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La empresa pública de vivienda y urbanismo del Gobierno de Navarra ha iniciado ya los trámites para licitar la puesta en marcha y explotación de la Central de Calor de la Txantrea, un novedoso y ambicioso proyecto vinculado a la rehabilitación energética de este barrio pamplonés, que dará suministro a las redes de calor y agua caliente de más de 4.500 viviendas y varios edificios dotacionales, utilizando además la biomasa forestal como fuente de energía renovable.

El proyecto de Nasuvinsa está impulsado y arropado de forma transversal por tres equipos del Gobierno de Navarra –los departamentos de Desarrollo Económico, Derechos Sociales y Desarrollo Rural y Medio Ambiente que dirigen Manu Ayerdi, Miguel Laparra e Isabel Elizalde-, en cuanto que supone una innovadora iniciativa en materia de transición energética, rehabilitación de vivienda y sostenibilidad medioambiental, respectivamente.

En este sentido, la utilización de la biomasa forestal como fuente renovable de origen local, la introducción de la eficiencia energética en la rehabilitación de edificios o la reducción en un 80% de emisiones de gases de efecto invernadero en este ámbito son algunos de los factores que convierten a la Central de Calor de la Txantrea en un proyecto pionero en el Estado.

La sociedad pública de vivienda y urbanismo del Gobierno de Navarra ha publicado en el Boletín Oficial de Navarra (BON) el período de información pública, durante un mes, del anteproyecto de construcción y explotación de la red de calor en el barrio de la Txantrea, así como del estudio de viabilidad del posterior contrato de concesión.

Un proyecto vinculado a Efidistrict

Nasuvinsa ha pilotado en la Txantrea, en colaboración con el Ayuntamiento de Pamplona, el pionero proyecto Efidistrict de rehabilitación y regeneración energética integral –envolventes térmicas y renovación de redes-, cuyas primeras obras arrancaron hace ahora un año en una veintena de edificios de las agrupaciones de vivienda social de Orvina y que ahora ha duplicado su ámbito de actuación, extendiéndose a otras zonas del barrio. Esta novedosa intervención urbanística global, que contribuirá a transformar el barrio de la Txantrea, se complementa ahora con la licitación, instalación y explotación de una Central de Calor de inversión público-privada.

La central térmica estará ubicada en el acceso a Orvina por la Ronda Norte (PA-30) –en tres parcelas compartidas por los municipios de Pamplona y Burlada, que han sido elegidas por su ubicación y ser de titularidad pública- y, tras el proceso de licitación del proyecto, adjudicación de las obras y período de construcción, estará ya en pleno rendimiento en 2020, ampliándose a una segunda fase a partir de 2023. En la primera fase tendrá una capacidad de producción térmica de 14,5 MW y tres años después se duplicará hasta alcanzar los 29 MW.

Esta infraestructura alimentará inicialmente las redes de calefacción y agua caliente de más de la mitad de las 8.000 viviendas que integran la Txantrea, con vocación de extender también el suministro al resto del barrio y al municipio colindante de Burlada, así como a varios edificios asistenciales y de servicios situados en el entorno de la central, como el Centro Psicogeriátrico San Francisco Javier.

La central de la Txantrea implica en su conjunto una inversión total de más de 13,6 M€ entre las dos fases. La sociedad pública Nasuvinsa invertirá 6,4 M€ en obras y urbanización para poner en marcha el proyecto –con 3 M€ procedentes del fondo europeo Feder- y el resto de la inversión –otros 7,2 M€ en dos fases- correrá a cargo de la empresa que resulte adjudicataria en el procedimiento de licitación que se abrirá después del verano, que regulará el contrato de concesión para la construcción y explotación de la central por un período de 25 años. La concesionaria será retribuida directamente por medio del precio que abonen los vecinos usuarios de su servicio y, a su vez, abonará a Nasuvinsa un canon anual por la explotación.

Los beneficios del uso de la biomasa

El proyecto destaca especialmente por la utilización de la biomasa forestal como combustible de generación energética en un 90% -el máximo en este tipo de instalaciones- y la central se servirá de gas natural únicamente en el 10% restante, de forma subsidiaria y como alternativa para cubrir los principales picos de demanda. La biomasa como fuente de energía renovable, alternativa a los actuales combustibles fósiles como el gasóleo o el gas, permite disminuir la dependencia energética exterior, además de considerarse neutra en emisiones de CO2 y de facilitar la generación de empleo local en el ámbito rural.

El uso de la biomasa como combustible proporcionará una calificación energética A para todas aquellas viviendas que se conecten a la red de calor de esta nueva central, lo que supone, teniendo en cuenta que los edificios de este ámbito fueron construidos antes de 1980, la mejora de al menos una letra en la escala.

Además, el volumen de biomasa que se estima requerirá la central térmica de la Txantrea para su funcionamiento rondará entre las 6.000 y 13.000 toneladas anuales, lo que va a permitir la creación de una cadena logística estable que garantizará unos ingresos importantes a las entidades locales suministradoras de recursos forestales implicadas en el proyecto.

En cuanto a los beneficios ambientales, la centralización de la producción térmica de la Txantrea en una sola infraestructura va a permitir la supresión de 15 puntos de emisión de GEI situados entre las viviendas del interior del barrio –reduciéndolas a 13.000 tCO2eq, lo que supone una disminución del 80%-, además de otras ventajas relacionadas por la gestión del ahorro de consumo energético o la utilización de una fuente renovable.

En cuanto a la red de distribución de calor, el proyecto de la Txantrea contempla desplegar 4,5 km de trazado, que puede ir ampliándose en función de la demanda, enterrado en una zanja que transportará la energía desde la central de producción hasta los puntos de intercambio en los edificios o grupos de calor existentes. La misma zanja dispondrá de canalizaciones para el paso de cableado de fibra óptica que permitirá monitorizar el funcionamiento de la central, tanto de la red como de los puntos de entrega de energía a los clientes en tiempo real.

La empresa española Apricot Ingeniería, líder en el planteamiento y desarrollo de proyectos de redes de calor y frío, ha presentado ocho Proyectos Clima que reducirán cerca de 1,3 millones de toneladas de CO2. Esto representa el 15% de los 62 Proyectos Clima aprobados este año por el Ministerio de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente para impulsar la reducción de emisiones de carbono en nuestro país. Además del 43% del total de reducciones de emisiones de CO2, más de 3 millones, que está previsto que eviten los proyectos seleccionados en la convocatoria de 2017.

Unas iniciativas que se han dado a conocer oficialmente durante la presentación de los Proyectos Clima 2017, en un acto presidido por la ministra de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente, Isabel García Tejerina. Este programa pretende dar apoyo y fomentar actividades bajas en carbono mediante la adquisición de las reducciones verificadas de emisiones generadas.

Con estos proyectos Apricot Ingeniería persigue cambiar el modelo energético de ciudades como Alcalá de Henares, Brunete, San Sebastián de los Reyes, Fuenlabrada, Guadarrama, o la ciudad de Madrid, entre otras, mediante la implantación de redes de calor que transformen el actual modelo de energías fósiles a energías renovables.

Cabe destacar el de la ciudad de Madrid, el Proyecto Clima de mayores reducciones de CO2 presentado en el Ministerio de Medio Ambiente, con cerca de un millón de toneladas de reducción de emisiones, que la convertiría en una referencia en el desarrollo de proyectos sostenibles en toda Europa. La propuesta se basa en una red de calor que podría suministrar energía térmica renovable al 20% de las viviendas de la ciudad. Esto equipararía a la capital de España con otras grandes ciudades como Berlín, Paris, Nueva York o Copenhague, que ya han desarrollado iniciativas similares. “Se trata de uno de los proyectos más transformadores de la ciudad de Madrid que reduciría la contaminación como ninguna otra medida de las existentes en la actualidad”, declara Teo López, Director General de Apricot Ingeniería.

Otro proyecto importante y que ya está en marcha es el de Alcalá de Henares. Bajo el nombre de Alcalá Eco Energías, esta solución reducirá cerca de 100.000 toneladas de CO2 y podría llegar potencialmente a unas 12.000 de viviendas de esta localidad, numerosas empresas y multitud de edificios de otros usos. Lo que supondrá una considerable reducción de la factura energética y de la contaminación de la ciudad. “Cabe destacar la apuesta decidida de la corporación municipal de Alcalá de Henares para transformar el modelo energético de la ciudad y convertirla en icono y referencia del cambio de paradigma energético que nos reclama la ONU y la Unión Europea”, destaca el responsable de Apricot Ingeniería.

Esta empresa ha analizado y presentado, además, proyectos de redes de calor en más de 60 municipios repartidos por Asturias, Castilla y León, Castilla la Mancha, Madrid y Aragón.

Es muy significativo como en las últimas décadas el modelo energético español de generación y distribución de calefacción y ACS en las viviendas en bloque, mayoritarias en nuestro país, ha ido derivando a un sistema individualizado “una caldera en cada vivienda”. Su aplicación se impuso por la facilidad en la distribución de los combustibles fósiles gaseosos por tuberías (a pesar de sus riesgos), por una legislación laxa en el control del despilfarro energético y también, para qué engañarnos, debido a un comportamiento individualista de los consumidores dentro del necesario proceder colectivo. Este modelo ha tenido claros ganadores que no han sido la eficiencia energética ni los consumidores.

La crisis económica, que ha multiplicado exponencialmente el número de hogares con “pobreza energética”, la preocupación por la contaminación de las ciudades y el compromiso por el clima (que se traduce en menos gasto de energía per cápita para contaminar menos y reducir las emisiones de CO2), son ingredientes que están haciendo recapacitar a todos los colectivos ciudadanos para modificar, en la medida de lo posible, el modelo energético actual.

Una de las posibles formas para dar solución a los problemas planteados es el fomento de las redes calor y frío (District Heating and Cooling). Esta infraestructura no es más que un sistema de calefacción o refrigeración centralizada como la de cualquier comunidad de vecinos, pero de grandes dimensiones, que se canaliza por las calles para que llegue a todos los hogares. Leer más…

Juan Jesús Ramos
Técnico de AVEBIOM Responsable del Observatorio Nacional de Calderas de Biomasa (ONCB)

Artículo publicado en: FuturENERGY Junio 2015