Un receptor CMI equipará la torre solar más alta del mundo

En 2021, una torre solar de 260 metros de altura se elevará en el emirato de Dubái y, en el momento en que los miles de espejos de su campo solar se orienten hacia su cúspide, harán brillar un receptor de CMI Energy.

El parque solar Mohammed bin Rashid Al Maktoum, nombre del emir de Dubái, es uno de los más grandes proyectos de energía renovable en el mundo y forma parte de la ambiciosa visión estratégica de Dubái, que pretende obtener un 75% de energía renovable para 2050. Contará con una potencia instalada de 5000 MW en 2030 con una inversión total de 50 mil millones de dírhams (~ 12 mil millones de euros).

A modo de comparación, la central de Bouchain, una de las últimas generaciones de centrales térmicas de ciclo combinado, supera los 600 MW, un reactor nuclear medio representa 900 MW y una turbina eólica de gran potencia consigue una media comprendida entre 2 y 5 MW.

Lanzado en 2013, este proyecto de parque comprende actualmente tres partes (fases 1, 2 y 3) dedicadas a la energía fotovoltaica (FV); la tecnología bien conocida de paneles solares que convierten directamente la energía solar en electricidad. En marzo de 2018, se ha puesto la primera piedra de la «fase 4»; dedicada en este caso a otro tipo de tecnología: la energía solar térmica concentrada o «Concentrated Solar Power» (CSP).

Una producción de electricidad 24h/24

Contrariamente a la FV, la CSP absorbe la energía solar dentro de un fluido térmico (las sales fundidas) que alcanzan unas temperaturas muy altas (más de 560° C). Este fluido será luego enviado al interior de equipos que producirán vapor a alta temperatura y presión que, a su vez, harán girar una turbina y su alternador que, finalmente, generará electricidad. En la actualidad la CSP tiene una ventaja significativa: permite almacenar la energía a gran escala de manera más competitiva que la tecnología FV. En efecto, las sales fundidas a alta temperatura son acumuladas dentro de enormes depósitos situados en la base de la torre, permitiendo que haya una reserva de energía suficiente para alimentar la central durante la noche y de esta forma funcionar 24h/24.

Un intercambiador de calor ultra-moderno

La fase 4 comportará, entre otros, una torre solar de 100 MW. Esta inmensa torre de hormigón tendrá en su base, sobre kilómetros cuadrados de superficie, miles de espejos instalados sobre soportes motorizados que modifican permanentemente su orientación en relación con el movimiento del sol, para reflejar en cada instante sus rayos en la cúspide de la torre, donde estará instalado el receptor central CMI: un intercambiador de calor ultra-moderno capaz de absorber los flujos energéticos gigantescos que le vienen de todos estos espejos, y de transferirlos a las sales fundidas.

Este receptor es un impresionante cilindro metálico de más de treinta metros de altura para un diámetro de más de 20 metros. Sobre su periferia circulan permanentemente las sales fundidas dentro de tubos de una aleación específica concebidos para resistir las temperaturas infernales impuestas por el flujo solar proveniente de los espejos situados en la parte de abajo. En su interior se encuentra un complejo sistema de tuberías y de depósitos repletos de sondas de temperatura y de presión, de plataformas de mantenimiento y otras escaleras de acceso, que permiten a los equipos encargados de su funcionamiento y mantenimiento llegar a cualquier lugar. El conjunto, sostenido por un sólido armazón metálico hecho a medida, supera las 1500 toneladas.