Veolia Biomasa España produjo 80.700 toneladas de biomasa procedentes de astilla forestal

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Veolia continúa apostando por el uso de la biomasa como fuente de energía renovable económica y respetuosa con el medio ambiente, debido a que reduce las emisiones de CO2 emitidas a la atmósfera. De hecho, en 2019 la compañía -a través de su filial Veolia Biomasa España- consiguió producir 80.700 toneladas de biomasa, un 3% más que el año anterior.

Veolia Biomasa España nació en 2010 con el objetivo de trabajar con un combustible limpio y medioambientalmente sostenible como es la biomasa. Además, trabaja en distintas zonas de España creando fajas y áreas cortafuegos, mediante cortas dirigidas y limpias de masa forestal, que permitan facilitar las labores de protección y extinción en caso de incendio. Muchas de las zonas en las que trabaja Veolia Biomasa España se encuentran en Castilla-La Mancha, concretamente, en la provincia de Cuenca. El caso más reciente son las labores de limpia y aprovechamiento de la biomasa en el municipio de Barchín del Hoyo, donde tuvo lugar un importante incendio el pasado verano. La corta y retirada de la masa forestal calcinada es primordial para facilitar la regeneración y la recuperación del medio.

Precisamente, la astilla forestal generada a raíz de estos trabajos de limpieza de los bosques se utiliza para la producción de energía térmica en las instalaciones de Veolia destinadas a viviendas e industrias. Una de las principales redes de calor de biomasa de Veolia es Móstoles Ecoenergía, una central ubicada al sur de Madrid que abastece de calefacción y agua caliente sanitaria a 2.500 viviendas en Móstoles. Esta red de calor reduce un 15% el coste energético de los vecinos a los que da servicio y evita la emisión de 9.000 toneladas de CO2.

Veolia gestiona también la red de calor y frío con biomasa de Ecoenergies Barcelona, que suministra de energía térmica a clientes residenciales, industriales y del sector terciario de Barcelona y l’Hospitalet de Llobregat. Esta red, que integra soluciones 3,7 veces más eficientes que las convencionales, permite un ahorro del 1% del consumo de electricidad de la ciudad de Barcelona y reduce su huella de carbono, ya que evita la emisión de 13.400 toneladas de emisiones de CO2 cada año.