando la digitalización y permitiendo, así, mejorar la calidad de información y servicio.

Modelo óptimo de smart city para más de 40 ciudades españolas
i-DE, que ya trabaja en esta iniciativa con media docena de Ayuntamientos y Comunidades Autónomas, prevé extender el proyecto a más de 40 municipios españoles durante 2019, incluyendo capitales de provincia y ciudades de más de 100.000 habitantes, en las regiones en las que opera como distribuidora.

El trabajo de i-DE, en colaboración con las administraciones locales y regionales, se centra en cuatro áreas estratégicas para una ciudad inteligente, desde la perspectiva de la red de distribución eléctrica, que incluyen la movilidad eléctrica, las infraestructuras de redes, la eficiencia en el uso de la energía y la sensibilización ciudadana: movilidad, infraestructura, energía y cultura.

Monitorización y evaluación del impacto del vehículo eléctrico en la red
Las iniciativas de la actividad de redes de distribución de Iberdrola para promover un modelo energético más limpio, eficiente y sostenible pasan también por favorecer la integración del vehículo eléctrico.

i-DE ha integrado Centros de Control de la Movilidad Eléctrica en sus seis Centros de Control de Distribución (COD) en España, con los que monitorizar y evaluar el impacto del vehículo eléctrico en su red de distribución.

Alineado con su estrategia de smart cities, los centros de Control de la Movilidad Eléctrica permitirán a i-DE colaborar con Ayuntamientos y Comunidades Autónomas, facilitándoles el acceso a información local sobre el desarrollo del vehículo eléctrico en sus comunidades.

Redes inteligentes y transición energética
Las redes de distribución eléctrica son el sistema circulatorio del nuevo modelo energético y la plataforma necesaria para la transición hacia una economía descarbonizada, basada en energías renovables y competitivas.

La transformación de las redes hacia una infraestructura inteligente, más fiable y segura permite dar respuesta a los retos de esta transición hacia una electrificación de la economía, con una mayor integración de renovables, la movilidad sostenible, las ciudades inteligentes, el consumo descentralizado (autoconsumo) y un consumidor con mayor capacidad de decisión y conectividad.i-DE ha desplegado cerca de 11M de contadores inteligentes y la infraestructura que los soporta, así como la adaptación de alrededor de 90.000 centros de transformación, a los que ha incorporado capacidades de telegestión, supervisión y automatización.

I-DE, redes eléctricas inteligentes
La actividad de i-DE -la nueva marca de distribución eléctrica de Iberdrola- contempla la planificación, construcción, y mantenimiento de las líneas eléctricas, subestaciones, centros de transformación y otras infraestructuras, así como la operación de ese sistema para distribuir la energía de forma eficiente entre los diversos agentes que la producen y consumen.

 

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Las subastas de interrumpibilidad para el segundo semestre de 2019, celebradas la semana pasada, sitúan la retribución anual del servicio en 196 M€, casi un 40% menos que en 2018. Pero las incertidumbres para la industria electrointensiva no acaban aquí, ya que se ha anunciado que estas han sido las últimas subastas que se van a celebrar. Esto sorprende cuando hay muchos países europeos que cuentan con este servicio como elemento importante de seguridad de su sistema eléctrico. Es cierto que ese anuncio ha venido condicionado a que las subastas se mantendrán mientras no se apruebe el Estatuto de Consumidores Electrointensivos, que debe permitir que nuestra industria alcance un precio eléctrico final similar al que disfrutan sus principales competidores dentro y fuera de Europa.

Los datos publicados sobre el estado de la industria española son cada vez más preocupantes: en el PIB, el peso de la industria supone apenas el 12,6% frente a un objetivo del 20%; el indicador IRE de Red Eléctrica indica que hasta mayo el consumo de la industria ha caído en 2019 un 9%.

Las señales de alarma se multiplican: en 2018, las industrias asociadas en AEGE disminuyeron su consumo de electricidad hasta los 23 TWh, 6,4 % inferior al de 2017. En 2018 y 2019 se han anunciado cierres de plantas, varios ERE´s y reducciones de producción en varios sectores. 

El precio que pagan nuestras industrias es un lastre a su competitividad. Nuestro precio final de la electricidad es de 20 a 25 €/MWh más caro que el que pagan las mismas industrias en Francia y Alemania, donde sí cuentan con una política industrial eficaz.

La industria electrointensiva está en alerta máxima, mientras espera con impaciencia que los Ministerios de Industria, Comercio y Turismo, y para la Transición ecológica aprueben el Estatuto con mecanismos, validados por la Comisión Europea, y dotación económica suficiente para lograr el objetivo de recortar los 20 €/MWh que soporta la industria española frente a la centro europea. De esta manera se evitará que el trabajo de tantos años para ganar en eficiencia energética y mejorar día a día se desmorone por los elevados costes eléctricos en España. O se apoya y fortalece a la industria en este periodo de transición energética o el país puede perder uno de los principales motores tractores de su economía. Desde hace años, AEGE viene reclamando que se armonicen, cuanto antes, las condiciones de suministro con las de nuestros principales competidores, franceses y alemanes. Las empresas necesitan salvar la situación en el corto plazo, tienen que seguir produciendo en 2020 y sin perjuicio de confiar en que realmente tengan los que anuncian como precios eléctricos competitivos en 2030.

Reclaman una auténtica política industrial que apoye y potencie a la industria electrointensiva, sector vital para la economía del país y motor de creación de riqueza y sostén del estado del bienestar.

AEGE, cuyas empresas suman más de 20.000 M€ de facturación anual y más de 186.000 empleos, insta al Gobierno y a los partidos políticos a aunar esfuerzos en apoyo de la industria para lograr la convergencia con Europa en coste eléctrico.

La Cátedra BP, resultado del acuerdo entre la Universidad Pontificia Comillas ICAI-ICADE y BP España, ha presentado esta mañana las conclusiones del Informe 2018 del Observatorio de Energía y Sostenibilidad.

El Informe señala que en 2017 el sector energético español consumió 6,3 EJ de energía primaria y emitió, una vez descontadas las exportaciones, 300 MT de CO2, generando un valor añadido (sin descontar los costes externos) de 48.380 M€ (correspondiente aproximadamente a un 3,7% del PIB).

Sigue aumentando la demanda de energía (un 3,2% en energía primaria y un 1,4% en energía final), la intensidad energética se reduce, pero seguimos por encima de la media de nuestro entorno, y aumenta la factura energética y las emisiones de CO2.

De nuevo, además, esta evolución viene condicionada por elementos no gestionables, como el ciclo hidrológico o los precios internacionales de los combustibles. Igual que el año pasado la mejora se debía a la meteorología, este año demuestra que no podemos confiar en ella para solucionar nuestros problemas.

Así, en ausencia de lluvias, aumentó el uso del carbón un 22%, del gas un 9%, y del petróleo y sus derivados un 3%. Todo esto llevó a una reducción de la cuota de energías renovables, hasta un 10% de la energía primaria, y del 33% de la producción eléctrica.

El sector del transporte, que sigue siendo el principal emisor y consumidor de energía de la economía española, mostró mejoras en el transporte privado por carretera, pero a cambio siguió aumentando el transporte por avión y por tren. Además, el transporte de mercancías aumentó casi un 8%.

Retos del actual modelo energético español

Desde el punto de vista de la sostenibilidad, el modelo energético español continúa presentando importantes desafíos respecto a las emisiones de CO2, la eficiencia energética, la dependencia energética exterior o al impacto medioambiental. El borrador de Plan Nacional de Energía y Clima publicado en 2019 establece objetivos muy ambiciosos para enfrentarse a estos desafíos, y es una iniciativa muy bienvenida, junto con el Anteproyecto de Ley de Cambio Climático y Transición Energética, o la Estrategia de Transición Justa o de Pobreza Energética.

Sin embargo, creen que la ambición de los objetivos debe combinarse con la minimización de los costes para el consumidor, con una batería potente de medidas de ahorro y eficiencia energética.

Investigadores del Instituto de Ciencia de Materiales de Aragón (centro mixto entre el CSIC y al Universidad de Zaragoza) han hallado la molécula ideal para la producción de paneles fotovoltaicos de tercera generación.
Las tecnologías fotovoltaicas de tercera generación se caracterizan por la ausencia de silicio ya que emplean moléculas orgánicas sintetizadas en el laboratorio, lo que conlleva un mejor control de las propiedades finales así como un abaratamiento en la construcción de los paneles.

Este tipo de dispositivos han demostrado ser muy eficientes en condiciones de baja luminosidad o en interiores lo que les hace especialmente interesantes para ser incorporadas en ventanas de edificios pasivos, en dispositivos móviles, tabletas u ordenadores que pueden cargarse con cualquier fuente de luz, tanto natural como artificial.

Uno de los componentes más importantes en este tipo de dispositivos fotovoltaicos de tercera generación es una molécula orgánica coloreada para poder emular la fotosíntesis de las plantas.
En este trabajo los investigadores del ICMA han sintetizado una molécula con excelentes propiedades para este tipo de aplicaciones y que además, se ha combinado de manera eficiente con otras moléculas complementarias, para un mejor aprovechamiento de la luz.

La investigación se ha llevado a cabo en colaboración con la Profesora Jacqueline Cole de la Universidad de Cambridge, quien realizó un cribado a partir de unos 9.500 compuestos descritos en la literatura, encontrándose que la molécula sintetizada por los investigadores aragoneses mostraba el mejor comportamiento cuando se combinaba con otros colorantes de similares características.
Este resultado abre la puerta al desarrollo de dispositivos aún más eficientes tal y como ha reconocido recientemente la prestigiosa publicación Advanced Energy Materials.

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En plena recta final de la campaña electoral, las propuestas verdes y ecologistas están en auge: el medio ambiente, el cambio climático y la contaminación se encuentran más presentes que nunca en las propuestas electorales de los diferentes aspirantes.

Los programas de PSOE, PP y Podemos tratan ampliamente la transición ecológica y la descarbonización, mientras que Ciudadanos expone algunas medidas hacia un nuevo modelo energético y VOX elude el cambio climático y las energías renovables. En este escenario, el rumbo de la política energética y medioambiental en España está en juego y el resultado acercará o alejará al país del cumplimiento de los objetivos del Acuerdo de París.

No todos los partidos apoyan las energías renovables con el mismo entusiasmo: las formaciones políticas más inclinadas hacia posiciones progresistas, como Podemos o el PSOE, otorgan a la transición energética una relevancia superior a otros como el Partido Popular, Ciudadanos o VOX. Las propuestas en materia de energía van desde el pacto de Estado de energía que propone el PP y la obligación de instalar recargas eléctricas para automóviles en las estaciones de servicio del Partido Socialista, a la creación de una empresa pública de electricidad de Unidas Podemos o la reforma del actual sistema de tarifa eléctrica que promueve Ciudadanos.

  • Partido Socialista – La propuesta del PSOE se basa en el “Pacto de Estado de la Energía” que impulse una “transición energética” basada en las energías renovables y compatible con la sostenibilidad medioambiental. Además, el partido ha propuesto el “Green New Deal” (pacto social) como una “oportunidad para que nuestro país ocupe una posición de liderazgo en el proceso de la descarbonización de la economía global”, con el objetivo de que en 2030 el 74% de la electricidad será generado con fuentes renovables.
  • Partido Popular – Pablo Casado promete potenciar la penetración de las energías renovables mediante subastas competitivas y la incorporación de energías renovables en la climatización de edificios. Además, pretende establecer la exención del impuesto del valor de la producción de energía eléctrica a las nuevas instalaciones de energías renovables que se introduzcan en el sistema sin subvención. Para alcanzar los objetivos de la Unión Europea, el PP propone aprobar un Plan Nacional de Energía y Clima 2021-2030 y un Pacto de Estado para establecer un mix energético estable para 40 años.
  • Unidas Podemos – El partido propone la creación de una vicepresidencia de Transición Ecológica y un Nuevo Modelo Industrial para la “reindustrialización verde” con el recién presentado “Plan Horizonte Verde”. Un plan que busca una transformación masiva del modelo energético nacional, con objetivos de reducción de “la producción eléctrica basada en combustibles fósiles a la mitad en una década y alcanzar el 100% producción de energías renovables en 2040.
  • Ciudadanos – El partido de Albert Rivera propone un nuevo modelo energético, el Plan Estratégico de Transición Energética, basado en impulsar las energías renovables y el autoconsumo energético, así como el apoyo al desarrollo del vehículo eléctrico y el almacenamiento energético, la maximización de la utilización de fuentes de energías renovables y la promulgación de “una nueva Ley de Cambio Climático que regule de forma coherente y estable las políticas que afectan al clima.

 

La digitalización del sector para optimizar la gestión de activos e impulsar la inversión

Kaiserwetter2La creación de plantas renovables ha aumentado en España a lo largo del último año (392 MW de potencia eólica más sólo en 2018), así como la inversión en el sector, de cara al cumplimiento del acuerdo establecido por la UE. Según Kaiserwetter, España es hoy el quinto mercado fotovoltaico europeo en potencia instalada, pero actualmente es el mercado renovable más apetecible, en especial por su potencial de crecimiento fotovoltaico.

Según sus análisis, España debería poder liderar el mercado fotovoltaico europeo debido a que el sur de la península recibe tanta luz solar como el norte de África, 2.000 kWh/m2/año. Pero, según el informe del 2018 de REE, dentro del mix de generación limpia, la energía del viento supuso el 49%, la hidráulica el 34% y la solar únicamente el 11%, por lo que España no aprovecha esta energía como debería.

Al margen del resultado de las elecciones generales, Kaiserwetter señala que los objetivos de la UE son alcanzables mediante la adopción de la digitalización en el sector de las renovables. Para ello, la empresa ha lanzado recientemente ZULU, el primer Configurador Online de Servicios para energías renovables a nivel mundial, que permite facilitar la operación técnica y comercial de sus parques energéticos. ZULU permite a los gestores de parques energéticos seleccionar en línea módulos de servicios de acuerdo con las necesidades individuales del usuario, a un precio fijo que se muestra online al instante, brindando una transparencia inmediata de los costes. De esta manera, ZULU consigue imponer nuevos estándares en el mercado español y bajar los costes operacionales (OPEX) de las energías renovables a un nuevo nivel, dando como resultado un menor coste de generación de energía y una mayor competitividad para las energías renovables.

Además, su plataforma digital del IoT ARISTÓTELES, ofrece tecnología basada en Smart Data Analytics, Predictive Analytics e Inteligencia Artificial para activos y portfolios de energía renovable a nivel global. La plataforma IoT agrega datos técnicos, meteorológicos y financieros, permitiendo maximizar el rendimiento en la generación de energía renovable, así como maximizar el retorno de la inversión, minimizando los riesgos de inversión. De esta manera, ARISTÓTELES maximiza transparencia, un aspecto esencial para los inversores y para los bancos financieros, usuarios finales de esta plataforma del Internet de las Cosas, que demuestra cómo la digitalización puede lograr impulsar las inversiones en energías renovables a nivel mundial.

Grupo T-Solar perteneciente a la cartera de empresas de I Squared Capital, ha emitido bonos por importe de €118,4 millones para refinanciar once proyectos de generación solar fotovoltaica con una capacidad instalada de 34,2 megavatios en España.

Se trata de la primera emisión de bonos de proyecto de Grupo T-Solar, ejecutada íntegramente a través de una colocación privada entre inversores institucionales. Los bonos devengarán un cupón del 3,152 por ciento con un vencimiento a 19,5 años (junio de 2037) y han sido admitidos a cotización en la Bolsa de Fráncfort.

Según Marta Martínez Queimadelos, Consejera Delegada, esta emisión supone un gran éxito para Grupo TSolar, al culminar nuestro objetivo de diversificación de fuentes de financiación, y confirma que el sector renovable en España sigue atrayendo el interés de la comunidad inversora internacional.

Deutsche Bank ha actuado como único Mandated Lead Arranger y Coordinador Global de la operación. Linklaters y Clifford Chance actuaron respectivamente como asesores legales de Grupo T-Solar y de sus inversores institucionales.

La cartera de activos refinanciada, actualmente en explotación por parte de Grupo T-Solar, tiene una producción anual de 50 gigavatios hora lo que equivale al consumo anual de 33.000 habitantes. La generación de dicha energía limpia ha evitado la emisión a la atmósfera de 17.900 toneladas de CO2, equivale a la plantación de 1.062.000 árboles.

COMEVAL